“Después de lo que nos hicieron en Nueva York, ganar aquí es un alivio”

Timea Babos y Kristina Mladenovic celebraron en Roland Garros su cuarto título de Grand Slam, dejando atrás una de sus peores experiencias en el US Open.

Timea Babos y Kristina Mladenovic, campeonas en Roland Garros. Fuente: Getty
Timea Babos y Kristina Mladenovic, campeonas en Roland Garros. Fuente: Getty

En menos de cuatro semanas se puede pasar del infierno al mismo cielo. De ser expulsadas del US Open debido al COVID-19, a levantar el título en Roland Garros después de arrasar en el cuadro de dobles. Es la doble historia que han vivido Timea Babos y Kristina Mladenovic durante los meses de septiembre y octubre. Un viaje donde las emociones han estado a flor de piel y que, por suerte para ellos, ha tenido el mejor desenlace posible. La confirmación de que siguen siendo la mejor pareja del circuito.

“Es un alivio después de lo que nos pasó en Nueva York. Aunque soy completamente honesta, creo que el de hoy ha sido el peor partido que he jugado en mi vida”, comentó entre risas Timea Babos ya en la rueda de prensa post-partido. “Sé que somos un equipo y que al final hemos ganado, pero creo que en algunos momentos se ha podido comprobar lo mal que lo hemos pasado estas últimas semanas. Ha sido un mes de septiembre tremendamente duro, sobre todo para Kiki, pero también me ha afectado a mí. Más allá del tenis tenemos también una gran amistad, así que todo cuenta”, confirmó la húngara tras revalidar su corona de campeona.

En Nueva York, como todos recordarán, la pareja fue descalificada en segunda ronda tras conocerse que Mladenovic había estado en contacto con Benoit Paire, positivo por COVID-19. “Nos descalificaron, fue injusto, fue todavía más duro viendo lo que pasó después y viendo dónde estamos ahora”, admite Timea. “Vinimos a París con las expectativas muy altas, pero sin pensarlo demasiado, realmente no sabíamos cómo íbamos a manejar esta situación. Permanecer en esta burbuja no es nada fácil, no es fácil cuando llevas 23 días en el mismo hotel, en la misma habitación. Es depresivo. En cierto modo, tuvimos cierta sensación de felicidad al abandonar Nueva York. Aquí han pasado cosas muy especiales, ha sido todo muy extraño, es difícil de escribir. Al final, todo ha terminado bien”, celebra la actual Nº4 del ranking.

“Hubo un momento donde mentalmente estábamos exhaustas, también físicamente”, reconoce Kristina, el otro pilar fundamental de esta aventura. “Todo esto se multiplica en los torneos de Grand Slams. Durante estas dos semanas lo hemos dado todo, en cada partido. Ahora recuerdo lo de Nueva York, aquellas dos semanas aislada, diez días encerrada en la habitación. No podía hacer nada, me afectó muchísimo, en todos los aspectos. No te imaginas lo duro que es para una francesa tener que estar así las dos semanas previas de arrancar Roland Garros, ver que no te puedes preparar, que por mucho que lo desees no es suficiente”, sostuvo con crudeza sobre su experiencia.

“Además de esto, tuve una eliminación muy dolorosa en primera ronda”, añade la francesa, golpeada duramente en el circuito individual con derrotas inverosímiles. “Estaba en el abismo, literalmente. Quería hacer un buen papel en dobles, también por mi pareja, ya que no nos merecimos lo que nos sucedió en Nueva York, donde no nos dejaron competir. Levantar ahora este trofeo es muy especial, es una sensación de alivio pero también de orgullo. Abandonar este torneo con esta recompensa significa mucho, todavía tendré que despertarme mañana para ver que todo esto es real”, concluyó la tenista gala.

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