Malek Jaziri y un falso positivo bien gestionado

El tunecino estuvo a punto de quedarse fuera del Ferrero Challenger por un positivo de su entrenador, pero la Academia reaccionó en tiempo récord ayudando al jugador.

Malek Jaziri disputando el Challenger de Alicante. Fuente: Academia Equelite
Malek Jaziri disputando el Challenger de Alicante. Fuente: Academia Equelite

La semana pasada en el Challenger de Juan Carlos Ferrero celebrado en la Academia Equelite de Villena sucedió una historia curiosa que no ha trascendido hasta hoy. Malek Jaziri, uno de los rostros más conocidos del cuadro individual, a punto estuvo de no saltar a pista a disputar su encuentro de octavos de final debido a un test positivo por COVID-19 de su entrenador. Finalmente, la organización tomó medidas y solucionó todo en tiempo récord para que el tunecino no se quedara fuera. ¿Cómo lo hicieron?

Todo empieza con un positivo del entrenador de Malek en uno de los tests obligatorios que todos los jugadores y sus equipos deben cumplimentar a lo largo de cada torneo. Un test que el coach no supera y que, por tanto, le obliga a quedarse aislado en su habitación a la espera de noticias, tanto él como a Jaziri. La organización, en busca de una solución, tiene muy en cuenta que tanto uno como otro habían entregado sus pruebas negativas al llegar de su último torneo, el Challenger de Barcelona disputado en la Academia Sánchez-Casal. Por lo tanto, dejan la puerta abierta a que sea un un posible falso positivo.

El médico del torneo estudia detalladamente la situación, poniéndose en contacto automáticamente con las autoridades sanitarias y siguiendo cada punto del programa que marcan los protocolos. Pero claro, por muchas PCR que hayan dado negativo en los últimos días, lo que no pueden es parar el tiempo, ni inventarse un negativo: la norma dice que el jugador debe quedar eliminado. Jaziri, por cierto, ya había ganado tres partidos en Villena, los dos de la fase previa (Nicolás Álvarez, Arthur De Greef) y uno del cuadro final (Juan Pablo Varillas). En octavos de final le esperaba Mario Vilella, aunque todo apuntaba a que ese partido no podría celebrarse.

Finalmente, la Academia toma cartas en el asunto y decide hacer nuevos tests, tanto a Malek como a su entrenador. Al fin y al cabo, ¿qué tienen que perder? Lo que todos esperaban es que el coach volviese a dar positivo y que el jugador, al haber estado en contacto con él, también. Pese a todo, desde el núcleo de la organización entienden que es lo justo confirmar estas hipótesis, todo sea para no volver a tener un caso Zapata, Verdasco o Dzumhur, quienes sufrieron esta pesadilla en el último Roland Garros.

Los tests se desarrollan en tiempo récord, pero los resultados, por fortuna, no son los esperados. Tanto Malek Jaziri como su entrenador pasan la prueba, los dos dan negativo y están en perfectas condiciones. ¿Y ahora qué hacemos? Una vez más, la Academia Equelite demuestra su flexibilidad y capacidad de adaptación proponiendo que el partido ante Vilella se retrase 24 horas, para que al día siguiente pueda celebrarse siempre y cuando Jaziri y su coach vuelvan a pasar otro control. Entre todos redactan un informe explicando lo sucedido y los pasos a tomar en las próximas horas.

Un desenlace tan inesperado como satisfactorio

Nuestros dos protagonistas vuelven a quedar aislados durante un día entero, tal y como exige el protocolo, hasta que vuelve a salir el sol y es momento de superar la última barrera, el tercer test de la semana y el quinto para ellos en los últimos 15 días. Los resultados muestran lo esperado: ambos vuelven a dar negativo, por lo que se confirma al 100% el falso positivo de su entrenador dos días atrás. Es momento de coger las raquetas y volver a pista, donde le espera un partido con Mario Vilella con un billete a cuartos de final en juego.

Obviamente, después de estar dos días encerrado en su habitación, no le fue bien a Jaziri. El tunecino pierde 6-3 y 6-2 ante el jugador ilicitano y pone así punto y final a su participación en el torneo. Sin embargo, el simple hecho de saltar a la cancha a competir ya es todo un éxito. Haber recibido el trato justo y el apoyo de la Academia en esas horas tan difíciles resulta de un valor incalculable para el hombre que llegara a ser Nº42 del mundo en 2019. De haberle pasado algo así en Roland Garros, por ejemplo, la eliminación hubiera sido inmediata e irrebatible. Pero en Villena no. Una muestra más de que cada persona y cada caso es diferente. A veces hay que tenderle un pequeño pulso a la ley para encontrar la verdadera justicia.

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