La increíble historia de superación de Laslo Djere

Recientemente coronado en Cerdeña, Laslo Djere esconde tras él un relato que eriza la piel al leerlo. Un sinfín de vivencias que le hacen ser un verdadero guerrero

Laslo Djere. Fuente: Getty
Laslo Djere. Fuente: Getty

Imagínense tener 25 años y que te falten los dos pilares fundamentales de tu vida. Sí, pónganse por un momento en la piel de esa persona que no puede levantarse cada mañana y decirle a su madre lo mucho que la quiere, o todo aquel que ha perdido a un hermano o hermana de forma completamente súbita, sin esperarlo. ¿Cómo encontrar la fuerza y las ganas de vivir? Es más, ¿cómo mantenerte impertérrito ante estas circunstancias y seguir peleando por tu sueño sin que nada pueda pararte? En ocasiones hay jugadores poco conocidos que nos enseñan lecciones de vida.

La de Laslo Djere es sin dudas una de ellas. Hace 25 años, Laslo nació en el pequeño pueblo de Senta, en Serbia. Sin ningún ídolo en un país que pronto se vería destrozado por una guerra y que no había disfrutado de campeones de Grand Slam, sus incursiones en el mundo de los deportes parecían ir encaminados al mundo del fútbol. Sin embargo, la pasión de su padre por los Pete Sampras, Andre Agassi y Goran Ivanisevic hizo que el pequeño Laslo redescubriera el deporte de la raqueta. Nunca más volvería a dejarlo.

Ahora, Djere pertenece a esa estirpe de perennes luchadores del circuito que tratan de hacerse con un nombre en la élite. De forma muy progresiva, el tenista serbio ha entrado de lleno entre los mejores del mundo. Se dio a conocer a principios de 2019, cuando campeonó en Río de Janeiro sin que antes nunca hubiese alcanzado una final ATP. Ese título de categoría 500 le puso en todos los radares, y sus lágrimas en la ceremonia de premiación provocaron el aplauso y la admiración generalizada de quien empezaba a conocer su historia.

Durante el pasado fin de semana, Djere se apuntó su segundo título. Fue en Cerdeña, batiendo en la final a Marco Cecchinato, tras dejar en semifinales a una de las mayores promesas del panorama actual como Lorenzo Musetti. Su historia merece ser contada y conocida. Ahora es el #53 del mundo, pero volvamos atrás, revisitemos a aquel chaval que recorría Serbia después de que su padre le hiciese amar el tenis.

Como él mismo cuenta para la ATP, "empecé a entrenar y después de dos años mi padre y mi entrenador vieron que era bastante bueno. Me encantaba el tenis, así que empezamos a viajar. Al menos tres fines de semana al mes, recorreríamos Serbia. Iríamos a Belgrado, Novi Sad, Pancevo, Kraljevo, Subotica o Kikinda. Mi padre me llevaba y yo me dormía en la parte trasera del coche".

Entre viajes por todo el país y visitas al pueblo de su abuela, la adolescencia de Laslo progresaría con el objetivo de ser tenista profesional algún día. Sin embargo, con solo 15 años tendría lugar el primer episodio impactante su odisea particular. "Cuando tenía de 15 años, mi carrera empezaba a crecer. Fue entonces cuando descubrí que mi madre, Hajnalka, tenía cáncer. Había empezado en su colon, y para el momento en el que lo descubrieron, allá por noviembre de 2010, ya se había convertido en metastático. Murió 17 meses más tarde. Tenía 16 años y me había quedado sin una madre".

Djere consiguió reconducir su vida y superar la muerte de su madre. Lo que él denominaba como 'su nueva familia' se había convertido en su mayor pilar, y en 2017 estaba experimentando la mejor temporada de su carrera. Consiguió su primer torneo Challenger tras llegar a cinco finales, disfrutaba en la pista y estaba muy cerca de acabar el año entre los cien primeros. Con su madre siempre presente, su padre se había convertido en una especie de mentor: le asesoraba, le preparaba algunos viajes y siempre estaba ahí para consolarlo tras una derrota dura. Todo parecía ir bien. Hasta que llegó un nuevo palo.

"Mi padre tenía cáncer. Cáncer de colon, el mismo que mi madre. Pensamientos horribles volvieron a pasar por mi cabeza. ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿No era suficiente con perder a mi madre?". Esta vez, sin embargo, Laslo encaró todo de forma diferente. Era mayor, más maduro y tenía un deber con su padre y su hermana. Si lo peor acababa ocurriendo, él tomaría la responsabilidad y se mantendría fuerte. "Tuve que ser fuerte y estar ahí para él. Quería ayudarlo todo lo que pudiese, darle todo mi amor. Lo peor de todo es que acabó. Mi padre pasó por la radioterapia y por la quimioterapia. Nada funcionó. Murió en diciembre de 2018, a los 55 años. Ahí estaba yo: con 23 años y sin padres".

Un nuevo comienzo

Laslo venció en Rio de Janeiro y dedicó ese triunfo a sus padres. Su personalidad es totalmente diferente a cualquier persona que tenga su edad. Su forma de vivir la vida ha quedado moldeada por los acontecimientos que la han rodeado. Aún así, nunca se han rendido y ha seguido peleando por sus sueños. "He pasado por muchísimas cosas, a veces siento que tengo 50 años. Sin embargo, pienso que no soy la persona con más mala suerte del mundo. Muchas otras personas tienen problemas y sufren. Nada es fácil.

Sé que tengo que seguir con mi vida. Echo de menos los mensajes de mi padre tras cada partido, la sonrisa y el cariño de mi madre. La vida sería más fácil con ellos. Pero sé que mi tiempo llegará también, que no estamos aquí para siempre. Sé que los veré en algún momento, pero mientras tanto, trato de que estén orgullosos de mí y de dar lo mejor de mí".

Cómo no alegrarse por Laslo cada vez que levante un título. Se merece todo lo mejor, y a buen seguro que está cumpliendo su propósito.

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