Naomi Osaka y la filosofía de la diversidad

Tras el parón, Naomi Osaka apartó las expectativas, en búsqueda de la calma y la positividad, encontrando después en la reivindicación su motor de acción.

Naomi Osaka. Foto: Getty
Naomi Osaka. Foto: Getty

Hace apenas quince días, a Wim Fisette, entrenador de Naomi Osaka, le preguntaron en qué era diferente Naomi con respecto a las demás jugadoras del circuito y las demás jugadoras entrenadas en el pasado por el belga. Una pregunta pertinente para él, al desconocerse su opinión. Fisette acertó en darle la vuelta a la pregunta para dar con la verdadera esencia de alguien tan especial. "La pregunta sería, ¿en qué no es diferente?". Y quizás ahí, en su propia diversidad personal, nacen todos sus triunfos, sobre todo el último de ellos, motivado especialmente por reivindicar y comprender al diferente.

Naomi Osaka es el triunfo del equilibrio entre contrapuestos. Hija de padre haitiano y madre japonesa, su lugar dentro del espectro de personalidades conjuga todo lo que puede esperarse de semejantes genes. Para Osaka, competidora insaciable pero increíblemente calmada, de parpado caído y semblante sereno, no existen las incompatibilidades dentro de la pista. Es posible disponer de hambre de victoria y también de la tranquilidad para alimentarlo, sin menoscabo competitivo por no ser todo lo expresiva que la situación podría provocar.

“Naomi es una persona especial, estaría una hora hablando y no podría responderte a la pregunta completa. Cuando la conoces, tiene como dos lados: uno más caribeño y otro más japonés. Naomi es una persona muy relajada, no se estresa demasiado con la vida, pero luego llega a pista y es muy perfeccionista, una súper campeona. También llama la atención cómo maneja el juego, como hemos visto aquí, pasa de tener bola de break en contra a dominar con su servicio sin ningún tipo de dudas. Confía mucho en su fuerza, algo que me resulta grandioso. Es una persona extraordinaria, es auténtica, tal como la ves, así es. Tiene una personalidad hermosa.”

Desde el plano puramente temperamental y deportivo, aquí radica el plus adquirido en esta cuarentena, en un 2020 inexistente en lo comparativo con otros contextos competitivos y escenarios psicológicos. Osaka se ha sentido aún más diferente; se ha propuesto dirigirse hacia otras metas en estas primeras semanas tras el parón, y quizás ahí ha comenzado a despegar. "No tengo expectativas puestas en mí". Y no porque no creyera en ella, sino porque en la escala de valores su manera de pensar era mucho más horizontal que de costumbre. Quería ser mejor jugadora y ver todo lo que podía rodearla de manera positiva. Una oda silenciosa, muy nipona en cierto modo, en honor a la calma. Casi un homenaje.

Pero pasaron cosas. La muerte de George Floyd, la de Breonna Taylor, las protestas, el movimiento. Y en la búsqueda de esa calma, se prendió una llama. Naomi, bandera de la compatibilidad, acogió la mecha, se propuso visibilizar y apoyar la realidad y hacer de esa injusticia el combustible de sus pensamientos. Buscando la calma y encontrando el ardor, se hizo gigante a ojos de todos: rivales, aficionados, ciudadanos y opinión pública.

Osaka jugó por todas y cada uno de las personas que figuraron en su mascarilla, víctimas que ella puso en su boca para situarlas a la altura de su triunfo, en lo más alto, entre todos los focos. Se sintió con la fuerza, fruto de la necesidad, de escapar de su timidez, reivindicando lo que estaba ocurriendo, sin que aquello descentrara su momento espiritual: buscar la calma sin la expectativa de la victoria ni la frustración por la derrota o el mal juego.

Éste es el triunfo de una Osaka nueva. Suma 22 años, no es que tenga 29 y su carrera ya las haya visto todas, pero su enfoque es radicalmente distinto, y así debe ser por todo lo que ha acontecido entre la pandemia y la violencia. No cabe la indiferencia ante ambas situaciones. Por eso cabe esperar que la gente sea distinta. Naomi ha logrado mezclar tantas cosas, a priori contradictorias para su competitividad, que han multiplicado sus opciones como jugadora. Quizás el secreto es tomarse el tenis como te tomas la vida: desde la calma y el equilibrio hacia el compromiso y la acción. Filosofía de la diversidad.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes