Nadal no puede con un muro llamado Thiem

El español pone todo de su parte pero termina claudicando tenística y mentalmente ante el irrompible austriaco Dominic Thiem.

Dominic Thiem. Foto: Getty
Dominic Thiem. Foto: Getty

Pocos partidos ha terminado Rafael Nadal teniendo la sensación de que no tenía más armamento que poner sobre la pista del O2 Arena en estas ATP Finals. Lo importante, que es la intención de tu tenis, es la mejor lectura que debe sacar un Rafa que simplemente fue inferior ante un Dominic Thiem que siempre tuvo un pasito más, un latido más y un punto más de defensa, ataque e intensidad. Simplemente fue mejor cuando los dos se midieron entre las nubes (7-6 7-6).

Por todo lo alto se califica el mejor duelo de lo que llevamos de ATP Finals y uno de los mejores de toda la temporada 2020. Como si hubieran reservado su mejor tenis para estas fechas, austriaco y español ofrecieron un partido lineal, pero porque empezaron y acabaron al máximo nivel. Un verdadero disfrute que llevó a los dos al límite, y fue en los límites donde Thiem ya sabe que puede ganar estos partidos ante los mejores.

Y es que, si ambos quieran derrotar al otro, deben situar su tenis y su intensidad en estas instancias. Lo que vemos desde el comienzo es lo que se debe poner sobre la mesa si alguno de los dos no quiere que el tren del partido se le escape. Arranca muy bien el español, porque se le ven las ideas, se le transparentan las intenciones: quiere ir arriba Rafa, machacar el revés de Thiem pero también variar para no ser predecible.

El balear va a ir mezclando un buen nivel al servicio, una buena variedad entre la repetición hacia el revés de Dominic, con derechas paralelas, incluso muchas de ellas acortando el recorrido para ganar tiempo y abrir la pista, con muchas subidas de saque-red. Y es esa dinámica de juego la que le va a permitir seguir empujando hacia la zona definitiva. Thiem, que va ajustando poco a poco su tenis, se ve 5-2 abajo en el tie break, un marcador que suena a sentencia si Nadal tiene, además, dos saques para cerrarlo. Y el discípulo de Massú, se inmola.

Lo de Thiem cuando está contra las cuerdas, en ese reto mental que él sostiene lanzando golpes de un riesgo aparentemente suicida, deja mudo cualquier voz y cualquier teclado. El austriaco va a remontar hasta el 5-5 y a cerrar un set que ya abre una batalla mental en la que Nadal ya va a remolque. A Rafa no hay que hablarle de capacidad para resistir, pero es que Thiem va a dejar tramos. de juego e intercambios de un nivel de irrealidad espectacular, que llevan al español a mostrarse incrédulo: gestos, miradas a Moyà, hombros subidos. '¿Qué es esto?'.

Le toca a Nadal seguir insistiendo, pero Thiem hace alarde de esa energía que a nadie más le pertenece. Sin que haya generado con ello una corriente, quizás Rublev a menor escala, Thiem golpe a un nivel de intensidad que no es posible igualar. Vas a sufrir su inconmensurable talento para atacar y 'morir' en el mismo punto y traspasar lo imposible, una película que devora al más resistente.

Para añadir más ejemplos. Al 5-2 del primer tie break, Nadal rompe el servicio a Dominic, jugando un tenis tremendo, en el séptimo juego, el 'game' clave dentro de un set, pero mentalmente Rafa está cerca del límite, y Thiem se levanta, rompe de vuelta y exige a Nadal a que gane los puntos cinco veces. El austriaco, que domina el rango de 0 a 4 tiros, va ganando también los más elaborados, y es ahí donde mentalmente Nadal no está al mismo nivel. Lo intenta pero de cada diez tiros, hay uno o dos en los que duda, y Thiem ya está poniendo el muro para que el otro se estampe.

En la segunda muerte súbita, Thiem cierra el encuentro y se anota el quinto tie break consecutivo ante Rafa para liderar el grupo y atrapar una victoria de prestigio, sobre todo por las formas. Cuando su raqueta empieza a generar energía, y sus piernas le acompañan, es un tenista irrompible. Interminable.

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