Djokovic repasa la lección

Victoria soberbia ante Diego Schwartzman para arrancar con buen pie su 13ª Copa de Maestros. El miércoles se verá las caras con el ganador del Zverev-Medvedev.

Novak Djokovic, volando en Londres. Fuente: Getty
Novak Djokovic, volando en Londres. Fuente: Getty

En apenas 78 minutos de largometraje, Novak Djokovic confirmó que está en Londres con un único objetivo: levantar el trofeo e igualar los seis títulos como maestro que ostenta actualmente Roger Federer. No estará el suizo esta vez para pararle los pies, eso ya sucedió en 2019. De momento, Diego Schwartzman sería el encargado de darle un pequeño susto en el debut, aunque el serbio no llegó ni a inmutarse. Con su clásica versión todoterreno, sin errores y con una determinación punzante, el mejor tenista del planeta hizo sus deberes sin despeinarse (6-3, 6-2) y ya descansa en el vestuario con su primera victoria. A este nivel, veremos quién lo para.

Siempre que llega este torneo y se cruzan el gran favorito y el menos favorito de cada grupo, la gente suele estar rápida para dar su pronóstico. Lo pudimos ver ayer con Rafael Nadal y Andrey Rublev, lo hemos vuelto a ver hoy entre Novak Djokovic y Diego Schwartzman. No habían pasado ni dos juegos y ya aparecían los primeros hinchas argentinos en Twitter pidiendo clemencia, como si hoy hiciera falta un milagro para tumbar al serbio. No sé si tanto como un milagro, pero sí es verdad que superar al balcánico en este concurso es un ejercicio que no todos pueden cometer. El año pasado, por ejemplo, lo hicieron Dominic Thiem y Roger Federer, pero estos dos pertenecen a otro escalón. El Peque sabía que no sería un día fácil, pero lo iba a pelear como nunca.

Igual que peleó sus cinco enfrentamientos anteriores, aunque en ninguno hubiera suerte. Estos dos se habían visto las caras en arcilla y en cemento, pero nunca bajo techo, posiblemente la condición más complicada para superar al de Belgrado. Pese a todo, quién iba a imaginar que sería el argentino el primero en hacer break y ponerse con 2-1 y servicio. Una realidad distinta a la esperada que le daba a Schwartzman la posibilidad de, al menos, creer en la sorpresa. Apenas unos minutos más tarde, el Nº1 del mundo se encargó de arruinar esa sorpresa, recuperando toda la solidez y el orden que atesora para darle la vuelta al marcador. En 41 minutos zanjaba un 6-3 sobrio y directo, sumando doce golpes ganadores por cuatro de su rival. Diego intentaba hacer daño con su derecha, pero enfrente había una bestia poco vulnerable. Esta historia ya empezaba a ser familiar.

Fue ahí cuando empezaron a salir ciertas comparativas a relucir, y no solamente las trece participaciones que suma Djokovic como maestro, doce más que Diego. El dato más cruel señalaba que el balcánico contaba con 36 victorias como maestro, una menos de las que Schwartzman había sumado en toda su carrera bajo techo. Fue un dato que viene a explicarlo todo: por muy bien que compitas, no siempre las condiciones estarán de tu lado. Le lleva pasando a Nadal toda la vida cada vez que llega noviembre, una sensación que hoy recorrió el cuerpo del bonaerense. El segundo set empezó con break a favor del serbio y ese fue el estímulo definitivo para que la ruleta dejase de girar. La suerte estaba echada.

A pensar en su próximo rival

Novak Djokovic terminó sumando su 37ª victoria como maestro, además en dos mangas, por lo que el pase hacia semifinales está ya enfilado. Ahora tendrá que esperar a ver qué pasa en el duelo entre Zverev y Medvedev para ver quién se destapa como su gran rival en esta fase de grupos. De momento, parece ser que el mayor rival que pueda encontrarse sea él mismo.

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