La travesía en el desierto de Matteo Berrettini

El tenista italiano hubiese acabado el 2020 fuera del top-30 sin la modificación del ranking. Su temporada, marcada por la irregularidad y falta de consistencia.

Matteo Berrettini en 2020. Fuente: Getty
Matteo Berrettini en 2020. Fuente: Getty

Dicen que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. Matteo Berrettini arribó a puertos inexplorados durante la temporada 2019. El tenista italiano mostró una evolución en su juego tremenda, adaptándose a casi todas las superficies, dando el callo en los torneos más importantes del mundo y firmando importantes sorpresas ante jugadores con mejor ranking de él. La recompensa a una temporada de tal entidad le llegó al clasificarse por vez primera a las ATP Finals, donde además consiguió un triunfo en su último partido. Matteo podía descansar tranquilo: había hecho su trabajo.

Resulta curioso que, un año después, el nombre del oriundo de Roma se mantenga en la lista de las 10 mejores raquetas del planeta. Pocos aficionados le incluirían en ese grupo selecto, o al menos a día de hoy. Si ya de por sí ha sido una temporada extraña, con una gran parte de la temporada suspendida debido a la pandemia de la COVID-19, la hoja de ruta de Berrettini ha estado menos cargada de lo habitual. Independientemente de la cantidad de torneos disputados, la calidad de sus victorias tampoco le acompaña: ha sido incapaz de derrotar a un top-30 en todo el año. Frío dato, sí.

La modificación de los rankings este 2020, por el cual los jugadores no tenían por qué defender los puntos conseguidos en 2019 desde que la temporada se suspendió, ha dado al romanista un colchón de puntos que le debió saber a gloria bendita. No en vano, este es el único motivo por el cual su posición en la clasificación no ha pegado un bajonazo importante. Es el único miembro del top-10 del año pasado que hubiese salido del top-30; ni tan siquiera Federer, que no ha jugado ni un solo torneo después del parón del circuito, ha acumulado menos puntos que el italiano.

Con solo 615 unidades en todo 2020, la temporada se avecinaba turbulenta ya desde el inicio. Un 2019 congestionado de torneos en los que solía llegar lejos dejó su cuerpo lejos de la mejor condición física. Matteo arrancó el año tocado, arrastrando molestias que no le permitieron lucir su mejor tenis en Australia. Sin torneos de preparación, Tennys Sandgren acabó con su aventura en tierras oceánicas. Berrettini salía del primer Grand Slam del año con un balance de 1V y 1D.

El parón por la pandemia apenas le afectaría: Berrettini ya había decidido parar, dejar reposar a un cuerpo maltrecho para optimizar mejor su calendario. El hiatus del circuito, sin embargo, lo dejó fuera de juego durante más tiempo del previsto: volvió en el Masters 1000 de Cincinnati, siete (!) meses después de su último partido profesional. Tras confinarse y entrenar junto a su pareja, Ajla Tomljanovic, en pistas privadas de los Estados Unidos, el semifinalista del Us Open afirmaba tener ganas de volver, de demostrar que lo suyo no había sido flor de un día.

El rendimiento en las pistas estadounidenses tampoco fue nada del otro mundo: lejos quedaban esas semifinales ya mencionadas. La mala suerte del cuadro le emparejó con un Andrey Rublev muy en forma, que le apeó del Us Open en cuarta ronda. La gira de tierra batida no le serviría ni mucho menos de ayuda: su primer (y único) cuarto de final del curso acabó con una derrota durísima, en un tie-break del tercer set donde llegó a tomar la delantera, ante Casper Ruud en Roma.

El mazazo psicológico se trasladó a Roland Garros, donde una de las sorpresas del torneo torpedeó su débil revés con topspin para protagonizar uno de los campanazos del torneo. Daniel Altmaier supo perfectamente leer por dónde se vuelve frágil Matteo, una constante en las pocas veces que le hemos visto en pista esta temporada. Los rivales han empezado a descifrar su juego, y ahora ya no se sorprenden ante las bombas que lanza el italiano. Ajustan, atacan el revés desde el fondo de la pista, le dan una bola extra ante la que Berrettini no es capaz de responder.

Su último partido, visiblemente fuera de forma ante Giron tras suspender sus actuaciones en varios torneos, nos dan una idea de que la mente del italiano estaba ya muy lejos de las pistas. Con el colchón de los puntos a su favor, Matteo formará parte de ese grupo de jugadores que ardía en deseos de que este 2020 finalizase. Es momento de hacer un nuevo comienzo, alejado de la negatividad y las molestias físicas: recargar pilas, sanar las heridas y olvidar 2020. El potencial, desde luego, sigue ahí.

Comentarios recientes