Lorenzo Musetti, la joya que ya quiere ser realidad

Desgranamos la trayectoria, golpes y juego de la gran revelación en el torneo de Roma. ¿Está preparado Musetti para rendir en el circuito ATP?

Lorenzo Musetti celebra en Roma. Fuente: Getty
Lorenzo Musetti celebra en Roma. Fuente: Getty

El día que Lorenzo Musetti nació en un pequeño municipio de la Toscana italiana, algunos de los que serían sus rivales ya estaban buscando su fortuna por las pistas de todo el mundo. Él no lo sabía, pero 17 años después se plantaría en la Pista Central del Foro Itálico para vencer a dos jugadores que saben lo que es estar en finales de Grand Slam. Lorenzo daba sus primeros pasos en casa, Wawrinka daba sus primeros pasos en el circuito. Ahora es Musetti, convertido en una de las mayores promesas del tenis mundial, quien da sus primeros pasos a nivel ATP.

Y qué pasos ha dado. De gigante, más bien. Para muchos, este joven tenista nacido en Carrara era un auténtico desconocido. Eso sí, para sorpresa de muchos, su ingreso en el cuadro principal no venía dado por una de las típicas invitaciones: se lo ganó en base a sus propios méritos, al superar una durísima fase previa de tres partidos en el mismo escenario que luego le haría ser el foco del tenis mundial. Da igual que no haya habido italianos en la grada para apoyarle: Musetti no los necesitó para acceder, con 17 años, a los octavos de final de todo un Masters 1000.

Pero echemos la vista atrás y detengámonos en el camino que ha recorrido Lorenzo para llegar aquí. Entender el contexto del tenis de su país nos da una pista del por qué de su éxito tan temprano. La extrema competitividad de su generación encuentra su origen en el extenso remodelamiento de las infraestructuras tenísticas en Italia. Una inversión descomunal en el tenis base hecha de manera correcta: dinero que sirvió para crear nuevos Futures y Challengers, además de para traer entrenadores con un amplio conocimiento del juego (en especial de países como Argentina).

Musetti, de hecho, se encontraba antes de una semana saboreando los réditos de este sistema, compitiendo en numerosos Challengers sobre tierra batida en su propio país. Antes de todo esto, Lorenzo ya era uno de los júniors más laureados del mundo. Me quedo corto: era el mejor. Fue número uno, y no es de extrañar en base a sus resultados: fue finalista del Us Open 2018 (cayó ante Thiago Seyboth Wild, que ya es campeón de un título ATP) y se resarció meses después en el Open de Australia 2019 (venció en una eléctrica final al americano Emilio Nava).

Lorenzo nació en 2002, pero uno de sus coetáneos y amigos ya empezaba a copar titulares mientras él trataba de salir del cascarón. Era nada más y nada menos que Jannik Sinner, endiosado por muchos y que ya empezaba a sacar ventaja a sus compañeros en una generación bendecida con otros grandes proyectos (como el de Giulio Zeppieri o Matteo Gigante). Pocos recuerdan esto, pero en el pasado 2019, el año de explosión de Sinner en el circuito, ambos se midieron en un torneo clasificatorio para ganar una wildcard al cuadro principal de Roma. Ganó Jannik tras salvar una bola de partido.

Este 2020, mientras su amigo ya disputaba Grand Slams, Musetti inició su andadura en torneos Challengers alejado de su hábitat natural, la tierra batida. La pandemia lo paró todo. Sin embargo, como parece ser el caso para otros jóvenes (véase Carlos Alcaraz), este alto en el camino podría ser un 'no hay mal que por bien no venga' para Lorenzo. Le ha dado tiempo para pulir su juego, aprender de los mejores y establecer una clara ruta que pasa por la gran cantidad de Challengers sobre tierra batida que se disputan tras la reanudación. Entre medias, claro, está la sorpresa de Roma.

Semifinales en Trieste y cuartos de final en Cordenons. Victorias de mérito y, especialmente, un salto de casi cuarenta posiciones en el ranking. Dentro del top-250, Musetti se ha destapado un poco antes de lo que todos pensábamos, pillando por sorpresa a muchos analistas. No, claro, a los que ya le vieron en el circuito júnior o en los Challengers antes mencionados; incluso en Dubai, donde se midió ante Andrey Rublev en su primer duelo ATP.

