Nadal: "Después del confinamiento tuve el pie destrozado"

El mallorquín destapó su lado más personal en el programa de Bertín Osborne, hablando de todo tipo de vivencias y dejando grandes reflexiones.

Bertín Osborne y Rafael Nadal. Fuente: Bertín Osborne en Twitter.
Bertín Osborne y Rafael Nadal. Fuente: Bertín Osborne en Twitter.

Rafael Nadal dejó pasar a Bertín Osborne a su Academia y grabó una de las entrevistas más intimistas que haya dado nunca el mallorquín. Ya fuese entre raquetas o entre fogones, Rafa repasó muchísimos aspectos de su carrera deportiva y personal, desde sus inicios hasta cómo vivió Roland Garros 2020, pasando por su lesión en los escafoides en 2005 o el falso mito de cómo empezó a jugar con la mano izquierda. No se pierdan los mejores momentos, con algunas declaraciones impactantes.

- Recuerdos de su infancia: “De chico era una persona muy tímida. Ahora lo sigo siendo en algunas cosas, pero haber viajado por todos lados y haber vivido tantas cosas te quita un poco de timidez. De joven me decían que era muy tímido, sí, también muy obediente. Me acuerdo muchas veces que cuando me levantaba mi padre ya no estaba en casa y eso que llegaba tardísimo a casa. Mi madre tenía una perfumería y luego se dedicó a nosotros. Mi padre ha trabajado muchísimas horas, siempre se sacrificó muchísimo. Por otro lado, de pequeño me divertía más jugando al fútbol porque te vas siempre a jugar con los amigos, ya que el tenis cuando eres pequeño quizás el tenis es un poco más solitario. Me ponía más nervioso cuando iba a jugar al fútbol que jugando al tenis”.

- De dónde le viene la afición por el deporte: “La afición por el tenis y por el deporte en general me viene por mi tío. En mi familia siempre a todos nos ha gustado el deporte. Mi tío jugó tres Mundiales: Estados Unidos, Francia y Corea Japón, en el que nos pegaron la robada del siglo (risas). Yo soy del Madrid porque mi familia era del Real Madrid. En mi casa eran todos del Madrid, después mi tío jugó para el Barcelona y en esos años mi familia se hizo del Barcelona. Cuando mi tío volvió al Mallorca algunos se quedaron siendo del Barcelona ya por lo que habían vivido, otros volvieron al Madrid".

- ¿Manías o rutinas en pista?: “Lo de los calzoncillos lo he hecho toda la vida, no se puede cambiar, lo he hecho toda la vida (risas). En cuanto a las rutinas que tengo en pista, pasa una cosa: el tenis lo juegas tanto, cada semana, cada partido, que hacer esa serie de cosas me ayuda a estar totalmente focalizado en lo que hago. Hace que esté aislado de lo demás”.

- Educación en la pista: “Me llevo muy bien con la gran mayoría. Igual hay algunos jugadores que no son de tu estilo y que no tienen tu misma mentalidad, pero no me llevo mal realmente con ellos: nos saludamos y cada uno por su camino. Yo me llevo muy bien con mis compañeros, con los trabajadores de los torneos y es que yo creo que la vida es mucho más agradable si te llevas bien con este tipo de gente”.

- ¿Cuándo dejó el tenis de ser diversión para ser serio?: “Para mí el tenis siempre ha sido algo serio. Mi tío me entrenó desde los 7 u 8 años, él tenía el objetivo de hacerme un jugador profesional destacado. Siempre me entrenó con este objetivo, con seriedad: yo no me lo podía tomar de otra forma. Él siempre fue mi persona de referencia, aunque está claro que he tenido diferentes entrenadores en mi vida que me han ido ayudando. El apoyo de mis padres siempre ha sido indescriptible: nunca me han presionado deportivamente. Eso es de agradecer: cuando viajas por el mundo, ves familiares que… uff, en ocasiones es patético. Es el problema cuando a veces la ilusión de los padres pasa por delante de la realidad de los niños”.

- El por qué juega con la zurda: “Lo de que mi tío me hizo jugar con la zurda para ganar ventaja es una leyenda, es totalmente mentira. Cuando era chico jugaba a dos manos, tenía dos reveses. Cuando tenía en torno a diez años, nos dimos cuenta de que esto era bastante complicado y cuando decidimos pegar a una mano, a mí naturalmente me salió pegar al drive con la zurda. También jugaba al fútbol con la izquierda. Es raro, porque luego escribo con la derecha, juego al baloncesto con la derecha…”

- Presión externa: “La presión mediática nunca me ha afectado de una manera importante o decisiva en todo lo que se me haya podido exigir. Mi propia autoexigencia siempre ha sido superior a todo lo que venga de fuera. Hay veces a los que a todo el mundo nos gustaría pasar desapercibidos, en según qué momentos, pero al final vives con ello”

- El problema con los escafoides en 2005: “Gané el Masters 1000 de Madrid y al día siguiente me levanté cojo. Tenía el escafoides partido por la mitad: esa zona ya la tengo separada, está ahí. Juego vendado; antes también entrenaba vendado, ahora solo es en los partidos. Sí, es verdad que he tenido lesiones, casi no recuerdo lo que es jugar sin dolor, pero intento no quejarme nunca porque creo que las cosas me han ido de una manera que no podía ni soñar, así que doy gracias por las cosas”.

“Después de lo que pasó algunos médicos me dijeron que no podría seguir jugando al tenis a alta intensidad. Desde entonces, empecé a jugar con una plantilla que me desvía el punto de apoyo del pie izquierdo. Es una plantilla muy agresiva para tratar la enfermedad de Müller-Weis. Con esa plantilla, mi pie no cabía en el zapato. Cuando me la hicieron, tuve que irme a la sede de Nike para que me hiciesen zapatos a mi medida. Gracias a esa plantilla pude seguir jugando al tenis, me salvó el problema del pie, pero creo que a partir de ahí vinieron muchos más problemas que he tenido en mi cuerpo: caderas, rodillas…”

- Confinamiento: “"El confinamiento me vino bien para las rodillas pero no para el pie. Tenía el pie totalmente destrozado. Pasé unos meses difíciles. Un par de semanas antes de Roma, no sabía cómo iba a llegar".

- Ser el número uno del mundo: “No he sido más feliz siendo número 1 que número 2 o número 3. Soy feliz siendo competitivo y sabiendo que puedo ganar a los demás. Lo de divertirme jugando a tenis… es relativo. Lo que se dice divertirme… a mí me gusta competir. Cuando físicamente me siento bien, sí diría que me divierto. Es un sentimiento, es difícil decir que te diviertes: es algo que sientes, es algo que me gusta hacer. Al fin y al cabo es mi trabajo, me lo paso bien, aunque no lo he considerado como tal. Me divierto más entrenando ahora que once años atrás, no me meto esa presión diaria de tener que hacerlo todo perfecto cada día”.

- Problemas en 2019: “En 2019 llegué a plantearme no jugar durante cinco meses. Llegué a parar un entrenamiento porque no sentía que quisiera jugar, esto fue antes de Monte-Carlo. Mi familia me apoyó, no solo a nivel deportivo. Me dan la tranquilidad de saber que decida lo que decida está bien, aunque siempre me dicen que vale la pena hacer un esfuerzo más. Y es así: un esfuerzo más siempre vale la pena.

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