“Faltaban cinco horas para la final de Roland Garros y no quería jugarla”

Diez años después de conquistar Roland Garros, Francesca Schiavone ha publicado un libro donde comparte algunos de los momentos más intensos de su carrera.

Francesca Schiavone con su título de campeona en Roland Garros 2010. Fuente: Getty
Francesca Schiavone con su título de campeona en Roland Garros 2010. Fuente: Getty

Pasaron ya más de diez años desde que Francesca Schiavone levantara el título de campeona en Roland Garros 2010. Una temporada que empujó a la italiana a conquistar su primer y único Grand Slam, a pasar a la historia sobre la tierra batida francesa y a convertirse en una jugadora legendaria para el tenis de su país. Una década más tarde, la vida de la milanesa ha cambiado mucho, pasando por momentos duros como puede ser la retirada o superar un cáncer. Tantos capítulos tenía por contar que lo mejor era publicarlo todo en un libro, el cual ya tiene lugar en el mercado: “Mi renacimiento”. Gracias al periodista Enrico Maria Riva y su cuenta de Twitter, hemos podido descubrir algunos de los pasajes más interesantes.

Como por ejemplo, cómo fue cambiando la personalidad de Francesca con el paso de los años. “Cuando era más joven era una persona extremadamente tímida, casi incomprensible. Apenas hablaba con la gente, estaba inmersa en mi propia batalla, no conocía el significado de una amistad porque no sabía comunicarme”, asume la italiana. "Luego, los periodistas solo se preocupaban de quién estaba en la cima. Ellos te observan, te miran si eres capaz de dar ese último esfuerzo, pero solo te atiendan si prevaleces en el intento. Solo tú sabes lo pesada que es la mochila que arrastras a lo largo del camino”, señala en sus memorias.

En total fueron veinte años como profesional de una jugadora que ganó ocho títulos individuales, además de firmar cuartos de final en todos los Grand Slams en categoría individual y semifinales en los categoría de dobles. Además de ganar tres Copas Federación. “Mi historia con este deporte trata sobre pasión, felicidad, plenitud. El tenis me lo dio todo y nunca me quitó nada. Siempre he vivido a la misma velocidad que una pelota de tenis, he estado en todos los lugares del mundo, nunca he tenido casa propia, aunque a lo largo de este camino sentí que tenía miles”, relata con esa experiencia que solo te dan los años.

El libro se centra sobre todo en cómo superó todas las dificultades, incluidas también las que llegaron después del tenis. Pero fue como jugadora donde encontró su mayor recompensa, ganando Roland Garros y tocando el cielo de París. “Después de mi primera ronda en Roland Garros 2010, mi preparador físico y mi fisioterapeuta me dijeron que correrían en ropa interior por los Campos Elíseos si al final de aquellas dos semanas quedaba campeona del torneo. La noche en la que celebramos el título fui secuestrada de la fiesta de campeones y arrastrada hasta los Campos Elíseos para verles correr medio desnudos”, recuerda con una sonrisa.

Eso sí, ni siquiera en la quincena más alegre de su carrera piensen ustedes que se libró de luchar con sus demonios. “Tras vencer a Dementieva en semifinales, recuerdo estar dos días enteros llorando. No sabía por qué, pero no podía parar. Pensaba continuamente en qué pensaría la gente si me viera en aquel momento, aunque no me pudieran ayudar. ¿Qué estaría haciendo Stosur en ese momento? No podía estar preparándome de esta manera para un partido tan importante, faltaban cinco horas para que empezara la final y yo no quería jugarla”, sorprende Francesca.

Una reflexión que la define como deportista

Así es la vida del tenista, con momentos históricos que todos venos por televisión y otros momentos no tan épicos que se quedan en la sombra, para la intimidad del jugador. Así era y es Schiavone, una guerrera de la vida. “Después de cada derrota, siempre pensaba lo mismo: ‘Tengo que hacer cambios, tengo que trabajar más duro’. Después de cada victoria, el pensamiento no cambiaba demasiado: ‘¿Cuál es el próximo desafío? Tengo que trabajar más duro’, compara Francesca. "¿Cuántos partidos perfectos jugamos cada temporada? Se pueden contar con los dedos de una mano, todo los demás son batallas”.

Comentarios recientes