Ese partido queda ya lejos. El Musetti que hemos visto en Roma es, sin lugar a dudas, su mejor versión. El italiano ha dado cápsulas de su tremenda proyección, acompañando a su tenis de altas dosis de garra, coraje y mucha determinación para cerrar partidos que podían complicarse. Una de las cosas a destacar, sin dudas, es cómo no ha titubeado para cerrar duelos que ha dominado. Ni contra Stan Wawrinka ni contra Kei Nishikori dejó entrever que se le tensaba la mano: cerró ambos partidos en dos sets.

El juego de Lorenzo sigue los patrones de lo que es un terrícola puro. A pesar de que sus mayores éxitos en júnior llegaron en pista dura, Musetti no es ni mucho menos un sacador top, aunque sí que es capaz de colocar con mucha precisión sus servicios. El primer golpe sirve como antesala a su golpe de continuación, con el que trata de hacerse con el control del intercambio. Predominan los golpes liftados, especialmente en su derecha.

Esa derecha es un golpe que, una vez desarrolle su complexión física y gane potencia en sus tiros, le dará bastantes réditos en el futuro. A día de hoy es un golpe con pocas variantes, pero que en tierra funciona de lujo: "pica" muchísimo y le permite meterse en pista con facilidad. De todos sus golpes, es el que más margen tiene por encima de la red, destacando la derecha invertida cruzada. Solo cuando se ve en apuros, a la carrera, es cuando Musetti decide cambiar su empuñadura y lanzar un palo plano que, curiosamente, domina extraordinariamente bien para el riesgo que entraña.

Si la derecha es un golpe 'puro' de tierra batida, el revés es tremendamente versátil. Es el golpe con el que Musetti hace virguerías, con el que cambia el ritmo de los intercambios. Puede tirarlo plano, y como prueba están sus exhibiciones con el revés paralelo esta semana. Es realmente maravilloso ver lanzar a Lorenzo, cuando tiene tiempo y espacio, un revés directo sobre la línea. Lo domina como nadie y le sirve para entrar en pista. Ahí, cuando ve a su rival en la lona, entra otro elemento decisivo de su tenis.

Y ese es la dejada. Una variante poco utilizada por jugadores de pura potencia, Musetti tiene una confianza tremenda con este golpe. Es capaz de dejar sentados a sus oponentes, la esconde muy bien y la pega desde cualquier lado. A sus 17 años, el problema con la dejada es que, cuando el tenis no acompaña, se convierte en un recurso demasiado utilizado. Es un arma de doble filo, como bien se demostró en su última derrota ante Koepfer, donde abusó de la dejada debido a los problemas físicos en su hombro. Y cuando abusas, tu rival lo lee con facilidad.

Su andadura en el Foro Itálico ya ha finalizado, pero Lorenzo se ha asegurado un billete al top-200. Él mismo ha declarado que su camino sigue por la ruta de los Challengers: la semana que viene jugará en Forli, en su tierra, donde competirá también en el torneo inaugural de Cerdeña. Es lo que tiene hacer bien las cosas. Su amigo Sinner ha dicho que ve en Musetti un techo más grande que el suyo propio: el de Carrara, mientras tanto, quita peso y afirma que aún tiene que mejorar enormemente su físico si quiere llegar lejos.

De hecho, si para finalizar este análisis me pidiesen señalar un tipo con el que comparar en fondo y forma a Lorenzo, con quien más similitudes encuentro es con un joven Richard Gasquet. En su confianza, desparpajo, forma de pegar el latigazo con el revés paralelo y sus golpes liftados. Y uno de los grandes debes de Gasquet a lo largo de su carrera ha acabado siendo su estado físico, con amplias lagunas cuando el partido se alargaba hasta los cinco sets. Richard no cumplió del todo con las expectativas creadas... pero si me tengo que mojar, creo que Musetti sí lo hará. Solo el tiempo dará y quitará razones.

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