Las 10 conclusiones que deja la temporada 2020 en la ATP

Analizamos todos los factores que pueden resumir este atípico y difícil año 2020 en la ATP, con reparto de título y Novak Djokovic como número 1.

Novak Djokovic, conclusiones temporada ATP 2020. Foto: gettyimages
Novak Djokovic, conclusiones temporada ATP 2020. Foto: gettyimages

Resulta evidente que este 2020 será inolvidable, una pesadilla a la que la Humanidad nunca querrá regresar, pero es bonito darse cuenta que incluso en las peores circunstancias, el tenis ha emergido con fuerza como bálsamo. Sí, este año siempre será el del coronavirus, pero también ése en el que Rafael Nadal volvió a levantar un título en Roland Garros, esta vez bajo una pista cubierta y con frío, aquel en el que Novak Djokovic finalizó por sexta en el número 1 del mundo igualando el récord de Pete Sampras, el que presenció el inicio del fin de la tiranía del Big 3 en Grand Slam, con el título de Dominic Thiem en el US Open o en el que Daniil Medvedev se convirtió en Maestro.

Pero por encima de todas las cosas, será el año en que pudimos abstraernos de la dramática situación vivida gracias a nuestra pasión por este deporte, y comprobar la magia de esa pequeña pelota capaz de infundirnos esperanza y felicidad en medio del caos. Analizamos todo lo que ha dado de sí la temporada ATP en 2020 por medio de las conclusiones a las que se puede llegar tras un año con menos tenis, sin público, pero con mucha emoción y calidad.

  • Loable esfuerzo colectivo del mundo del tenis por seguir adelante

Muchos vaticinaban que el carácter global del tenis y sus particularidades al acoger muchos deportistas de lugares diferentes haría imposible retomar el circuito con prontitud, pero se ha demostrado que este deporte es capaz de superar cualquier barrera. Hubo dificultades para que todas las entidades se coordinaron, hubo que aceptar una decisión unilateral de Roland Garros, pero todo se encauzó con la normalidad que solo tienen los grandes espectáculos.

Ha habido cosas a mejorar en las burbujas sanitarias, víctimas injustas de los errores de un sistema totalmente novedoso y enormemente complejo, pero nunca podremos agradecer a jugadores, instituciones y torneos que lo dieran todo para que el tenis tuviera cabida en este 2020. Se ha hecho un gran esfuerzo al jugar a puerta cerrada y el prize money de todos los torneos se reguló para otorgar un colchón de supervivencia a los jugadores más humildes y que las rebajas las notaran solo los mejores, quienes tienen un colchón económico. El tenis puede estar orgulloso de lo que ha conseguido en una situación crítica.

  • Novak Djokovic, continuidad de sus éxitos en el año más turbulento de su carrera

La popularidad del serbio no ha experimentado un gran impulso en este 2020, ni mucho menos. Errores propios, exageraciones ajenas, malos entendidos y un entorno poco ducho en la gestión de una imagen global como la suya, han propiciado que en muchos tramos del año tocara fondo su percepción en el imaginario colectivo. Discursos como mínimo escéptico con las vacunas, el calamitoso Adria Tour, la polémica decisión de crear la PTPA y el pelotazo a una juez de línea han sido episodios para olvidar.

Cualquier otro se habría hundido, pero Novak termina el año habiendo ganado en Cincinatti y Roma, lo que permite seguir como el jugador con más títulos de Masters 1000 de la historia, así como sumar su sexta campaña terminando en el número 1 del mundo, lo que le permite superar a Federer y Nadal, igualar a Sampras y encontrar un argumento más en su lucha por el GOAT. No ha jugado su mejor tenis desde la reanudación ni se ha mostrado como esa voraz fiera que despedaza mentalmente a sus rivales, pero sigue siendo el mejor, y lo sería incluso sin la remodelación del sistema de puntuación en el ranking ATP.

  • Rafael Nadal y el poder de emocionar agrandando su leyenda

Si la perfección en el tenis existe debe parecerse mucho al partido realizado por Nadal en la final de Roland Garros. Catastrofistas pronósticos sazonaron la llegada del español a París; falta de ritmo competitivo, molestias musculares tras el parón, bolas perjudiciales para él, ambiente frío y húmedo... Todo quedó en el olvido bajo la sombra más alargada que se puede ceñir sobre una pista de tenis. El balear volvió a hacer un ejercicio de superación sin precedentes, que le lleva a sumar su 20º Grand Slam e igualar a Federer en la lista histórica. 13 de ellos se han producido en una Philippe Chatrier que quizá debería cambiar de nombre próximamente para intentar honrar lo que está haciendo allí el balear.

  • Dominic Thiem y Daniil Medvedev, salto cualitativo que puede ser punto de inflexión

¿Lo visto en el O2 Arena debe ser percibido como una premonición de nuevos tiempos? Lo que está claro es que a Djokovic y Nadal cada vez les cuesta más imponer su autoridad y los principales responsables de ello son austriaco y ruso. Thiem rompió moldes al ganar en el US Open y cosechar lo que tanto tiempo llevaba sembrando. Es un jugador mayúsculo, sin fisuras, preparado para competir ante cualquiera y en todo escenario imaginable. Por su parte, la irrupción del ruso parecía en stand by, pero ha despertado de su letargo con enorme contundencia en el tramo final de año, con dos títulos que le presentan como un jugador llamado a la gloria.

