Fiona Ferro, una campeona entre lágrimas

Emmanuel Planque, actual entrenador de la francesa, relata cómo su jugadora levantó el título este verano en Palermo con una costilla rota.

Fiona Ferro con su título en Palermo. Fuente: Getty
Fiona Ferro con su título en Palermo. Fuente: Getty

El mundo del tenis está lleno de historia, pero las mejores suelen tardan un poquito más en llegar. Hace tres meses veíamos a Fiona Ferro levantar en el WTA International de Palermo su primer título profesional, un acontecimiento que no nos llamó la atención teniendo en cuenta el potencial de la francesa. La sorpresa ha sido leer estos días en L’Equipe una entrevista con Emmanuel Planque, su actual entrenador, confesando las dificultades por las que pasaron aquella semana. Hablamos de una hazaña de altura, nada más y nada menos que salir campeona teniendo una costilla rota.

“Después de los cuartos de final contra Sara Errani, me dijo: ‘Mira, ya tenía esta lesión, tengo una costilla rota’ Aún así dejé que fuera ella quien manejara la situación, porque era muy clarividente”, explica Planque en la entrevista. “Le recuerdo calentando con mucho dolor antes de su partido en semifinales ante Camila Giorgi, llegué incluso a pensar que se iba a retirar, pero luego no tuvo ningún problema en disputar ese partido, pero sí tuvo que afrontar mucho los dientes porque tenía un dolor terrible. Luego apenas me comentó nada al respecto”.

Más allá de la historia que ya de por sí se cuenta sola, hablamos de uno de los torneos que pasarán a la historia del tenis, ya que Palermo siempre será el primer evento profesional del circuito tenístico tras el parón por coronavirus. Allí apostaron de nuevo por la competición y demostraron que este deporte estaba preparado para volver a la acción. Distancia de seguridad, burbuja, mascarillas o PCR fueron términos que allí se utilizaron por primera vez, pero no era suficiente. Para rematar esta novela, hacía falta una nueva campeona que además lo consiguiera teniendo una lesión de gravedad.

“Antes de la final ni siquiera pudo calentar”, detalla el técnico francés, el hombre que vivió todo aquello de cerca. “De hecho, cada vez que golpeaba una derecha, lloraba. En mi mente siempre ha estado la idea de que, si no puedes calentar, no puedes jugar. Pero ella me dijo: ‘No, no, espera, tienes que entenderme. No puedo calentar, pero puedo jugar, así que me voy a pista’. Me sorprendió mucho, la verdad, luego durante la final no le vi absolutamente nada extraño, no mostró ningún prueba de que estaba lesionada”, expresa con sorpresa Emmanuel.

La final se resolvió por 6-2 y 7-5 ante Kontaveit, con holgura, pero los problemas llegarían tras aquel torneo. “La semana siguiente fuimos a Praga a retirarnos, ya que existe un protocolo con la WTA que hay que seguir para no recibir multas. Fiona ni siquiera podía mantenerse con la bolsa de las raquetas encima, apenas podía sostener la copa en sus manos. En el aeropuerto de Roma y en el de Praga, todavía se encargaba de llevar el trofeo en sus manos, yo llevaba las maletas y mochilas. Pero nunca se quejó, en ningún momento, esa es su educación, su cultura”, concluye el galo. Una experiencia que nos ayuda a entender lo difícil que puede llegar a ser este deporte en el día a día, además de descubrir la tremenda resiliencia de Fiona Ferro en el campo de batalla.

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