Djokovic se encuentra a sí mismo para avanzar a la final en Roma

El serbio derrota a Ruud encontrando su mejor tenis al final del partido. Salvó dos bolas de set en el primer parcial y fue claramente de menos a más.

Djokovic en su partido de semifinales. Fuente: Getty
Djokovic en su partido de semifinales. Fuente: Getty

Novak Djokovic aseguró su billete hacia la final del Masters 1000 de Roma tras derrotar a Casper Ruud en unas exigentes semifinales (7-5, 6-3). El tenista serbio fue claramente de menos a más, exhibiendo un grandísimo nivel en la parte final del encuentro ante un Ruud que dejó perlas de su potencial tras dominar prácticamente la totalidad de la primera manga.

Djokovic tardó mucho en entonarse, con una entrada al duelo relativamente irregular. Ruud se hizo notar en base a su mayor arma: su derecha, muy efectiva en clay y uno de los golpes con más spin de todo el circuito. El noruego veía como en muchas oportunidades podía montarse encima de la pelota y tomar la iniciativa desde el fondo, y así lo hizo. Rompió de salida al serbio y tomó el control del partido, en lo que parecía otro duelo aciago para Novak.

Djokovic simplemente no veía la forma de hincar el diente a Ruud, y a ello contribuía un juego notablemente irregular. Tras ceder el break sí hay que decir que subió notablemente su nivel al servicio, probablemente porque es difícil hacerlo peor que como en los cuartos ante Koepfer. De fondo, sin embargo, Nole estaba muy errático, especialmente en el golpe de derecha. Una vez entraba en el cuerpo a cuerpo, era Ruud quien tomaba la iniciativa, con un Nole desesperado por cambiar la dinámica de los intercambios.

Así transcurrió el primer set, y todo hacía indicar que el noruego se llevaría el gato al agua cuando con 5-4 y 40-15 disponía de dos bolas de set. Y lo que pasó, claro, es que Djokovic apretó el botón de 'salvación'. Jugó dos puntos magistrales, incluida una dejada muy arriesgada, y rompió el saque de Casper para igualar las tornas. En el juego siguiente, supo sufrir y tras varios minutos sacarlo adelante; con 6-5, solo era necesario oler sangre para que elevase el nivel y rompiese para cerrar el set.

Ese tramo final de set maquilló notablemente las estadísticas del serbio, pues fueron minutos donde reapareció el Novak de las grandes citas. Acabó el primer set con 20 winners, destacando como mencionamos antes sus porcentajes al servicio. Ruud, con 14 ganadores y 14 no forzados, tenía la sensación de haber hecho tácticamente lo correcto... pero si eres incapaz de tomar tus oportunidades ante Djokovic, el serbio no va a perdonarte la vida después.

El segundo set fue una clara muestra de que lo que necesita Djokovic son tiempo y partidos bajo arcilla. Comenzó muy espeso, con un juego maratoniano en el que Ruud tiró la derecha como nunca antes, haciendo muchísimo daño, pero conforme se sacó de encima las dudas empezó a mostrar mayor determinación al servicio. Nole fue subiendo el nivel y haciéndose cada vez más sólido desde el fondo, consiguiendo neutralizar las derechas de Ruud y volteando la balanza de los intercambios de más de 9 golpes a su favor (después de los 7 primeros juegos, esta marcaba un claro 11-2 para Nole).

Así pues, con 3-2 en el marcador, Djokovic vio su momento y asestó el golpe definitivo al noruego. Fue un juego que demostró cómo Nole fue poco a poco encontrando su juego, sin cometer errores y conectando varios reveses paralelos marca de la casa. A buen seguro que Casper se lamentó de no haber materializado ninguna de las bolas de break que tuvo al inicio del set: Djokovic no dejó escapar esa ventaja, dejando incluso varios puntos de bella factura cerca de la red. Además, claro, de dejar atrás algún que otro rifirrafe con el juez de silla, que se equivocó en varias marcas que le perjudicaron.

Calibrando su revés paralelo y dejando auténticos puntazos al final, ni la extrema competitividad de un Ruud que salvó varias bolas de partido al saque pudieron voltear la situación. Novak vuelve a otra final de Masters 1000, otra final en el Foro Itálico, con la sensación de que kilometraje en esta superficie es justo lo que necesita, que poco a poco va encontrando un nivel óptimo para encarar Roland Garros. Tiene ya, además, una oportunidad de oro de desempatar al frente de la clasificación histórica de Masters 1000. Veremos si Schwartzman o Shapovalov pueden impedirlo.

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