  • Stefanos Tsitsipas y Alexander Zverev, más sombras que luces

No han terminado de sentirse cómodos en ningún momento. El griego no termina de ofrecer eso que todo vemos en él; posiblemente él también lo vea y se desespera al ser incapaz de encontrar la manera de romper definitivamente el cascarón. Talento a raudales, intangibles de campeón, pero algo falla. Continúa teniendo algunas lagunas a nivel mental y la lectura positiva de este 2020 es que aprenderá de todo lo sucedido; desde tener malas reacciones en pista contra su padre, a perder bolas de partido ante Coric en el US Open pasando por no elegir bien su calendario cuando se arrastran molestias.

En cuanto a Zverev, queda un regusto amargo a pesar de haber roto moldes en Grand Slam, llegando a la final del US Open. El alemán sigue mostrando serias dudas con el segundo servicio, dejándose sets por el camino que jamás debería perder y mostrando una imposibilidad para acompañar el talento de esa aura ganadora que solo algunos elegidos tienen. La manera en que Thiem le remontó en Flushing Meadows es una clara señal de alarma para un hombre cuya mejor decisión parece haber sido fichar a David Ferrer como entrenador. Sus problemas fuera de las pistas pueden ser un elemento que desequilibre su tendencia al alza.

  • La insustituible ausencia de Roger Federer

Seis partidos. Eso es lo que ha podido ofrecer la leyenda suiza al mundo en este 2020. Seis días en los que el planeta palpitó tenis viendo cómo un hombre que no tiene nada que demostrar, tiraba de orgullo y coraje para sobreponerse a sus problemas físicos y plantarse en semifinales del Open de Australia. Quizá muchos hayan olvidado que estuvo 4-1 arriba ante Djokovic y 0-40, antes de que el serbio reaccionara y mostrara la cruda realidad. Roger no estaba preparado para escalar esa montaña, pero con 38 años y mermado, honró al tenis con su esfuerzo y compitió hasta el final.

Dicen que las cosas no se valoran hasta que no se tienen y esta temporada ha quedado claro que todos los amantes de este deporte añoramos al helvético. La esperanza sigue ejerciendo su mágico efecto, enviando señales a nuestro cerebro de que un nuevo resurgimiento es posible y de que 2021 no tiene por qué no parecerse a 2017. Solo el tiempo dirá si este 2020 fue el inicio del ocaso en la carrera del suizo o el punto de inflexión a partir del cual volver a emerger con fuerza.

Roger Federer, adiós a un 2020 para olvidar

Roger Federer, adiós a un 2020 para olvidar

El suizo ya pone sus miras en el próximo Open de Australia 2021 con ilusión y espera dejar atrás esos problemas en su rodilla derecha.

 

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  • Andrey Rublev, Denis Shapovalov y Diego Schwartzman intensifican su tendencia al alza

Llegar a ser top-10 es un sueño que alimenta la carrera de muchos aspirantes a tenistas y es lo que han conseguido ruso, canadiense y argentino. Trabajadores incansables los tres, el potencial aún por desarrollar plenamente de Andrey y Denis se ha visto reflejado con un salto cualitativo importante y momentos vibrantes de juego y actitud. Por su parte, el argentino se rehízo de una mala racha y ofreció un tenis mayúsculo en la gira sobre tierra batida, que le ha llevado a cerrar un círculo en su carrera. Todos ellos parecen preparados para afincarse en la cima y luchar por objetivos tanto o más ambiciosos que los de este año.

Comenzó la temporada como 78 del mundo y la termina en el puesto 39, con un título en su haber, una presencia en cuartos de final de Roland Garros y, por encima de todo eso, la sensación de que estamos asistiendo al nacimiento de una estrella. La madurez que desprende Sinner tanto dentro como fuera de pista provocan escalofríos y ha dejado claro que, a sus 19 años, entiende perfectamente los pasos que debe ir dando en este proceso. No hay lugar para relajarse ni vanagloriarse, tampoco para lamentarse de derrotas fruto de su inexperiencia. Solo existe un objetivo y una manera de lograrlo. La senda marcada por Ricardo Piatti pretende llevar al italiano a ser el mejor del mundo en unos años. Lo que hace meses se antojaba una quimera, ahora parece posible.

  • Retroceso de nombres ilustres y avance inexorable de jóvenes promesas

​Marin Cilic, Kei Nishikori, Grigor Dimitrov, David Goffin, Richard Gasquet, Gael Monfils, Fabio Fognini y, en menor medida, Stan Wawrinka, han visto cómo el inexorable paso del tiempo provoca un efecto devastador en su juego y aspiraciones. Si bien es cierto que el Big 3 sigue en la cúspide resistiéndose a un relevo generacional absoluto, éste sí se atisba con más claridad en la segunda línea. Félix Auger-Aliassime y Álex de Miñaur continúan dando señales muy positivas, Casper Ruud, Ugo Humbert o Miomir Kecmanovic han estrenado su palmarés y apuntan alto, mientras que Alejandro Davidovich se aproxima al top-50 y se postula como protagonista a corto plazo.

  • Éxitos irrefutables del tenis español y avance de Italia en la élite tenística

Quizá los dos valores más ilusionantes y que han surgido desde más abajo y con una tremenda contundencia, han sido Lorenzo Musetti y Carlos Alcaraz. Ambos son la clara muestra de que se están haciendo bien las cosas en los dos países mediterráneos, donde no dejan surgir jugadores de nivel top-100 y, entre ellos, dos claros proyectos de estrellas. Han ganado ya partidos a nivel ATP como menores de edad o con 18 recién cumplidos, como es el caso del italiano, fueron dominadores en el ATP Challenger Tour y transmiten sensaciones especiales con su juego y actitud. Cabezas visibles de dos proyectos nacionales sustentados en escuelas de renombre mundial, proliferación de torneos ITF y Challenger, y apuesta por la innovación para educar en lo tenístico y personal.

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