Llegar al top-100 y ser el orgullo de tu familia

Federico Coria ya se ubica entre los 100 mejores del mundo. Antes que él lo hizo su hermano, Guillermo. Ambos dan su opinión sobre un hito tremendo

Fede Coria en Roma. Fuente: Getty
Fede Coria en Roma. Fuente: Getty

Llegar al top-100 es uno de los primeros grandes hitos que un tenista profesional puede alcanzar. Federico Coria amanecía este lunes en Forli, un pequeño pueblo de Italia, lejos de su hermano Guillermo pero con una sensación de paz interior y tranquilidad. Por primera vez su nombre estaba entre los cien mejores jugadores del mundo, concretamente en el puesto #98. Un premio increíble a todo el trabajo duro de años y años: no obstante, el argentino no es para nada ningún jovenzuelo. Tiene 28 años y su nombre, como quien dice, acaba de llegar a la élite... pero para quedarse.

Federico Coria habló en un reportaje para la ATP sobre la sensación que le produce alcanzar una meta así. No es un éxito cualquiera, en especial cuando te fijas en la familia del jugador argentino. Sí, han adivinado bien: Fede comparte apellido y parentesco con Guillermo Coria, uno de los mejores jugadores de la historia del tenis argentino. Ganador de varios Masters 1000, finalista de Roland Garros y top-10 durante varios años, Guille vino antes que Fede. Y eso se refleja en el carácter y la personalidad del nuevo top-100, para quien su hermano es, por encima de todo, un ídolo.

"Debo agradecerle mucho tanto a mi hermano Guille como a mi papá Cacho por haberme inculcado el amor por este deporte. Guille maximizó todo eso al convertirse en mi ídolo. Dejó de ser mi hermano para convertirse en un superhéroe, le vi triunfando por todo el mundo. Gracias a él estoy viviendo esta alegría inmensa", afirmó un Fede tremendamente feliz. Su éxito vino después de muchos años sufriendo en el circuito Challenger y gracias a un repunte en sus resultados en el último año y medio. De hecho, la pandemia le perjudicó bastante.

"Fue un día especial, que llevaba esperando mucho tiempo. Estaba ansioso por que sucediera. Lo más probable es que esto hubiese ocurrido en marzo, pero ahí se congeló el circuito por culpa de la pandemia y todo se hizo de rogar mucho más. Ahora llega de la mejor forma posible: después del Us Open y después de ganar mi primer partido en un Masters 1000 en Roma, contra un top-30. Todo terminó siendo mejor de lo que me esperaba, aunque por suerte no lo tenía muy claro en el torneo, lo que me ayudó a estar más concentrado".

Esa victoria contra Jan-Lennard Struff en Roma fue la última barrera que rompió Fede para llegar al top-100, el que fue un objetivo durante mucho tiempo que tiene un valor especial para él. También es, en cierto modo, un triunfo simbólico respecto a su relación con su hermano. "Mi primer sueño fue conseguir un punto ATP. Cuando lo conseguí, Guille imprimió el ranking ATP y lo pegó en casa. Después de muchos años jugando por todo el mundo, con muchos altibajos, esto me da una gran motivación para seguir subiendo. La vida se trata de eso: resistir los golpes y esperar un buen momento".

Si Fede está contento, todo un finalista de Roland Garros como su hermano Guillermo lo está aún más. Mientras su carrera se diluía, empezaba la de su hermano pequeño, del que está más que orgulloso. "Cuando vi el ranking me sentí muy orgulloso y feliz por Fede. Está cumpliendo sus sueños, y como hermano eso me da mucha felicidad. Hubo un punto en el que lo vio casi imposible, pero nunca se rindió, siguió haciendo giras eternas y peleando, estando mucho tiempo solo. Esto es un premio a todos esos resultados, a ganar su primer partido en un cuadro de Grand Slam y pasar la qualy en Roma".

Y ahora, claro, un objetivo aún más ambicioso: continuar con ese gran estado de forma en Roland Garros, uno de los grandes sueños de Fede. "Estoy jugando los torneos que siempre soñé, los torneos que veía jugar a mi hermano de pequeño. Jugar el cuadro principal de Roland Garros me servirá para escribir mi propia historia". Con la ayuda de Guillermo, Fede está decidido a seguir avanzando. Pelear, persistir, palabras que están en su ADN y que promete seguir utilizando. Un nuevo Grand Slam, la próxima parada.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes