El saque, la clave detrás del éxito de Rublev

Analizamos con detalle los motivos del gran 2020 de Andrey Rublev. Un área estadística asoma de forma clara: su gran mejora al servicio.

Andrey Rublev al saque. Fuente: Getty
Andrey Rublev al saque. Fuente: Getty

Andrey Rublev es a día de hoy un imparable torbellino cada vez que pisa una pista de tenis. Da igual la superficie, las condiciones atmosféricas o el torneo: tiene un plan, que ejecuta con claridad y que asusta y despierta asombro en sus oponentes a partes iguales. Con todo merecimiento podríamos decir que es el jugador más mejorado este 2020, una temporada en la que ni la COVID-19 ha podido frenar una meteórica progresión. De no ser por el virus y el nuevo ranking implementado por la ATP, el ruso acabaría el año como top-5. Y, como todo en esta vida menos las cuestiones más filosóficas, todo esto tiene un por qué.

Esta versión del moscovita no es más que una especie de actualización de la que mostró en 2019, un año que le sirvió como rampa de despegue y como primera gran temporada completa en la élite. Sin embargo, en 2020 ha dado el empujón necesario para empezar a codearse con las grandes espadas del circuito, y para ser consistente y regular a lo largo de meses. Sin que su cuerpo haya sufrido una transformación radical, puesto que Andrey sigue estando un poco 'tirillas', su tenis sí lo ha hecho. Y la potencia sí ha tenido bastante que ver.

5 títulos, dos cuartos de final de Grand Slam. La tarjeta de presentación es inmejorable y atiende a razones que su tenis explica. En especial, una rama de su juego que ha gozado de una mejora sencillamente brutal. Lo que antes era su mayor debilidad se ha revestido de titanio para ser su más importante fortaleza. Sí, hablamos del saque. La semana pasada, Andrey Rublev ganó el torneo de Viena, disputado sobre pista dura indoor, sin ceder ni un solo juego al servicio. Fue la joya de la corona de un arduo proceso.

En años anteriores, todos apuntábamos al segundo saque como el mayor déficit del juego de Rublev. Su movimiento no era fluido; parecía quedarse estancado, como si no tuviese ningún tipo de fe en meter la pelota dentro. Los porcentajes eran muy malos, y la velocidad a la que viajaba la bola era absolutamente paupérrima, algo que llamaba la atención puesto que por aquellos instantes se podía encasillar a Rublo como un jugador 'hit and miss', de estos que revientan la bola sin control. Si de fondo era una pantera, al saque era un pequeño cachorro.

Nada de esto ocurre ya. Ahora Andrey se hace fuerte desde su primer golpe, y todo su juego se beneficia de ello. El subidón de confianza es tremendo: su mecánica de saque es mucho más veloz, más dinámica, y esto acaba resultando en mejores servicios. Ahora que sabe que puede hacer daño, además, se juega mucho más los segundos. Ya no solo tira a asegurar: protege mucho mejor sus saques, puesto que aumenta la velocidad y mete más variedad.

El saque a la T es su preferido, un auténtico misil que le ha hecho engordar sus estadísticas. Miremos, en primer lugar, al ratio de aces a lo largo del año en comparación con temporadas pasadas. Es decir, veamos qué porcentaje de puntos consigue el ruso a través de un saque directo:

  • % de aces en 2020: 11,1%
  • % de aces en 2019: 8,2%
  • % de aces en 2018: 7%

Como podemos ver, la evolución que ha sufrido este 2020 es tremenda. Por primera vez supera los dobles dígitos en este baremo, fruto al aumento de velocidad y variedades que imprime a su saque. Esto repercute en el porcentaje de juegos ganados al servicio, claro; esta temporada el ruso ha asegurado su saque un 87% de ocasiones con respecto al 81% de 2019 y al 76% de 2018. Podríamos decir que en un periodo de dos campañas, el saque de Rublev se ha hecho un 10% más fuerte. Una auténtica barbaridad.

Hablábamos del segundo saque como principal punto débil del ruso. Bien, ya no lo es. Este 2020 ha dado el salto definitivo a la hora de proteger mucho mejor sus espaldas, fruto de todo lo comentado con anterioridad. Veamos la comparativa de puntos ganados con el segundo saque a lo largo de los años:

  • % de puntos ganados con el 2º saque en 2020: 53,9%
  • % de puntos ganados con el 2º saque en 2019: 50,9%
  • % de puntos ganados con el 2º saque en 2018: 44,6%

De nuevo, casi un 10% de mejora en dos dos temporadas. No hay mejor medida para ilustrar el cambio en el tenis de Rublev, mucho más fiero, valiente y seguro. Una última estadística que pone más de manifiesto si cabe este increíble esfuerzo en solucionar su mayor problema:

Veces que Rublev acumuló menos de un 50% de puntos ganados con el segundo saque

  • En 2018: 25 de 38 partidos
  • En 2019: 21 de 57 partidos
  • En 2020: 10 de 43 partidos (faltan 3 de Roland Garros por no encontrar las estadísticas)

El saque + 1, por fin táctica ganadora

Todo lo mencionado anteriormente ayuda a que el ruso siga un patrón de juego muy identificable. Está claro que ya no tiene tantos problemas como antes para aguantar intercambios largos, pero son normalmente los jugadores que le inducen a ello quienes más cosquillas acaban por hacerle. El ejemplo muy claro es Daniil Medvedev, a quien Rublev se le resiste aún. Su compatriota lo marea, lo asfixia en interminables rallies y es tan instintivo al resto que anula las nuevas armas de Rublev.

Y es que la jugada favorita del moscovita es muy clara: saque muy potente, preferiblemente a la T, y bomba cruzada de derecha, ya decida invertirme o no. Esa táctica de saque + golpe de continuación la está utilizando más que nunca esta temporada, y le está dando muchísimos réditos. Andrey no sufre tanto a nivel físico y gana confianza al sentirse el rey del intercambio. Siempre fue partidario de atacar las bolas cortas... pero ahora, gracias al saque, las encuentra mucho más. Y sigue un patrón en sus intercambios, claro: ya sabe qué hacer después de un saque, que ahora sí, le deja en posición franca para encarar cualquier rally.

El aspecto mental, claro, es absolutamente capital. Andrey ahora ejecuta su primer golpe de forma más libre, y eso es fruto de la confianza. Pero podría decirse que sin saque no hay paraíso, y lo que antes era su mayor agujero se ha convertido en el aliado de Rublev para dejar huella en el circuito. Su saque, sí, un arma que lo ha empujado al puesto #8 del ranking. Este Rublev 2.0 quiere convertirse en un arma de destrucción masiva, y su 2020 es un claro aviso a navegantes: aún le queda mucho por recorrer.

Mientras tanto, nosotros seguiremos disfrutándole y sacando el bisturí para analizar su tenis. Keep it going, Andrey.

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