El infierno de Olya Sharypova narrado en primera persona

La expareja de Alexander Zverev muestra supuestas pruebas del maltrato físico y psicológico al que se vio sometida por este durante meses.

Olya Sharypova detalla el maltrato de Alexander Zverev. Foto: gettyimages
Olya Sharypova detalla el maltrato de Alexander Zverev. Foto: gettyimages

Creerse con la potestad de insultar, pegar, vejar y abusar de una persona es uno de los comportamientos más vergonzantes en los que puede incurrir un ser humano y Alexander Zverev está siendo acusado de ello con una contundencia sorprendente para todos. Olya Sharypova, novia del alemán durante poco más de un año, ha tomado la firme decisión de denunciar el infierno al que supuestamente se vio sometida por el tenista germano y para ello ha dado una entrevista al medio racquetmag.com, donde desvela con todo lujo de detalles lo acaecido entre ella y Sascha. Las consecuencias de estas acusaciones pueden ser enormes para uno de los mejores tenistas del mundo, que se ha reafirmado en su postura de negarlo todo.

"Solo quiero que se sepa la verdad, no quiero nada de él. Mi único objetivo es ayudar a otras personas que están en la misma situación por la que pasé yo y necesitan fuerza para sobrevivir". Así argumenta Sharypova la pregunta que asoma en cualquiera que lea sus declaraciones. ¿Por qué no denuncia a Zverev si tiene pruebas de lo que pasó? Y es que leyendo extractos de esta amplia entrevista, uno no puede evitar escalofríos al imaginar escenas narradas con un nivel de detalle tan grande. A sus 23 años, esta joven que fue tenista y que comenzó en este deporte con 5 años siendo entrenada por la madre de Andrey Rublev, Marina Marenko, abandonó su sueño de ser jugadora profesional a los 15 años.

Reorientó su vida a la fotografía profesional y se reencontró con Zverev seis años después de haberse conocido, en plena adolescencia, cuando mantuvieron un idilio característico de esa edad. "Publiqué una foto antigua en mi Instagram enmarcada en Nueva York durante el US Open, él creyó que estaba en la ciudad y me escribió para saber qué tal me iba todo. Empezamos a charlar y me pidió que fuera a verle a Mónaco. Comenzamos la relación el 5 de septiembre de 2018", relata a modo introductorio, antes de detallar los tristes episodios que le han puesto en el disparadero mediático en los últimos tiempos y están asombrando al planeta.

"Tengo pruebas que puedo demostrar absolutamente todo lo que cuento"

"La primera vez que me pegó fue en Mónaco. Habíamos discutido, estábamos en el pasillo. Me cogió de la cabeza y me golpeó contra la pared. Me desplomé del golpe, me quedé sin conocimiento, y se asustó tanto que se inventó una historia en la que me decía que yo le había agredido y que él no había hecho nada. Habíamos discutido muy fuerte unos meses antes en Maldivas, durante un viaje con amigos suyos en los que me sentí humillada por cómo se comportó. La violencia que más duele a veces no es la física, sino la emocional, y siempre que llegó a pegarme antes había pasado un calvario a nivel psicológico por su culpa", argumenta.

Acostumbrada a ver el odio de cerca en las redes sociales, Olya no podía concebir que su pareja la tratara de esa manera. "Estoy acostumbrada a leer cosas como que soy una puta y una mala persona de gente que no me conoce, pero nunca estás preparada para que la persona a la que amas te diga que no eres nadie, que no has hecho en la vida mientras que él tiene éxito y dinero". La supuesta conducta que detalla Sharypova puede ser perfectamente reconocible por muchas víctimas de la violencia machista, tal y como relata a continuación. "Si yo intentaba cortar la comunicación, él siempre lograba encontrarme. Estaba con mis amigos en Moscú y no paraba de llamarme diciendo que tenía que hablar con él. '¿No soy importante para ti? ¿No me amas?', me decía. Si no le cogía el teléfono, empezaba a llamar a todos mis amigos preguntando por mí".

