Rafa Nadal y su remontada más salvaje

Hubo un momento, aunque muchos no lo crean, donde Roger Federer llegó a tener diez Grand Slams de diferencia con Rafael Nadal. Hoy los dos empatan a 20.

Roger Federer y Rafael Nadal. Fuente: Getty
Roger Federer y Rafael Nadal. Fuente: Getty

La imagen que ven aquí arriba pertenece a noviembre de 2007, hace casi trece años. Roger Federer y Rafael Nadal se enfrentaban en las semifinales da la entonces denominada Tennis Masters Cup, la copa de maestros de toda la vida. El suizo, poseedor de mejores virtudes bajo techo, derrotaba al balear por 6-4 y 6-1 para hacer lo mismo un día después en la final ante David Ferrer. El de Basilea cerraba un curso más por todo lo alto, aunque el H2H frente al tenista de Manacor seguía causándole verdaderos estragos. Aquel triunfo en Shanghái suponía solamente el sexto ante Nadal, aunque la rivalidad la dominaba el español por 8-6. Eso sí, en cuanto a títulos de Grand Slam, la comparación era envidiable: 12-3 para él. En ese sentido, podía estar tranquilo.

Sin embargo, no sería en ese momento donde se marca la mayor diferencia histórica entre estos dos jugadores si hablamos del territorio Grand Slam. Más adelante, en enero de 2010, el suizo llegaría a colocarse con diez más que su rival, pero no vayamos tan deprisa. Federer, que inauguraba su cuenta de majors en Wimbledon de 2003, se había convertido en una especie de delantero inexpugnable, alguien que cada temporada te firmaba un hat-trick sin despeinarse. El Open de Australia, Wimbledon o el US Open no tenían secretos para él; Roland Garros, ya era otra historia. Pero las cuentas salían, ya que a cada calendario que pasada, el suizo sumaba tres majors por tan solo uno del manacorense. Mientras tanto, Novak Djokovic todavía tendría que esperar a enero de 2008 para levantar el primero, pero a este actor no le tendremos muy en cuenta en esta historia. Al menos, de momento. La realidad era que, por muchas veces que se inclinara ante esa derecha liftada imposible de bloquear con el revés, el suizo respiraba holgado viendo que las salas de trofeos maduraban a diferentes velocidades.

Apenas dos años después –finales de 2009– las cosas habían cambiado un poquito. En cuanto a Federer, su ritmo de conquistas había disminuido, aunque su sexto entorchado en Wimbledon le colocaba ya con 15 Grand Slams, superando el registro histórico de Pete Sampras. Además, había ganado también su primer Roland Garros, reservando una butaca en el Olimpo que llevaba años persiguiendo. Ya existían argumentos para defenderle como el mejor de todos los tiempos. Por su parte, Nadal había sumado a sus ya clásicas victorias en París, una victoria en Londres y otra en el Open de Australia. Ambas, venciendo a Roger en la final. Esto tenía un poco mosca al de Basilea, aunque de nuevo volvíamos a lo mismo. Por muy descompasado que estuviera el H2H, si mirábamos la vitrina de Grand Slams los números reflejaban un 15-6 a favor de Roger. La ventaja se mantenía y eso era lo importante. De hecho, en Melbourne de 2010 la balanza se pondría 16-6, ubicándose aquí la mayor diferencia histórica. Pocos podían imaginar que en esta última década tan solo veríamos al de Basilea besar cinco copas más.

Es justo esa temporada 2010 donde Nadal explota definitivamente y confirma su expansión al resto de superficies. El balear sigue dominando la arcilla como nadie, pero ahora también gana en hierba, en cemento y donde le pongan. Desde ese instante, cada calendario que pase se irá disminuyendo la distancia entre uno y otro. Los diez Grand Slams de diferencia que marcaba Federer a principios de la década pasarán a ser solamente siete a final de curso, seis en 2011, seis en 2012, cuatro en 2013, y tres en 2014. Es justo en este instante donde aparece un tercer artista invitado al concierto, un telonero de excepción. La pelea ya no es solo cosa de dos, y es que tanto Federer como Nadal no ganarán ningún torneo de Grand Slam en 2015 ni 2016. Mientras tanto, Novak Djokovic avanza con su cacería y se coloca con doce grandes títulos. El pastel, que sigue siendo igual de jugoso, ahora se ha de repartir con una boca más que pide su lugar.

2017 será el penúltimo punto de inflexión en esta película, el renacimiento de Roger Federer. Después de cinco temporadas persiguiendo un objetivo que se le resiste, el Open de Australia le recibe tras seis meses parado por lesión para devolverle toda esa gloria acumulada. Además, tumbando a Nadal en la final, por si a la escena le faltaba algo de morbo. Aquel título fue acompañado por su séptimo y su octavo Wimbledon, tocando así su vigésimo Grand Slam a la edad de 36 años. Histórico. Nadal en ese momento está a tres pasos de distancia; Djokovic a seis. Parece el último acelerón de una carrera irreductible, un empujón de talento y orgullo para dibujar una cifra inalcanzable, rompiendo el techo y recuperando la esencia de un campeón que todavía no había dicho su última palabra. Sin embargo, aquel salto de tres Grand Slams en apenas año y medio no parece tener continuidad, no habrá nuevos episodios las próximas temporadas. Sus dos rivales, en cambio, seguirán dando pasos hacia delante.

Así llegamos a la reciente y exigente actualidad, donde Roger Federer, a sus 39 años, tan solo ha podido jugar un torneo esta temporada y no precisamente debido al coronavirus. Su doble operación de rodilla le ha obligado a perderse prácticamente todo el 2020, viendo cómo sus dos máximos perseguidores acechaban su leyenda. Sobre todo uno de ellos, Rafa Nadal, quien levantando su decimotercer Roland Garros ponía fin a un período de once años de dominio en solitario por parte del helvético. Hoy toca compartir el récord de los 20 Grand Slams, y lo que es peor para él, pensar que muy pronto dejará de compartirse. Nadie sabe lo que pasará en 2021, pero es posible que el suizo haya soñado más de una noche con aquel año 2007, o 2010, o cualquiera de esas veces que inevitablemente pensó: 'Nunca me alcanzarán, es imposible'. Una época donde era tal la diferencia que parecía una utopía pensar en este sorpasso. Por cierto, en enero de 2010 la comparación de Grand Slams entre Federer y Djokovic era de 16-1. Por si acaso, que lo vaya pensando.

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