Tsitsipas arrasa a Rublev con un tenis estelar

El griego dio una lección táctica y de poderío mental para sacar de su zona de confort al ruso y vencer con más solvencia de la esperada.

Stefanos Tsitsipas gana a Andrey Rublev en Roland Garros 2020. Foto: gettyimages
Stefanos Tsitsipas gana a Andrey Rublev en Roland Garros 2020. Foto: gettyimages

Cuando se habla de potencial o se analiza el juego de determinados tenistas, se presta mucha atención a los golpes, el físico y la mentalidad. Formando parte de este último factor, destaca un aspecto en el que Stefanos Tsitsipas es un maestro: la inteligencia en pista, la clarividencia táctica, la lectura de juego. El griego tiene vaivenes emocionales y pierde el foco a veces cuando vienen mal dadas, pero lo que nadie puede negar de él es que es un romántico de este deporte, un jugador que con sus 22 años hace gala de una extrema madurez para diseccionar al rival y encontrar las rendijas por las que pueda colarse. Así lo hizo ante Andrey Rublev, al que dio una lección avanzada de cómo optar a la gloria en grandes torneos como Roland Garros 2020, más allá de la potencia de golpes. 7-5 6-2 6-3 fue el resultado final que lleva al griego a semifinales.

En el primer set nada hacía presagiar lo que ocurriría luego. Con la final de Hamburgo todavía en la memoria reciente de ambos, Rublev salió a pista a quemar la bola, confiando en su consistencia de fondo de pista y esa capacidad innata para desbordar a los rivales con tiros profundos y certeros. Lo hizo durante ocho juegos, dando una sensación de impenetrabilidad con su servicio que habría desesperado a cualquiera. Stefanos entraba en la refriega de tú a tú, pero se dio cuenta de que era necesario hacer más cambios de altura y aprovechar su facilidad natural para hacer de todo en la cancha con el fin de despistar al ruso.

Se le vieron las costuras a Rublev cuando sacó para hacerse con el triunfo parcial, al no encontrar fluidez en sus tiros y hallarse sin respuestas ante el cambio táctico del griego. Fue la confirmación de que todo había cambiado y de que la elección tomada por Tsitsipas era un acierto. Se lanzó en tropel a por el triunfo en el segundo parcial, tras dar la vuelta al primero, con una exhibición de talento, puro talento. Porque eso es lo que implica leer en cada momento qué golpe debía ejecutar y hacer que en apenas unos minutos todo cambiara de manera evidente. Andrey era un muñeco en manos de Stefanos, que dominaba, subía a la red, se desplazaba por el fondo de pista con agilidad hercúlea y no perdía profundidad en sus golpes.

Carente de argumentos y con visibles muestras de impotencia, Andrey Rublev sufrió mucho para mantenerse a rebufo en el marcador durante una tercera manga en la que el heleno puso tierra de por medio desde el inicio. Los juegos caían de su lado como si fueran impulsados por la ley de la gravedad y su dominio del espacio-tiempo en la pista era asombroso. Cerró el encuentro por la vía rápida el bueno de Stefanos Tsitsipas, que se presenta en semifinales de Roland Garros 2020 con unas sensaciones difícilmente mejorables y el objetivo de explorar sus límites pisando una final de Grand Slam por primera vez en su carrera. Espera al ganador del duelo entre Djokovic y Carreño.

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