Las dos derrotas más duras de la carrera de Tsonga

El tenista francés, ya en el ocaso de su carrera, se sinceró acerca de las dificultades en sus inicios, además de desvelar dos momentos que marcaron su trayectoria.

Jo-Wilfried Tsonga, en Roland Garros 2012. Fuente: Getty
Jo-Wilfried Tsonga, en Roland Garros 2012. Fuente: Getty

Me atrevería a decir que Jo-Wilfried Tsonga forma parte de ese grupo de jugadores queridos por el gran público. El francés es un tipo que cae bien, simpático. Lleva muchísimo tiempo en la élite de un deporte durísimo, y a base de trabajo y esfuerzo se ha forjado una carrera más que decente. Castigado en muchas ocasiones por las lesiones, Tsonga es casi la última reliquia de esa generación que ha crecido a la sombra del Big-3. Con Tomas Berdych y David Ferrer fuera de combate, el francés aún sigue en liza pero concentrará sus energías en volver en 2021.

Y es que poca gasolina queda en el tanque de Jo, un tipo con un carácter forjado a prueba de bombas. En una entrevista con GQ, el francés se sinceró acerca de un aspecto que no suele ser bastante hablado: cómo deportistas de élite manejan el apartado económico. Tsonga, criado por un padre profesor que llegó a Francia desde el Congo a los 23 años, vive ahora en Suiza. Detrás de haberse establecido felizmente allí con su familia se esconden numerosos momentos difíciles donde parecía que una carrera tenística... podía llegar a ser demasiada complicada.

"Estoy feliz con mi carrera, he tenido una gran carrera. Fue bastante complicado al inicio porque éramos jóvenes y no entendíamos nada. Si te soy sincero, cuando tienes 20 años no sabes ni lo que son los impuestos. No entendemos nada y se nos manipula muy fácilmente. Estamos en deportes que son a la vez un negocio, ya sea fútbol, baloncesto o tenis, y somos jóvenes que, de repente, salimos de la escuela y nos encontramos con grandes cantidades de fortuna en nuestras manos.

Esta es una profesión en la que tienes que lidiar con el dinero. Al principio pensaba que mi trabajo era únicamente jugar al tenis, no tener cuidado con las finanzas. Con el paso del tiempo, te das cuenta de que eso también es parte de tu trabajo", confiesa un Tsonga que ha amasado una cantidad muy importante de dinero. Esto le ha permitido abrir una academia en Niza (All-In Academy), además de estar involucrado en otros proyectos de cara al futuro (como la organización de los Juegos Olímpicos de París 2024). Pero no siempre la situación fue así de cómoda.

"Mis padres todavía trabajaban cuando empecé a vivir del tenis. Tuve que buscarme las habichuelas, empezando por encontrar un apartamento en París cuando tenía 19 años. Fui sólo a la agencia sin saber qué era una cesión, un contrato... de repente me encuentro delante de un banquero que sabe hablar chino, que me asegura que lo que estoy haciendo es seguro de cara al futuro y de cara a mi familia. A veces te das cuenta de que estás a merced del mundo. Y el mundo no siempre es tierno. A veces otras personas influyen en ti. A mí me pasó. Si pudiese hacer un par de cosas de manera diferente, las haría. Pero a pesar de todo eso, he conseguido labrarme una carrera y no ser engañado, lo que es complicado en este entorno. He conseguido estar bien rodeado".

Jo-Wilfried puede presumir de haberse granjeado una carrera espectacular, con grandes momentos. Sin embargo, también ha habido grandes decepciones. El tenista galo habló de los dos partidos que podrían haber cambiado su carrera. "La final del Open de Australia de 2008 es el primero. Le gané cinco partidos seguidos a Djokovic después de aquello, pero perdí nuestro primer partido, aquella final. Ese partido me dejó algunas espinas, ganar un Grand Slam lo habría cambiado todo. No tiene sentido debatir sobre cosas que no han pasado, pero tengo la sensación de que ganar habría cambiado enormemente mi carrera.

Hay otro partido, de nuevo ante Djokovic, en los cuartos de final de Roland Garros 2012. Eso sí, es uno de los recuerdos más bonitos sobre una pista de tenis que tengo, gracias al ambiente en el estadio y a mi nivel, que fue muy bueno. Me encantaría saber qué habría pasado si hubiese ganado este partido, en el que tuve cuatro bolas de partido y me encontraba a un gran nivel. Hay muchísimas cosas de las que me arrepiento. Dos o tres detalles, cada año, que me encantaría haber hecho de forma diferente. Por ejemplo, alguna de las en torno a 30 veces que llegué a la segunda semana de un Grand Slam..."

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