Michel Kratochvil, el primer tenista celíaco

Hoy recordamos la figura del primer jugador profesional que se hizo famoso por su intolerancia al gluten, una enfermedad que actualmente está a a orden del día.

Michel Kratochvil, disputando un torneo profesional. Fuente: Getty
Michel Kratochvil, disputando un torneo profesional. Fuente: Getty

No podemos confirmar con toda seguridad que él fuera el primero, pero sí podemos decir que Michel Kratochvil (Bern, 1979) pasará a la historia por ser el primer tenista profesional que levantó la mano pidiendo ayuda al circuito ATP para que su día a día fuera un poco más fácil. ¿Y qué le pasaba al suizo? Algo tan habitual hoy en día como desconocido en su momento: era celíaco. Por si alguno todavía está perdido, la enfermedad celiaca es un progreso autoinmune que lesiona el intestino y otros tejidos debido a una predisposición genética que no te permite consumir alimentos que contengan gluten. Existe el caso de ser intolerante al gluten, es decir, que no siente bien. Sin embargo, el caso de Kratochvil era más grave, él era celíaco, por lo que no tenía ningún tipo de margen con su alimentación.

El helvético, profesional desde 1997 y retirado diez años después, empezó a sentir más dificultades de las habituales con el paso de los años. Y no solo él, sino que muchas personas de su entorno en Bern estaban sufriendo problemas digestivos, gripe y otras quejas físicas de manera constante en su vida diaria. La gota que colmó el vaso llegó en el torneo de Basilea 2001, donde incluso llegó a tener mareos. Tras varios años de investigación, el diagnóstico oficial le trajo la respuesta más inesperada. Michel era celíaco, es decir, se acabó el pan, la pasta o los dulces, entre otras cosas. Estos son solamente algunos de los platos que inmediatamente quedaban anulados en su menú, ya que la inflamación crónica de la mucosa de su intestino delgado no lo toleraba.

Kratchovil fue un pionero en materia de nutrición, al menos dentro del circuito ATP. “¿Que si fui el creador de una nueva tendencia? Quizás. En mi época no conocí ningún otro jugador que adoptara esta misma dieta, pero esto viene provocado también debido a que la enfermedad todavía no estaba tan reconocida como un problema dentro de la sociedad. Actualmente, el número de jugadores que siguen esta dieta sin gluten ha aumentado considerablemente en los últimos años”, explica el que llegara a ser Nº35 del mundo en declaraciones recogidas por SFR.

Con el paso del tiempo, la evolución de la medicina ha ayudado a estudiar y entender mejor esta enfermedad, a diagnosticar la patología con una mayor precisión. Y aunque no todos la tengan, sí que se han dado casos de jugadores muy intolerantes al gluten, tenistas que han decidido apartar por decisión propia una larga lista de alimentos de su día a día que les estaban privando de dar su mejor versión dentro de la pista. Novak Djokovic es posiblemente el caso más popular, incluso llegó a escribir un libro explicando lo importante que fue para su carrera descubrir en 2010 el daño que le estaban haciendo estos productos. Desde luego, no le ha ido mal desde entonces.

A raíz de esto, el torneo de Basilea, allí donde Kratochvil había sufrido mareos años atrás, fue de los primeros en reaccionar y adaptarse a una nueva realidad en constante crecimiento. Ahora mismo, el 1% de la población mundial es celíaca, suficiente para que Madlaina Barth, al cargo de la oficina del torneo helvético, tomara cartas en el asunto. “Siempre tratamos de cumplir todos los deseos de los jugadores”, confiesa la mujer que incluso llegó a acompañar a Novak Djokovic en una de las pasadas ediciones a elegir los mejores alimentos para su particular alimentación. Milos Raonic, por poner otro ejemplo, llegó a viajar una vez con su propio cocinero. “Con Milos no era solamente una dieta sin gluten, ya que este jugador sufría también problemas de sobrepeso, por lo tanto se le dio un plan de menú muy estricto. Esa semana tuvo platos especialmente preparados, su cocinero se aseguró que se cumpliera todo al detalle”.

La reacción del torneo de Basilea fue inmediata, un efecto dominó que ha terminado afectando a todo el calendario profesional, donde cada ciudad cuenta con todas las facilidades y recursos para responder ante cualquier alergia de los tenistas. Hace años, muchos de estos jugadores tenían que viajar con sus propios alimentos por miedo a caer enfermos o quedarse sin comer en ciertos eventos. Hoy basta con enviar una solicitud días antes de aterrizar para que en cocina diseñen cualquier menú con anticipación. Y todo esto fue gracias a Michel, un hombre que pasó a la historia por dos acontecimientos. El primero, por superar a Andre Agassi en Indian Wells 2002 cuando el estadounidense era Nº5 del mundo. El segundo, y más trascendente, por tender una alfombra roja al resto de compañeros que sufren su misma enfermedad. Desde ese día, el trigo perdió todas sus opciones de victoria.

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