Roger Federer, adiós a un 2020 para olvidar

El suizo ya pone sus miras en el próximo Open de Australia 2021 con ilusión y espera dejar atrás esos problemas en su rodilla derecha.

 

Roger Federer, adiós a un 2020 para olvidar. Foto: Getty
Roger Federer, adiós a un 2020 para olvidar. Foto: Getty

A nivel físico, Roger Federer terminó la temporada 2019 a un nivel tan alto que no dudó en completar una gira por Latinoamérica en el mes de noviembre, una vez había concluida su participación en las ATP Finals. Con la idea de que todo lo generado a nivel económico en estos partidos de exhibición (se habló de 10 millones de dólares en total) iba a ir destinado para su Fundación y para ayudar a los niños de países más desfavorecidos, decidió acortar su pretemporada y acudió al Open de Australia sin jugar ningún torneo previo (en los últimos años participó en la Copa Hopman). Quizá nadie esperaba, ni siquiera él, que ese iba a ser el único torneo que iba a disputar en todo el año 2020.

Normalmente, Roger solía tomarse un par de semanas de vacaciones junto a su familia antes de desplazarse a su residencia en Dubái y preparar, a partir de la segunda semana de diciembre, su pretemporada allí. La gira por Latinoamérica trastocó todo esto y decidió que era mejor para él descansar junto a su familia en Navidades e ir directamente al Open de Australia. Allí, sufrió una lesión en la ingle que fue arrastrando todo el torneo y que le lastró hasta el último partido que disputó allí, las semifinales ante Novak Djokovic.

No preocupaba demasiado este problema. Unas molestias en la ingle que deberían desaparecer tras un par de semanas de descanso. Su planificación seguía siendo la misma en este pasado mes de febrero. Su idea era jugar en Dubái, para luego acudir a Indian Wells y Miami, con parada en Bogotá para jugar el partido que no pudo, y luego, ir directamente a Roland Garros sin jugar ningún torneo previo sobre tierra batida. Todo eso cambió el 20 de febrero.

Por sorpresa, Federer anunciaba que había pasado por el quirófano días atrás por un problema en el menisco de su pierna derecha. Eso le impediría jugar durante un par de meses y anunció que su regreso sería ya para la gira de hierba. Su idea era tomarse las cosas con calma en una lesión que obliga al deportista a estar parado durante un mes de forma obligatoria, para volver a la práctica de forma muy paulatina. Es entonces cuando se produce la pandemia mundial y frena la disputa de los torneos sobre césped.

Por lo visto el pasado verano, aunque Wimbledon se hubiera podido disputar con total normalidad, Roger Federer no hubiera llegado en condiciones a esta cita. La lesión no mejoró tras esa operación y necesitó someterse a una segunda intervención al seguir sufriendo dolores en la rodilla. Así lo confirmó Severin Luthi en diversas entrevistas. Su intento de regreso a los entrenamientos no fue bien y los plazos no se cumplieron. Aprovechando la situación mundial por Covid, no dudó en pasar de nuevo por el quirófano y saltarse los torneos que se iban a disputar en este final de temporada.

El plan estaba claro: priorizar la salud. Federer y su equipo tenían una premisa clara, no iban a forzar ni correr. A sus 39 años, Roger debe cuidar más que nunca su físico y junto a Pierre Paganini, su preparador físico, elaboraron un plan donde solo pisaría la pista tras varias semanas de potenciación muscular y ganancia de fuerza en las piernas para que su rodilla sufriera menos. Es entonces cuando se empezaría a probar en la cancha.

El plan de Roger Federer para llegar al Open de Australia 2021

Las noticias que nos llegan desde Suiza es que está aumentando la carga de minutos en los entrenamientos y tras pasar los primeros dolores musculares en el regreso a la práctica deportiva tras un tiempo inactivo, las sensaciones no son del todo malas aunque todavía andan con cautela. La idea es que para finales de diciembre, dentro de un mes, el suizo pueda disputar un partido de dos horas a tope de potencia física y sin dolores.

Precisamente, estos dolores serán los que marquen el camino a seguir las próximas semanas. Roger ya aseguró que si iba a sentir molestias, pararía y no correría el riesgo de jugar el Open de Australia 2021 si no se encontraba al 100%. A menos que haya un cambio radical, el primer Grand Slam de la temporada sufrirá un pequeño retraso en su disputa, de un par de semanas, y podría comenzar en febrero pero eso podría venirle fenomenal al helvético, que ganaría así un poco de tiempo en su preparación.

De esta forma, Roger deja atrás un año 2020 para olvidar en lo que a nivel tenístico se refiere. Con solo un torneo oficial disputado, es la temporada donde menos ha jugado. Una temporada totalmente atípica para lo que ha sido él durante toda su carrera ya que incluso en la temporada 2016, donde sufrió esa lesión en su rodilla izquierda, pudo disputar más encuentros y jugar incluso finales.

Sus aficionados le echan muchísimo de menos y pronto se cumplirá el año sin verle en las pistas. Todos tienen un poco de miedo por ver cómo responderá esa rodilla pero 2021 está cargado de grandes objetivos para él. Diciéndole adiós a este 2020, el tenis en general desea que Federer vuelva sano en el nuevo año y dispuesto a seguir dando guerra en las pistas, demostrando una y mil veces más que las grandes leyendas están hechas de otra pasta.

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