Ivan Lendl, el gobernador de Nueva York

Ningún jugador en la historia fue tan regular como el checo cada vez que pisó Nueva York. En total firmó ocho finales en el US Open y nueve en el Masters.

Ivan Lendl, con su doblete en Nueva York. Fuente: Getty
Ivan Lendl, con su doblete en Nueva York. Fuente: Getty

El circuito masculino está de celebración esta semana con la llegada de la 50ª edición de la Copa de Maestros, motivo suficiente para que estos días vayamos dejando píldoras sobre algunos de los tenistas y los registros más importantes que destacaron en el último evento individual del curso. Y en esta lista no puede faltar el grandísimo Ivan Lendl, una de las raquetas con más peso dentro de esta historia, además de un jugador que siempre fue fiable cuando se rodeó de los mejores, como es el caso. De todas las hazañas que podríamos subrayar, su total gobierno en Nueva York durante los años 80 es lo que ocupa hoy nuestras líneas.

Como todos saben, las ATP Finals han ido cambiando de sede gradualmente a lo largo de los años. La semana que viene veremos la duodécima edición consecutiva celebrada en Londres, pero hubo en la historia un lugar que llegó a cubrir el evento durante trece años seguidos: Nueva York. Entre 1977 y 1989, la ciudad más poblada de los Estados Unidos acogió a los mejores tenistas de cada temporada para poner en juego la corona de maestro, y fue precisamente en esos tiempo donde Lendl se convirtió en un hombre infalible que siempre estuvo en la brecha. En total, Ivan llegó a encadenar nueve finales (1980-1988) en la Gran Manzana, saldadas con cinco títulos a su favor.

Haciendo una visión general, Lendl se clasificó en total a doce ATP Finals, dejando un balance de 39-10. Unas cifras increíbles, pero hay que recordar que este hombre llega a encadenar en su momento 66 victorias ininterrumpidas bajo techo, demostrando que era un adelantado a su tiempo. De sus cinco trofeos como maestro, dos los amarró en la misma temporada, cuando se celebraron dos ediciones en 1986 y el checo ganó en ambas a Boris Becker. Y por si fuera poco, en ambos cuadros sin perder un solo set. Además, el oriundo de Ostrava nunca cayó en la fase de grupos, siempre llegaría como mínimo a semifinales en todas sus participaciones.

Su historia de grandeza en los años 80 coincidió con la época del Masters en Nueva York, creando un vínculo personal y profesional del checo con el Madison Square Garden, donde reinó a sus anchas con un balance dd 33-7, aunque el propio jugador llegó a subrayar en numerosas ocasiones que la ciudad no era de su agrado, ya que era demasiado ruidosa para un tipo tan pausado y frío como él. No le debió importar demasiado, ya que en el US Open también llegó a encadenar ocho finales consecutivas (1982-1989), capturando tres títulos. Por superar, el checo superó hasta una etapa un poco más oscura donde el torneo introdujo cambios en el formato, pasando a jugarse a modo de cuadro con los 12-16 mejores jugadores del curso. "No me gustó ese cambio de formato, en absoluto. Sentí que era más especial con solo los ocho mejores jugadores del mundo. Estaba tan molesto por el formato que por eso jugué mucho más duro”, reconoce en ATP.

Su historia de amor con la Copa Masters (campeón en 1981, 1982, 1985, 1986 y 1987) llegó incluso antes que su primer trofeo de Grand Slam, en Roland Garros 1984. Fue precisamente en ese calendario donde Ivan tuvo un cambio radical de mentalidad y, sin quererlo, revolucionó el tenis. “Había sido el número dos, tres y cuatro del mundo durante los últimos cuatro años, pero no estaba contento con el lugar donde estaba, así que contraté a un nuevo entrenador: Tony Roche. Obtuve algunas opiniones de otros muchachos en la gira y decidí fichar también a un entrenador de atletismo para ayudarme. También vi la película Rocky IV durante un vuelo, donde donde conocí a Ivan Drago, el villano ruso que lucha contra Rocky. Ese hombre estaba entrenando todo el tiempo, así que me dije a mí mismo: 'Que me condenen si pierdo otro partido en mi vida porque el otro chico está más en forma que yo”.

En ese momento fue donde Lendl empezó a meterle horas al entrenamiento invisible, es decir, al que sucede fuera de la pista. Al igual que había hecho Ivan Drago con Rocky, ahora era el checo quien tenía que acabar con las estrellas estadounidenses que gobernaban el circuito, como John McEnroe. Empezó a cuidar mucho la alimentación y a prepararse mejor que nunca en el terreno físico, allí nacieron unas ideas y una metodología que todavía se mantienen hoy en día. El jugador que actualmente sufra porque su entrenador no le deja comer una tableta de chocolate o una pizza para cenar, puede echarle la culpa a Lendl. De esta manera nació un nuevo jugador, un cyborg que se mantuvo en la élite durante muchos años, ofreciendo unos registros de vigencias solo al alcance de los mejores.

"Borg eran los Beatles, McEnroe eran los Stones y Lendl era Led Zeppelin, el tipo que aplastó la magia de la edad de oro de los 70 con un poder crudo y feo”. Esto lo dijo en su momento el escritor Joel Drucker. No le faltaba razón, ya que esto también le llevó a despertar un poco de animadversión por parte del público, al ver cómo el checo iba destronando a las estrellas del pasado. En algunos momentos, estando todavía en activo, Ivan fue subestimado por el público debido a su manera tan práctica y robótica de entender el juego. Era diferente a los demás, eso era indudable. Eso sí, siempre fue respetado, muchísimo, sobre todo en Nueva York. Años más tarde, en 1992, terminaría convirtiéndose en ciudadano estadounidense. El destino estaba escrito.

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