Us Open 2020. Análisis de la final masculina. Dominic Thiem vs Alexander Zverev

Analizamos el duelo por el título en Nueva York. Sascha y Dominic buscan coronarse en las grandes citas en el que será el primer Grand Slam para un jugador de los 90.

Dominic Thiem y Alexander Zverev. Fuente: Getty
Dominic Thiem y Alexander Zverev. Fuente: Getty

Si antes de que empezase el Us Open 2020 nos hubiesen dicho que Novak Djokovic no estaría en la final, miraríamos a nuestro interlocutor con cierto escepticismo. Si el motivo, además, es una descalificación por darle un pelotazo a una jueza de línea, pensaríamos directamente que nos están tomando el pelo. Pero ocurrió, y es uno de los muchos motivos por los que tendremos un nuevo campeón de Grand Slam en Flushing Meadows. Será, además, alguien nacido en los 90, hasta ahora una década perdida que estrenará su cuenta en Majors gracias a la raqueta de Alexander Zverev o Dominic Thiem.

Amigos desde muy jóvenes, los dos ya se han visto las caras en partidos por el título, pero absolutamente nada se puede comparar a la ocasión que se les avecina. Para Sascha será su primera final de Grand Slam, un dato que suele arrojar cierto peso sobre los hombros de cualquiera. Dominic, por otro lado, tiene ya bastante experiencia al encarar el duelo final, pero siempre tuvo que toparse con uno de los miembros del Big-3. Muchos consideran esta la oportunidad del austriaco, una que no puede dejar pasar: su récord si pierde será de 0-4. ¿Presión? ¿Miedo? ¿Es tan favorito? Este análisis tiene varias variantes.

- Caminos muy distintos hasta llegar aquí: Uno de los dos jugadores viene arrasando, mientras que el otro deja dudas pero gana. Lo importante es ganar, sí, pero si nos dejamos llevar por las sensaciones a lo largo de estas dos semanas... Dominic Thiem se antoja muy favorito. El austriaco derrotó ayer con autoridad al otro gran candidato al título, un Daniil Medvedev a quien le faltó mordiente y temple en los momentos importantes. Lo mantuvo, siempre, el tenista de Wiener Neustadt, que mostró el mismo tenis avasallador contra otros rivales de peso como Alex de Miñaur, Felix Auger-Aliassime o Marin Cilic.

Si Thiem solo se ha dejado un set (ante Cilic), el camino de Zverev es diametralmente distinto. Muchos han criticado sus actuaciones en los últimos partidos, lejos de la brillantez o la agresividad de años anteriores. El germano ha sacado carácter, galones y mentalidad, pero su nivel de tenis está muy lejos que el de Dominic. Remontó un set y break abajo ante Coric y dos sets ante Pablo Carreño, en duelos donde la opinión pública se cebó con todos. Eso sí, partidos así te curten como tenista, y si Sascha cambia el chip para el más importante, pocos recordarán las dudas que dejó en su camino.

- ¿Qué tipo de presión pesará más?: El juego mental tan bonito de este deporte aporta diferentes cargas sobre los hombros de ambos. Por un lado, Sascha Zverev competirá por primera vez en una final de Grand Slam, territorio desconocido para él que suele aportar un extra de nervios y presión. Eso sí, si de algo puede presumir el alemán es de no arrugarse en los partidos importantes: siempre que derribó barreras, lo hizo a lo grande. Ganó su primera final de Masters 1000 y su primera final de Copa de Maestros... y todas ante Novak Djokovic, lo que sumado a la ausencia de público nos hace pensar que no estará tan nervioso.

¿Y Thiem? El austriaco debería saber ya domar las tempestades de una final de Grand Slam, pero es verdad que notó en cierto modo el peso de los grandes torneos este enero. En el Open de Australia, Dominic desperdició una ventaja de dos sets a uno ante Djokovic y acabó sucumbiendo. Ahora, eso sí, encara una final sin ninguno de los monstruos que le han hecho la vida imposible, lo cual es un arma de doble filo: esa experiencia previa no es sino otro motivo más para darle un amplio favoritismo. ¿Hará mella en la mente del austriaco?

