Osaka va muy en serio a por el título

La japonesa accedió a la final del Us Open tras un duelo muy intenso, de altísimo nivel al saque y puntos rápidos en el que prevaleció ante Brady.

Naomi Osaka, durante las semifinales. Fuente: Getty
Naomi Osaka, durante las semifinales. Fuente: Getty

Naomi Osaka se ha convertido en la primera finalista del Us Open 2020 tras vencer en semifinales a Jennifer Brady en tres peleados sets (7-6(1), 3-6 y 6-3). La japonesa accede así a su tercera final de Grand Slam, su segunda en Nueva York, “su segunda casa también” según sus propias palabras.

El partido tuvo un comienzo absolutamente arrollador. Ambas jugadoras hacían gala de un ritmo de bola tremendo, con golpes planos que buscaban acabar los intercambios lo antes posible. La premisa por parte de ambas semifinalistas estaba bastante clara: los puntos, cuanto más cortos mejor.

Con esa máxima jugó el primer parcial Jennifer Brady, que demostró por que motivo ha sido la gran sorpresa de este torneo. Apoyada en un portentoso primer saque que le dio un 77% de puntos ganados en dicho parcial, Brady aguantó el desafío de jugar con Osaka desde la mismísima línea de fondo. Tras cada saque, el golpe de continuación era impactado dentro de la pista, con el objetivo de no ceder ni un palmo de terreno ante los centelleantes restos de Naomi. Y fue una táctica exitosa.

De hecho, la única pelota de break del primer parcial la tuvo Brady. Fue una oportunidad que lamentaría desaprovechar, un manso segundo saque que mandó muy lejos con su revés. A partir de esa situación en el 3-3, Osaka siguió creciendo y mejoró sus guarismos al segundo saque: con el primero ya era impenetrable. Un 95% (!) de puntos ganados consiguió con su saque en la primera manga, muestra de los derroteros que seguía el encuentro. Si Brady ejecutaba su plan con maestría, su rival no era menos: no solo eso, también era más constante.

No obstante, Osaka solo cometió 4 errores no forzados en el primer set. El parcial se fue hasta el tie-break, y ahí la experiencia y el saber estar en estas rondas emergió con contundencia. Brady cometió varios errores no forzados que habían brillado por su ausencia, bolas fáciles que se fueron al pasillo de dobles, mientras que Naomi, templada y concentrada, mantuvo su exhuberante nivel al servicio para alzarse con la primera manga. Prácticamente no podía ponerse un pero al tenis de ambas: fue un primer set decidido por mínimos detalles.

Suele decirse que, tras perder un primer set, has de hacer ‘reset’ y encontrar los fallos en tu planteamiento. Sin embargo, resulta realmente difícil definir qué hizo mal Brady. Falló en el tie-break, atenazada por la situación, pero desde el punto de vista táctico su plan estaba surtiendo efecto. Esa sensación parecía desprender al inicio del segundo parcial, puesto que Jennifer siguió sacando con la misma serenidad, atacando con su potente derecha y con un revés paralelo que también funcionaba a las mil maravillas.

La estadounidense esperaba un pequeño bajón de Naomi. Con paciencia, siendo agresiva y fallando muy poco, Osaka tuvo uno de esos ‘juegos tontos’ que los grandes jugadores son capaces de aprovechar. Así lo hizo Brady, que capitalizó su primera bola de break y mantuvo el tipo para mandar el duelo a la tercera manga. Su porcentaje de puntos ganados con el primer saque subió (hasta el 90%), apenas concretó errores no forzados y su actitud y lenguaje siguieron desprendiendo tranquilidad y confianza en su plan. Un contundente 6-3 mandaba el partido al set decisivo.

Osaka debía rehacerse de ese cortocircuito, y en el inicio del tercer set Jennifer siguió demandándole un enorme nivel. La japonesa empezó a encontrar el ritmo con su derecha, abriendo pista y cerrando con los paralelos. La batalla por la línea de fondo era absolutamente encarnizada: quien consiguiese plantarse antes dentro de la pista obtendría como premio mover a su rival. Y ambas lo estaban haciendo de forma excelsa: era cuestión de ver quién podía dudar primero.

Esa fue Brady, la menos experimentada ante la presión de estos momentos. No fue un bajón tremendo, pero dos errores no forzados de revés en un mismo juego son una pequeña rendija que una renovada Osaka no iba a desaprovechar. Naomi empezaba a volcar el duelo hacia el flanco más débil de su adversaria, y también elevaba su nivel al servicio para volver a la senda de puntos cortos (saque + golpe de continuación). Si a eso le sumamos algún que otro passing shot espectacular… empezaban a no verse grietas en su tenis.

Dos problemas principales costaron muy caro a Brady: su revés empezó a resquebrajarse, especialmente al tratar de restar los saques con kick de Naomi. Eso sí, el principal se hallaba en su servicio, un apartado absolutamente vital para llevar a cabo su plan de juego que se vino abajo. Solo pudo ganar un 27% de puntos con su segundo saque, bombardeada por Osaka (en el primer set tuvo un 47% de efectividad; en el segundo, 72%. La comparación no da lugar a equívocos).

Osaka tuvo la misma tranquilidad para cerrar el duelo al saque. Un partido de ritmo trepidante, de un nivel al saque quizás pocas veces visto en el circuito femenino y en el que la regularidad y la experiencia de Osaka acabó por prevalecer. La japonesa tiene una nueva final de Grand Slam en el horizonte, mientras que Brady puede dejar Nueva York muy contenta: se ha mostrado al mundo en los grandes escenarios y ha dejado patente una evolución espectacular, con una derecha que podría ser uno de los golpes más letales de todo el circuito. Un partido que cumplió con las expectativas, de gran nivel y juego y al que le seguirá el plato fuerte de la jornada: Serena Williams vs Azarenka.

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