¿Es esta la Copa de Maestros más igualada de la última década?

Los ocho maestros aterrizan a Londres en momentos de forma muy dispares. Los precedentes no engañan: es difícil señalar a un gran favorito. 

Zverev y Djokovic, ¿candidatos por igual al título? Fuente: Getty
Zverev y Djokovic, ¿candidatos por igual al título? Fuente: Getty

La previa de las Nitto Finales ATP 2020 llega con tantas incógnitas como las que la temporada del COVID-19 nos iba dejando antes de cada gran evento. No podía ser de otra forma: en la temporada más atípica de la historia, en un año en el que Wimbledon ni tan siquiera pudo disputarse, el torneo que clausura la acción comenzará... y nosotros estamos en la más absoluta incertidumbre. ¿Hay un gran favorito para ganarlo? ¿Podríamos confiar al 100% en que algún miembro del Big-3 se lleve el título a casa? La respuesta es clara: no.

Estas Finales ATP llegan con una noticia sorpresa bajo el brazo: entre los ocho tenistas reina una igualdad espectacular. Los últimos acontecimientos en este tramo final de temporada han hecho que dar un pronóstico acerca del campeón sea prácticamente imposible. Cualquiera, por diversos motivos, podría llevarse el gato al agua. Las distancias son estrechas y en un torneo que en los últimos años ha premiado las grandes sorpresas, podríamos preguntarnos si realmente es esta Copa de Maestros la más impredecible de los últimos tiempos.

Y es que, al menos en la última década, siempre había algún miembro del Big-3 claramente perfilado como favorito indiscutible. Normalmente los focos caían sobre Roger Federer y Novak Djokovic, por varios motivos fundamentales: su buen hacer en esta superficie, su idilio con los torneos de final de año y su capacidad de llegar en un buen estado físico a la cita final. Incluso en las ediciones en las que fueron sorprendidos, pocos hubiesen podido apostar de forma previa por nombres como Grigor Dimitrov o Alexander Zverev: siempre esperábamos a serbio o suizo en la final del torneo londinense.

Este 2020, sin embargo, poner todas las fichas en el número 1 del mundo parece, cuanto menos... arriesgado. Sí, es el jugador que mejor temporada ha completado, el más consistente y el que más títulos importantes ha ganado, pero desde que acabó Roland Garros, Novak parece haber puesto el piloto automático. Así jugó el torneo de Viena, cumpliendo con su principal objetivo de final de año (asegurar el número uno del mundo). Arrastrar esa dinámica hace que su rendimiento sea, hasta cierto punto, una incógnita.

Él mismo dijo que necesitaba descansar, que su 2020 había sido mentalmente agotador. La repercusión de su pelotazo en Nueva York, la exigencia física y psicológica de una gira de tierra que terminó en batacazo... Djokovic aseguró una gran alegría en la capital austriaca, pero su nivel es desconocido. ¿Es realmente más favorito que jugadores que, a pesar de tener una menor jerarquía en el circuito, sí que han encadenado unas magníficas últimas semanas?

Nombres como Daniil Medvedev o Alexander Zverev confirmaron en París que su tenis llega al tramo final de 2020 al máximo nivel. Ambos saben lo que es batir al serbio en grandes torneos... y, en general, lo que es batir a cualquiera. Ninguno de los dos ocupa posiciones del top-3, pero si nos guiamos por sus últimas actuaciones, nadie ha mostrado un nivel más alto que el que ambos dieron en París-Bercy. Lo lógico es apostar por el número uno del mundo antes que por cualquiera de los dos, pero está claro que la distancia se ha acortado de forma sideral. Seguimos sin encontrar un candidato claro.

¿Y Rafa Nadal? Es imposible olvidarse del manacorí, claro. De hecho, probablemente 2020 le haya regalado la mejor oportunidad de su carrera en Londres. Sin Federer, con un Djokovic lejos de su mejor versión. Rafa puede tenerlo todo a su favor, pero su actuación en Bercy fue un pequeño golpe de realidad para todos. No jugó mal, ojo: simplemente no fue el tenista dominante y avasallador que es en tierra batida. ¿Le hace eso ser menos candidato? Por supuesto que no: sigue siendo un fantástico tenista en pista dura bajo techo. ¿Le hace eso ser capaz de perder ante -casi- cualquier oponente? Si este muestra su mejor nivel (caso de Zverev en Paris), sí.

El tercero en discordia este 2020 fue Dominic Thiem, otro tenista que llega a esta cita en cierto modo con el 'síndrome Djokovic'. Conquistar su primer Major supuso una carga inmensa, a nivel mental y físico, y su Roland Garros también fue tremendamente exigente. En Viena aparecieron molestias físicas que no sabemos hasta qué punto estarán solventadas. Es imposible descartarlo tras su bautismo de fuego a 5 sets, y ya sabemos que puede ganarle a cualquiera... pero esas molestias no le colocan en un mayor escalón que nombres como Daniil o Sascha.

Stefanos Tsitsipas. El hombre que defiende título. ¿Llega con poco kilometraje a esta cita? Sí. ¿Es defensor del título y, por tanto, un hombre más que capaz de mostrar su mejor versión en el O2 Arena? Desde luego. Detrás de él, un Andrey Rublev al que le falta status pero al que le sobran títulos y desparpajo. Si su tenis entra en ebullición, en este 2020 ha sido capaz de desmontar a cualquiera y de convertir sus limitaciones en fortalezas. Quizás esté un paso por detrás en lo que al título concierne, pero es más que capaz de pegar algún petardazo.

Schwartzman, el hombre en discordia

Por último, el gran invitado a la fiesta, un argentino que con corazón y resiliencia ha obtenido una maravillosa recompensa. Es posible que por una mera cuestión de adaptación a una superficie tan rápida, de ser primerizo en esta cita y de armas y potencia frente a sus oponentes, Diego Schwartzman no esté en el mismo escalón que el resto de Maestros. Un mal día de cualquiera de ellos, sin embargo, no será suficiente ante alguien con el tesón de El Peque.

Ocho maestros, ocho nombres, ocho candidatos. ¿Se atreven a dar un pronóstico claro? Estados de forma muy diferentes, complicaciones físicas y un repertorio enorme de motivos a los que aferrarse si quisiéramos abogar por ellos. Bajo mi punto de vista, claro, esta es una de las ATP Finals más abiertas que se recuerdan. A priori, ningún resultado puede ser increíblemente sorprendente... y en 2020, recuerden, puede pasar de todo. ¿Están listos para comprobarlo?

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