Análisis de las semifinales Nitto ATP Finals 2020. Thiem-Djokovic y Nadal-Medvedev

Los cuatro cabezas de serie principales se dan cita en un sábado cinco estrellas. ¿Conseguirán Djokovic y Nadal superar a los dos líderes de grupo? Lo analizamos.

Medvedev y Nadal, tras su duelo en Londres el año pasado. Fuente: Getty
Medvedev y Nadal, tras su duelo en Londres el año pasado. Fuente: Getty

Los cuatro mejores del mundo dándose cita en los dos partidos finales del último torneo del año. El torneo, además, que engloba a los 8 mejores de un 2020 atípico. ¿Qué más podíamos pedir antes de estas Nitto ATP Finals 2020? Se darán cita la savia nueva del tenis, esa que a pesar de la edad (recuerden, Dominic Thiem tiene ya 27 años) está hambrienta por desplazar a los tres monstruos históricos de los grandes eventos... y los dos marcianos de este deporte que suelen repartirse los trozos más golosos de la tarta tenística.

Dominic Thiem y Daniil Medvedev lanzarán un órdago a los dos mejores del mundo. Eso sí, han demostrado que vienen sobradamente preparados. Son los líderes de sus respectivos grupos, una marca conseguida con contundencia y valentía. Los destinos de estos cuatro tenistas se entrelazan ahora para brindarnos un sábado de aúpa, de esos de quedarse pegado al sofá (y al canal de Youtube de Puntodebreak, pues tendremos sorpresas...) y disfrutar de toda la acción tenística. ¿Cómo se preveen estos dos duelos de alto voltaje? Saquemos el bisturí para analizarlos.

- Dominic Thiem vs Novak Djokovic - 15:00 horario peninsular. El año pasado, austriaco y serbio nos regalaron uno de los mejores partidos del 2019, sino el mejor. Se destrozaron, se mataron a palos en una pelea sin cuartel desde el fondo de la pista. Como si eso les hubiese sabido a poco, abrieron 2020 con un duelo que tenía un título de Grand Slam en el horizonte. La jerarquía del número uno, su saber hacer en los momentos más calientes y sus prestaciones al saque le dieron el título, pero Thiem ya sabe lo que es ganar un Grand Slam y quiere ahora la revancha de aquel duelo en Londres.

Si juzgásemos por estados de forma, de hecho, probablemente sea Dom quien deba llevarse el cartel de favorito. Eliminemos de la memoria su último partido ante Andrey Rublev, en el que no se jugaba nada y en el que, durante partes del mismo, buscó acabar los puntos lo más rápido posible para no añadir kilómetros a sus piernas. Su actuación contra Rafael Nadal en el segundo partido de la fase de grupos fue absolutamente galáctica, mostrando un repertorio de obuses que acabaron con la resistencia del manacorí.

El revés paralelo, clave para hacerse con el control

El propio Dominic admitió en la rueda de prensa posterior que hubo un golpe que fue absolutamente esencial para ganar: el revés paralelo. Contra Djokovic, la historia se vuelve a repetir. Desde el fondo de la pista, Thiem tiene armas probadas para jugar de tú a tú contra el serbio, pero quizás entrar en intercambios infinitos de revés cruzado a revés cruzado sea un patrón en el que Novak se puede sentir cómodo. Redireccionar la pelota y hacerle mover lateralmente, para luego tratar de dominar con la derecha, es una jugada que históricamente le ha reportado dividendos en cada enfrentamiento.

Djokovic: sacar, sacar y volver a sacar

Por su parte, Novak Djokovic está mostrando una versión que dista bastante de la que le da el apelativo de 'chacal'. Nole se está moviendo en una zona de grises que le ha valido para acceder a semifinales: a ratos muy bien, a ratos regular. Contra Medvedev, sus malos momentos le mandaron a los vestuarios en un abrir y cerrar de ojos; contra Zverev, le permitieron sobrevivir para luego emerger en el tie-break del segundo set. ¿La diferencia? El saque. La clave para que, conforme pierde terreno físicamente ante los más jóvenes, no lo haga sobre la pista. Lo que le impulsó a dominar a Thiem en Australia y lo que le hizo sobrevivir hace unas horas ante Zverev. Sus prestaciones al servicio serán decisivas, y más cuando la magia no está presente. De cualquier modo... se avecina partidazo.

- Daniil Medvedev vs Rafael Nadal - 21:00 horario peninsular. Se miden en la segunda semifinal el jugador más en forma del torneo y el que, quizás, más lo desea. Por eliminar el gran pero histórico que muchos de sus detractores señalan en su palmarés; por demostrar, por enésima vez, que su grandeza no conoce límites. Como decimos, sin embargo, enfrente de Rafael Nadal estará el único tenista que aún no ha perdido un set en todo el torneo, que encadena una racha de victorias tremenda y que está mostrando una frialdad en pista que asusta.

Momentum vs matchup: Dos palabras que para muchos serán pura fanfarronería, por aquello de ser inglesas, y que a la vez explican qué veremos mañana sobre el cemento del O2 Arena. Por un lado, Daniil llega con toda la inercia positiva posible a su favor: su tenis no parece mostrar ninguna grieta, su saque está a niveles estratosféricos (88% de puntos ganados con el 1º saque ante Schwartzman, 80% ante Djokovic) y exhuma confianza en cualquiera de sus golpes.

Sin embargo, toda esa inercia positiva, que desde luego tiene muchísimo peso, choca de lleno contra los patrones de juego que se dan cada vez que Daniil y Rafa se enfrentan. Recuerden: Nadal aún no figura en la lista de víctimas del ruso, y es que aunque estuvo cerca justo en este mismo escenario, el juego del manacorí se adapta muy bien a lo que propone. La bola de Rafa, muchísimo más curva, con más variedad en los efectos y con más variaciones en los ángulos, le es a Medvedev más incómoda de controlar que las de, por poner dos ejemplos, Novak Djokovic y Daniil Rublev.

Que los intercambios se conviertan en una sucesión de golpes planos es lo que a Medvedev le gustaría. No pasará. Si Nadal mantiene la impecable frescura de piernas que está mostrando, la agilidad para invertirse de derecha y ajustar las bolas con diferentes ángulos, el ruso sufrirá muchísimo. ¿Cómo contrarrestar esto? De la misma forma que hizo en aquella final del Us Open 2019: tirándose contra la pelota lo antes posible, evitando perder pista y variando mucho sus tácticas. Algún par de saque-voleas, reveses paralelos que obliguen a Rafa a defenderse con el cortado. Ah, y convertir su saque en un francotirador... pero eso ya lo sabe él.

En definitiva, vamos a ver dos choques de estilos que prometen emociones fuertes. El nivel de las semifinales de esta Copa de Maestros, en un año donde las piernas llegan un pelín más frescas, es tremendo. Pónganse cómodos y disfruten del espectáculo: créanme, merecerá la pena.

Comentarios recientes