Tsitsipas afila sus armas

El tenista griego Stefanos Tsitsipas logró el pase a los cuartos de final de Roland Garros 2020, después de ganar a Grigor Dimitrov en tres sets.

Stefanos Tsitsipas. Foto: Getty Images
Stefanos Tsitsipas. Foto: Getty Images

Intenso, motivado, alegre y sobre todo, dominador. Así se está mostrando Stefanos Tsitsipas en uno de esos torneos donde nunca antes ha logrado pasar de la cuarta ronda. Parece que esta edición va a ser la suya. Parece ver la luz al final del tunel el jugador griego, después de atravesar una odisea en forma de resultados que dejan bastante que desear en torneos importantes. El heleno es un ganador nato y quiere volver a recuperar ese nivel que mostró en 2019 cuando consiguió llegar a las semifinales del Open de Australia o ganar la Nitto ATP Finals de Londres. No hay mejor escenario posible para volver a ver a ese Tsitsipas que en Roland Garros, uno de los torneos más emblemáticos y con más historia en el panorama tenístico.

Acceder a los cuartos de final se erige en un auténtico regalo para Tsitsipas, pero el griego es ambicioso y no se conforma con esto. Ha demostrando su buen estado de forma venciendo a un jugador siempre complicado como es Grigor Dimitrov, que aunque también está lejos de su mejor nivel, en los Grand Slams siempre aparece en las rondas finales. El nivel del heleno en el día de hoy ha sido tan excelso que ni siquiera Dimitrov siendo superior en determinados momentos del encuentro ha podido hacer frente ante el vendaval griego, que por un marcador de 6-3, 7-6 (9) y 6-2 avanzaba con paso firme en la tierra batida parisina.

No es fácil jugar al nivel al que lo hizo Tsitsipas bajo las condiciones que estamos viviendo en París a lo largo de la semana, y mucho más ante un rival tan incómodo como Dimitrov. El búlgaro explota al máximo ese revés a una mano que se asemeja en determinadas ocasiones al de Federer, y demuestra en determinadas ocasiones un gran poderío tanto de drive como de revés, encontrando golpes ganadores con relativa facilidad. Sin embargo, en esta ocasión fue Tsitsipas el que no se limitó solo a defenderse desde el fondo de la pista, sino que pudimos ver a un Stefanos un poco más ofensivo y llevando la iniciativa en muchos puntos.

Comenzó fulgurante el griego, que llegó a dominar de buenas a primeras el primer set por un contundente 3-0. Bajó algo sus prestaciones viendo esta ventaja, algo que aprovechó Dimitrov para poner en aprietos a Tsitsipas. Las tres bolas de break que tuvo el búlgaro a favor fueron desaprovechadas todas, ya sea por errores no forzados o por el acierto de su rival, que no quería que Dimitrov se volviera a meter en el partido. La distancia que se marcó al comienzo del set se iba a mantener hasta que Stefanos se llevaba la primera manga por 6-3. Dimitrov sabía que si quería pelear por la victoria tenía que cambiar ciertas cosas en su juego, y eso fue lo que hizo.

La segunda manga fue sin duda la más intensa y espectacular del partido. Ambos tenistas lo dieron prácticamente todo en la pista y levantaron el aplauso de los pocos aficioandos que se encontraban en la Philippe Chatrier. Para mantener la emoción, ambos llevaron el set a la muerte súbita y allí Tsitsipas con mucho sufrimiento consiguió llevarse el set y ponía tierra de por medio en el partido.

Siguió todo muy igualado, pero Dimitrov tenía que hacer maravillas para intentar contrarrestar los golpes profundos e incisivos de Tsitsipas. El griego no se obcecó en la búsqueda de golpes ganadores, sino que estructuró bien las jugadas y tuvo paciencia para ir metiéndose en la pista poco a poco y así arrebatar todos los intentos de Dimitrov, que por más que lo intentaba no podía meterse en el partido. El orden que propuso Tsitsipas no podía derivar en otra cosa que no fuera una victoria en tres sets a favor del griego. En cuartos de final, Stefanos tendrá que batallar ante el ruso Andrey Rublev, en lo que será un partido muy parecido al que vimos en la final del ATP 500 de Hambugo.

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