Posesivo y controlador. Así describe la rusa a Zverev. "Nuestras discusiones siempre venían porque él consideraba que no le hacía caso. Me hacía sentir culpable por pasar un buen rato con mis amigos sin estar siempre pendiente de él y cuando estaba feliz, me sentía culpable. Era evidente que estaba subyugada y su comportamiento me hacía sentirme mal conmigo misma, creer que todo era mi culpa y que me merecía su violencia física y emocional. Lo peor era cuando viajaba con él en la gira, solos, sin amigos. Me culpaba de sus derrotas, yo era el motivo de todos sus problemas y mi entorno se dio cuenta de que me ocurría algo", describe Sharypova, narrando la confusión de su familia al ver que ella se encerraba en su propio mundo y se había convertido en una persona sin confianza.

"Llegó un momento en que no podía más, aunque siempre me consideraba culpable, empecé a decirle que si tanto me odiaba qué hacía saliendo conmigo. En el US Open 2019 decidí dejarlo y temí por mi vida". Lo que relata a continuación Sharypova estremece a cualquiera y fue el detonante de su ruptura definitiva y la decisión tomada de contar todo lo acaecido. "Fue una pelea aterradora. Me gritaba fuera de sí hasta que me empujó a la cama, cogió una almohada y se entó encima de mí. No podía respirar. No sé aún cómo escapé, salí de la habitación corriendo y me escondí en un rincón. Estaba aterrada ante la posibilidad de que me vieran en ese estado", relata.

En Nueva York, Zverev intentó asfixiarla con una almohada

"Unos empleados del hotel vieron mi angustia, les pedí que me ayudaran a huir y me ayudaron a eludir a Sascha, que me estaba buscando por todo el hotel", aseguró una Sharypova que afirma estar segura de que el hotel tiene una cinta de grabación donde puede verse esta secuencia. En esos momentos, buscó ayuda en un amigo de la infancia que se encontraba en Nueva York, Vasil Surduk. Fue él quien la acompañó a la habitación del hotel a recoger sus cosas y la sorpresa es que Zverev le había arrebatado el pasaporte y otras posesiones. La madrastra de Surduk fue puesta al tanto de la situación e invitó a Zverev a su casa en Nueva Jersey, para aclarar las cosas y mediar entre ambos.

El drama que viven muchas mujeres en esta situación se hace patente en este caso. Sharypova no fue creída del todo por sus amigos y el encuentro discurrió por los cauces de que volvieran juntos. Olya estaba anulada emocionalmente y, tres días después de lo sucedido, regresó junto a Sascha. "Es increíble cómo nos mintió Zverev, creímos su versión totalmente", dice. El pasaporte de Sharypova apareció en cuanto regresó con Sascha y ambos fueron a Ginebra para la Laver Cup.

El puñetazo en Ginebra durante la Laver Cup y un intento de suicidio

"Yo estaba totalmente deprimida y él se dio cuenta de que podía dominarme a mí y a mi entorno como quisiera. Volvimos a discutir y me pegó un puñetazo. No entendía nada, estaba muerta en esos momentos, no entendía nada e intenté suicidarme. Cogí insulina y me la inyecté. Se dio cuenta de lo que pasaba y consiguió que un empleado del hotel abriera la puerta. Pasé tres días en la cama hasta que me recuperé", comenta una Olya Sharypova que decidió cortar por lo sano en ese momento y alejarse definitivamente de Alexander Zverev.

Tras este relato, Olya quiere hacer que mujeres que están pasando por lo mismo que ella no se sientan tan solas. "Muchas mujeres tienen miedo a hacer lo que desean. Muchos me ignoraron en aquellos momentos y ahora no lo van a hacer. Soy una persona, tengo voz y no voy a callarme. Fue muy difícil empezar a hablar de esto, pero me he decidido porque quiero mostrar al mundo que mientras hay vida hay esperanza. La vida es corta y hay que disfrutarla", sentencia.

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