“Tuve que aprender a caminar de nuevo”

Sabine Lisicki explica en esta carta íntima todos los problemas físicos por los que ha pasado en estos últimos años. “La vida no te regala nada, te lo tienes que ganar”.

Sabine Lisicki. Fuente: Getty
Sabine Lisicki. Fuente: Getty

Sabine Lisicki aparece esta semana en la posición 688º del ranking WTA. La que fuera Nº12 mundial en 2012 y finalista en Wimbledon un año después pasa por un momento complicado a sus 31 años. Las lesiones le han impedido disfrutar del tenis en las últimas tres temporadas, pero la alemana no se rinde. A través de una carta personal escrita para el blog Behind the racquet, la tenista de Troisdorf expone todos sus males públicamente, contando por todo lo que pasó en la última década, tanto lo bueno como lo malo. Y lo más importante, avisa de que su aventura todavía no ha terminado.

En 2010 estuve con muletas durante seis semanas debido a una lesión de tobillo. Me costaba hasta salir de casa, tuve que aprender a caminar de nuevo. Se dieron muchas cosas por sentado, mucha gente me dijo que jamás volvería al circuito, pero nunca pensé en tirar la toalla. En 2011 estaba clasificada dentro de las 200 primeras del ranking y, cuatro meses después, estaba en el top30. Gané el título en Birmingham y llegué a las semifinales de Wimbledon. Dos años después, estaba jugando la final en el All England Club.

Los últimos años también ha sido muy difíciles. En 2018, por ejemplo, comencé a jugar bien nuevamente, llegué a la final de Taipei entre otras cosas. Al año siguiente, de repente, empecé a sentirme muy débil, pero no sabía por qué. Los médicos tardaron más de seis meses en darse cuenta de que tenía mononucleosis. Recuerdo que no tenía fuerza ni para ir a comprar. Cuando me lo diagnosticaron, tuve que empezar de cero. Hacía quince minutos de ejercicio y me quedaba exhausta. Con el tiempo fui recuperando la energía física, pero justo cuando estaba a punto de regresar al circuito, apareció la pandemia.

Mis padres nunca se rindieron conmigo, así que estoy increíblemente agradecido por su apoyo y sacrificios. Estoy muy agradecida de haber tenido la oportunidad de convertirme en tenista profesional. El tenis es mi vida. Cuando estuve lesionada o enferma, no veía demasiado tenis en directo porque me hacía daño. En cambio, sí tuve tiempo para analizar partidos del pasado, me encanta fijarme en los aspectos técnicos de mi juego. Mi padre tiene un doctorado en ciencias del deporte, crecí analizando el deporte. Digamos que entiendo el juego de otra manera.

Espero seguir involucrada en el mundo del tenis cuando mis días en la gira lleguen a su fin. De momento, mi objetivo sigue siendo mejorar como tenista y como persona. Cuando llegó la pandemia, pensé en cómo podría retribuir para mantener la comunidad. Me abrí un canal en Youtube para motivar a las personas a mantenerse activas, espero que muchos pudieran disfrutar de mis vídeos de ejercicios durante esa etapa, fue un momento muy difícil.

La vida nunca te regala nada, todo te lo tienes que ganar. Ya sea en la pista como atleta profesional o en una oficina como comercial, hay que trabajar duro para alcanzar tus logros. Mi amor por el tenis me ha permitido mantener esta actitud positiva. Sigo pensando que jugar ante un estadio lleno es la sensación más increíble del mundo”.

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