Nadal accede a una liga extraordinaria

Solamente cinco jugadores en la historia del tenis han alcanzado los veinte Grand Slams en categoría individual. Tres mujeres y dos hombres.

El 20ª de Rafael Nadal. Fuente: Getty
El 20ª de Rafael Nadal. Fuente: Getty

Posiblemente fuera uno de esos récords en los que no estaría pensando Rafa Nadal ni antes, ni durante, ni después de la final de Roland Garros 2020. Quizá a estas alturas todavía no sea consciente, pero amasar 20 Grand Slams en categoría individual es una hazaña que pocos tenistas han alcanzado en la historia. De momento tan solo cinco, tres mujeres y dos hombres. Vamos a repasar una lista de campeones que seguro no te dejará indiferente.

- Margaret Court (24)

Aunque pertenezca a otra época (anterior a la Era Open), no podemos dejar de destacar la importancia y la valía de Margaret Court en la historia del tenis. La jugadora australiana empezó a ganar Grand Slams en 1960 y no paró hasta 1973. Es decir, 14 temporadas conviviendo con el éxito individual, firmando sus últimas conquistas ya como madre. Es una pena que su mentalidad le haya generado tantos enemigos en los tiempos actuales, algo totalmente comprensible, pero dentro de la pista su calidad y trascendencia no admite ningún tipo de duda. Imaginen lo difícil que debe ser levantar 24 Grand Slams (¡once en Australia!) en 14 años, sobre todo observando que no ganó ninguno en 1967, 1968 y 1972.

- Serena Williams (23)

- La menor de las Williams empezó a escribir su historia hace tres décadas, adelantándose incluso a la propia Venus, quien tuvo que esperar algunos meses más para estrenar su palmarés. Con Serena encontramos una figura única debido al qué y al cómo. Ha ganado 23 Grand Slams hasta el día de hoy, pero es que lo ha hecho a través de una potencia y un estilo incomparable, al alcance de ninguna. Y lo más importante, con regularidad. Son 23 títulos entre 1999 y 2017, 19 temporadas donde le vimos brillar y también sufrir numerosas lesiones. No pudo ganar majos en 2000, 2001, 2004, 2006 y 2011, además de los calendarios más recientes. Una corona más le daría el privilegio de igualar a Margaret Court y de ser la tenista con el período más longevo entre su primer y último Slam.

- Steffi Graf (22)

Más allá de los números, con Steffi hayamos a esa mujer que supera cualquier estadística. Su elegancia, comparable a la de Federer en el circuito masculino, dejó embobados a tantas generaciones que la mayoría la consideran la mejor de la historia, digan lo que digan los números. Pero aquí hemos venido a contar datos, así que diremos que la alemana ganó 22 Grand Slams repartidos entre 1987 y 1999. Son 13 temporadas ‘solamente’, el número más bajo de los cinco tenistas que hoy exponemos, aunque pudieron ser todavía menos. En 1997 y 1998 su raqueta se quedó en blanco, hasta que llegó Roland Garros de 1999 para recuperar su alegría y su sonrisa. También para robarnos la nuestra, ya que a final de esa temporada anunciaría su retirada.

- Roger Federer (20)

El suizo ha liderado la estadística individual masculina desde el verano de 2009, dejando atrás los 14 grandes de Pete Sampras y convirtiéndose así en el mejor de todos los tiempos. Su primer título cayó en 2003 y el último aconteció en 2018, un período de 16 temporadas entre uno y otro, aunque dentro de ese periplo encontremos varias temporadas sin suerte. El helvético no pudo coronarse en ninguna de las cuatro grandes plazas en 2011, 2013, 2014, 2015 y 2016, hasta que su segunda o tercera juventud se impuso a las leyes del tiempo. Hasta el momento, sus ocho trofeos en Wimbledon siguen siendo referencia. Eso sí, desde este domingo le toca compartir el coliderato con su buen amigo Rafa Nadal.

- Rafa Nadal (20)

El último en llegar a este selecto club y el que más de cerca hemos vivido. Empezamos a disfrutar de sus éxitos en 2005 y, en pleno 2020, todavía seguimos celebrando sus títulos de Grand Slam. En total son 20 majors conquistados a lo largo de 16 temporadas, teniendo solamente dos calendarios vacíos de trofeos (2015 y 2016). No hace falta recalcar en qué pista ha dejado más veces su huella, y es que Roland Garros debería replantearse muy seriamente cambiarle el nombre a su querida pista Philippe Chatrier. No pasará nunca, por tradición, aunque nunca habrá mayor tradición en París que ver al balear posando con la copa.

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