- El saque, al rescate de Sascha: Por lo desplegado hasta ahora, hay muy pocas rendijas explotables en el juego de Thiem. Poquísimas. El nivel que viene mostrando Zverev, además, no invita a la ilusión. ¿Cómo puede el germano pegar un mordisco al tenis de Thiem? Solo tendrá posibilidad si roza la excelencia al servicio. Zverev no puede permitirse porcentajes de primer servicio más cerca del 50% que del 70%. Para muestra, el partido de ayer: en el cuarto y quinto set Zverev puso en juego un 70% y un 75% de primeros servicios, y todos pudimos apreciar la diferencia en su tenis.

Es el golpe donde nace todo, el que permite a Sascha fluir. Además, otro elemento importante es qué estrategia empleará con los segundos servicios. Ayer pareció irle realmente bien jugándose dos primeros, a pesar de que existe un mayor riesgo: si bajaba la velocidad en demasía, se descoordinaba y daba la sensación de 'enredarse' con su servicio. Jugarse la gran mayoría de los segundos, además, bajará las revoluciones del partido e impedirá que Thiem tome la temperatura al resto. ¿Es una táctica muy arriesgada? Sí. Pero Zverev no ganará esta final si no toma riesgos.

- Agresividad en el golpe de continuación, ¿un imposible?: Cuando el juego de Zverev no carbura, tomar la iniciativa le cuesta horrores. Su lenguaje gestual deja mucho que desear, se queda algunos metros detrás de la línea y sus golpes son pasivos, esperando el error del rival. El germano está perdido si hace esto ante Thiem, un jugador con un peso y profundidad de bola muy diferente a todo lo que se ha encontrado antes, alguien que no dudará en atacar los envíos cortos del germano.

Así pues, Zverev debe llamar a su versión de los grandes días. Debe destensarse, darse cuenta que no es favorito y soltar latigazos ya desde el golpe de continuación. Si el germano se juega esas bombas (especialmente productivas las que lance a la T, un perfil que le cuesta más a Dominic) al saque, la posición al resto de Thiem ha de ser explotada mucho antes de que el austriaco gane pista. Su gran envergadura y altura deben permitirle montarse en la bola, sobre todo con el revés, e ir a cerrar el punto. Keep it short and sweet, que dirían los ingleses.

- El slice, el gamechanger de Thiem: dar consejos a Dominic, viendo el nivel que está mostrando, es un ejercicio de egolatría tremendo. Si mantiene el nivel de precisión que está mostrando y juega como lo ha hecho hasta ahora en los puntos decisivos, la final debería estar en su raqueta independientemente de lo que haga Zverev. Pero, para ayudar a enredar al germano, Thiem utilizará un golpe que ya le reportó dividendos ante Medvedev: el revés cortado. Y es que en esa estrategia ha encontrado un filón.

Uno de los patrones más recurrentes de Dom desde el fondo de la pista es variar con el cortado en los intercambios de revés a revés. Sascha posee un muy buen revés, y además flexiona bastante bien para llegar a las bolas bajas, pero es probable que deje alguna que otra bola más corta de lo normal. Es lo que busca Thiem y lo que ejecutó tan bien ante Medvedev: a partir de ahí, puede invertirse y soltar la bomba de inside out forehand que tanto le gusta. Si lo hace con asiduidad, Sascha está muerto. Mañana cabe apuntar que el revés cortado paralelo es aún más importante: sabemos cómo sufre Zverev cuando debe levantar la bola por el lado de la derecha. De cualquier modo, ese slice es un money shot clarísimo.

Dominic Thiem. Sascha Zverev. ¿Quién se llevará el título? Recuerden: esto es una final de Grand Slam... en el año 2020. Todo puede pasar.

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