"Queremos ganar todos los torneos que jugamos"

Andreas Mies, pareja de Kevin Krawietz y actual bicampeón de Roland Garros, ofrece sus impresiones después de reconquistar la tierra batida parisina.

El beso de los campeones. Fuente: Getty
El beso de los campeones. Fuente: Getty

Mientras el tenis alemán espera por ver a Alexander Zverev levantando Grand Slams, las portadas deportivas de todo el país bávaro las ocupa una pareja de campeones que acumulan ya dos temporada saliendo por la puerta grande de la Philippe Chatrier. Hablamos de Kevin Krawietz y Andreas Mies, los vigentes bicampeones de Roland Garros. En este caso, Andreas Mies es quien se ha sentado con Tennis Magazin para reflexionar sobre la dificultad y las consecuencias que han tenido para ellos conquistar por segunda vez la Copa de los Mosqueteros. Un éxito que tiene muchas semejanzas al del curso anterior, pero también algunas diferencias.

- Celebración del título

“Kevin y yo teníamos muchas cosas que hacer después del partido: rueda de prensa, control antidopaje y entrevistas varias. Después comimos juntos en el hotel, celebramos y brindamos en la intimidad. Luego subimos al Players Lounge del hotel, donde se instaló una pantalla y se mostró nuevamente la final. La vimos todos juntos, bebimos y nos divertimos, a pequeña escala. Nos acostamos alrededor de las 02:00 de la mañana, fue un ambiente muy acogedor y más tranquilo que el del año pasado”.

- ¿Un torneo perfecto?

“Siempre es difícil pensarlo así, pero sí, fue casi perfecto. Las tres bolas de partido en contra que tuvimos en los octavos de final contra Hoang/Bonzi fueron duras, estuvimos tres veces cercanos a la autopista, estudiando las salidas hacia Colonia o Munich. Sin embargo, hicimos un cambio de última hora y nos quedamos en París. Aquello fue nuestro punto de inflexión, el partido casi había terminado. En cierto momento, pensé: ‘Mierda, hasta aquí hemos llegado’. El resto de partidos fueron más estables, casi perfectos, también en términos de táctica y alegría”.

- Evolución como pareja

“Ahora somos mucho mejores que en 2019. Nos hemos desarrollados, hemos mejorado jugando al mismo nivel durante muchos meses. Tuvimos muchos partidos del máximo nivel contra algunas de las mejores parejas. El parón nos desestabilizó bastante, pero también nos hizo retroceder al inicio. Es por eso que los resultados no fueron tan buenos como queríamos, había problemas de ritmo desde el regreso del circuito. Nos faltaban horas de práctica y mucha confianza en nosotros mismos”.

- La dificultad de revalidar el trono

“Este año era todavía más difícil, ya que nos tocaba confirmar la actuación que ya todos habían visto. Éramos los perseguidos, los campeones defensores. Todos querían ganarnos y firmar lo que hicimos nosotros el año pasado. Tuvimos que evolucionar, cambiar de tácticas, ya que el resto de los equipos nos habían analizado al detalle. Notamos que jugaban de manera diferente ante nosotros, por eso íbamos cambiando la estrategia a cada ronda. Al final vimos lo que funcionaba y lo que no funcionaba”.

- Nuevas metas por delante

“El objetivo es llegar lo más lejos posible en cada torneo y, en el mejor de los casos, pelear por el título. Queremos ganar todos los torneos que jugamos, pero también sabemos que no es posible porque hay otras parejas que también son muy buenas. De momento, sí empezamos a notar que sobre tierra batida marcamos las diferencias, somos más favoritos que en el resto de superficies. El año pasado, cuando llegamos a Wimbledon, cometimos el error de pensar que debíamos ganar porque veníamos de ganar Roland Garros, por eso luego jugamos tan tensos. Hoy intentamos mantener esa serenidad”.

- Imposible elegir entre sus dos Roland Garros

“Es realmente difícil comparar los dos títulos porque ambos son únicos y especiales. Creo que el primero, al ser nuestro primer Grand Slam, en nuestro primer intento, siempre será increíblemente especial. El primero es el que más se recuerda, pero eso tampoco menosprecia al segundo. El primero es diferente, una sensación que nunca antes has sentido, pero debo decir que el segundo me hizo sentir cosas muy similares. La alegría fue igual de grande, incluso siendo ante tan pocos espectadores. Hicimos historia nuevamente, por eso el segundo título es más complicado, es confirmar lo del año anterior. Eso nos enorgullece muchísimo”.

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