Halep: “He aprendido a enfrentarme a la presión”

La rumana hace una reflexión en Behind the Racquet sobre cómo le cambió la vida hace seis años, cuando se destapó todo el potencial que llevaba dentro.

Simona Halep tras la raqueta. Fuente: Behind the racquet
Simona Halep tras la raqueta. Fuente: Behind the racquet

Han pasado ya algunas semanas desde Roland Garros, el último torneo de la temporada para muchas jugadoras del circuito. Entre ellas, una de las que más masa social mueve a su alrededor, Simona Halep. La rumana ha estado estas semanas superando el COVID-19, un objetivo que cumplió por fin hace un par de días. Con la cabeza ya puesta en 2021, la actual Nº2 mundial aprovechó estos días de descanso para pasarse por el blog Behind the racquet y regalarnos el recuerdo del día en que su carrera se disparó hacia el estrellato. Seis años después, ya nadie duda de su genética de campeona.

En 2014, el tenis cambió mi vida. Disputé mi primera final de Grand Slam en Roland Garros. Ningún jugador en Rumanía había alcanzado una final individual de Grand Slam desde 1979. Las emociones se acumularon y todo el mundo empezó a tener muchas expectativas respecto a mi futuro. La gente empezó a creer que algún día podía llegar a levantar un Grand Slam. De la noche a la mañana, me convertí en alguien popular.

La gente empezó a reconocerme por las calles, a pedirme fotografías, a pedirme autógrafos. Esto supuso un gran cambio, fue muy complicado de gestionar pero aprendí muchas cosas durante este tiempo. Intenté disfrutar de toda esa atención, pero al mismo tiempo fue un poco estresante, ya que me hizo consumir mucha energía.

No quería perder el foco que tenía en mi carrera, así que intenté encontrar ese balance. Fui generosa y me abrí mucho con los fans, pero manteniendo siempre el orden en el trabajo duro que necesitaba para seguir teniendo éxito dentro de la pista. Al principio, sentía que debía demostrarle al mundo que podía seguir ganando, pero esa sensación me motivó para seguir mejorando cada día, siempre tuve esa idea en mi cabeza".

Una madurez trabajada

"En los últimos años he mejorado mucho en la forma en cómo trato los aspectos negativos y positivos que originan la presión. Hoy por hoy acepto la presión después de una gran victoria. He aprendido a enfrentarme a la presión, trato de no basar toda mi vida en el éxito que tenga en el tenis. Quiero ganar partidos y quiero ganar torneos, pero he entendido que no es necesario anteponer el éxito al resto de cosas. Lo más importante es el trabajo duro, si das el 100% no tienes nada que recriminarte. Nunca tuve miedo al fracaso, cuando no tuve éxito fue porque no fui lo suficientemente buena, la solución siempre fue trabajar más duro”.

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