Medvedev amarga por completo el debut de Zverev

El tenista ruso domina, como en París, la narrativa táctica del encuentro, aprovechando también las dudas de Sascha con las dobles faltas.

Daniil Medvedev. Foto: Getty
Daniil Medvedev. Foto: Getty

Daniil Medvedev sigue carburando. Tras un año complicado, parece que los dos últimos torneos de su calendario han despertado una versión de máximo nivel en el tenista ruso, quien hoy, como pasó en París, sometió táctica y mentalmente al germano Alexander Zverev, que chocó contra el muro moscovita... antes y después de chocar contra sí mismo, reencontrándose de nuevo con sus dudas al servicio, cometiendo demasiadas dobles faltas a lo largo del primer set. El resultado, una derrota en dos sets (6-3 6-4) y con sólo siete juegos sumados. Difícil.

El arranque de este segundo partido del grupo Tokyo 1970, el más igualado a priori, comenzó raro: dos breaks seguidos. Un escenario temporal que rápidamente escenificó que mentalmente la noche sería de todos menos calmada, y quien mejor controlara los nervios podría pasar a la acción y medir bien su plan, uno que definitivamente iba a dar continuidad a lo ocurrido en el Masters 1000 de París, después de que el alemán comenzara un set arriba.

Y es esta situación nueva porque el 'cara a cara' antes de que comience ese segundo parcial en la capital francesa es de 5-1 para Alexander. Pero los últimos cuatro sets se los va a llevar Daniil conjugando una enorme capacidad de concentración para, no sólo perseguir la pelota, sino ponerla a rodar sobre la pista y mover a un Zverev que ve como sus tiros no mueven lo suficiente al ruso, su saque no responde y los golpes de Daniil son lanzas afiladísimas que por su heterodoxia técnica caen a mitad de pista, resbalan y no las puede levantar ni una cestapunta.

Con el primer break, Medvedev abre la veda para una batalla tan dura como desigual. Juegos muy lentos, intercambios largos, y errores que caen casi siempre del mismo lado. Martillea Daniil con sus dos manos, derecha y revés, derecha y revés, abriendo la pista a un tipo que roza los dos metros y que ya no puede llegar a las pelotas que besan la red y caen lejos de su alcance. Nadie golpea como el ruso. No mejor, simplemente diferente.

A ritmo, Sascha intenta encontrar debilidad en alguna zona concreta de la pista, llega incluso a sacar de la misma a su rival, yéndose a veces de plano televisivo, pero la respuesta, en piernas y devolución, es impresionante, y es ahí, en esa clase de puntos, donde el partido se viste para sentencia. Con 6-4 y 4-3, Daniil va a ganar su saque con un toque 'de cúchara' para colocarle la guinda a un encuentro que pone de cara la clasificación para Nole y Medvedev. Schwartzman y Sascha, tocados.

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