Azarenka, de pensar en la retirada a la final del US Open

Hace solo 20 meses, Vika rompía a llorar en la sala de prensa del Open de Australia. Llegó a pensar en retirarse pero todo cambió para ella hace menos de un año.

Azarenka, de pensar en la retirada a la final del US Open. Foto: Getty
Azarenka, de pensar en la retirada a la final del US Open. Foto: Getty

15 de enero de 2019. Victoria Azarenka pisa la sala de prensa del Open de Australia. Acababa de perder en primera ronda ante Laura Siegemund, entonces, número 110 del mundo. Sin poder evitarlo, rompe a llorar. La bielorrusa reconoce que no la está pasando bien. “He pasado por muchas cosas. A veces me pregunto por qué debo pasar todo esto pero imagino que esto me hará más fuerte”, comentaba Vika, que reconocía pasar por problemas físicos. “Pero quiero creer y voy a trabajar para lograrlo. Solo necesito tiempo, paciencia y apoyo”, añadía entre lágrimas.

Su año 2019 no fue nada bueno. Continuando con sus problemas fuera de pista, en el litigio con el padre de su hijo Leo por la custodia, las lesiones y problemas físicos no le permitían tampoco rendir en la cancha. Como resultado, no pudo pisar la segunda semana de ningún Slam y tuvo en la final de Monterrey su mejor semana del año. Fuera de eso, no pudo encadenar más de tres victorias seguidas. Llegó incluso a pensar en la retirada. Con apenas 30 años, no disfrutaba del tenis. Demasiadas cosas a las que enfrentarse. Demasiados problemas y poco positivo que sacar.

Todo cambia para ella la pasada pretemporada. Pidió ayuda a Patrick Mouratoglou. El técnico le pidió irse con él a Boca Ratón, al centro que tiene en Florida. Allí, le asignó un equipo y trazaron un plan para ella. La idea era trabajar el físico, potenciar aquellas zonas de mayores problemas para ella y destacar sus puntos fuertes. Todo eso, dentro de un centro donde combinaban el trabajo con la diversión. No solo trabajando, sino en actividades de grupo como la búsqueda del tesoro o noches de karaoke junto a Serena Williams o Coco Gauff.

Aspecto físico

Mouratoglou seleccionó para Azarenka a uno de sus mejores preparadores físicos en la Academia, Francis Bougy, un tipo que ya había trabajado con otras tenistas como Cornet o Pavlyuchenkova. Congeniaron juntos tan bien que se unió full-time al equipo de Vika en febrero de este mismo año y durante el parón por COVID, estuvieron trabajando de forma intensa, buscando ese pico de forma que hemos podido ver tanto en Cincinnati como en el US Open.

Empezaron poco a poco. Casi, como si fuese una principiante. A través de trabajo en el gimnasio, puso a Azarenka a correr y tonificar las diferentes partes del tren inferior, intentando transformar su físico. El resultado ya lo hemos podido ver. Se le ve más fina, ágil y fuerte que nunca. Dicho por ella misma, está en su mejor estado de forma de siempre.

Aspecto técnico

Para nombrar a su entrenador, Mouratoglou se tomó un tiempo, intentando buscar a la persona indicada para Azarenka. Así pues, pensaron que para empezar, Victoria podría hacer pareja con Dorian Descloix. Aunque nunca había entrenado a nadie, se había desenvuelto como hitting partner en la Academia y por su carácter, Mouratoglou creyó que formarían buen equipo. Desde el inicio, se vio que fue así. Descloix también se unió de forma permanente al equipo de Vika, no solo como hitting partner sino como su entrenador principal.

La figura del entrenador va mucho más allá de corregir ciertos aspectos del tenis, también es clave el ofrecer apoyo moral, crear esa motivación interior de cara a los torneos y sobre todo, estabilidad mental. Que el jugador sepa que ahí tendrá una figura donde recibirá apoyo y que en la victoria y en la derrota, siempre tendrá algo que aprender. Él, con tres hijos, puede entender su forma de pensar, siendo ella madre de uno. Como decía esta misma semana en el US Open, “en la pista hablamos de tenis y fuera de ella, de la vida”.

Juntos están trabajando un aspecto curioso, llamado “la mentalidad neutral”, como la propia Vika lo ha definido. Consiste en no dejar que tu mente entre en una espiral negativa que no lleve a nada. “A veces, cuando fallas o las cosas no van bien, intentas pensar en positivo, pero no puedes. A veces es mejor tener mentalidad neutral. Si no puedes estar positivo, intenta estar neutral. Es mejor que negativo. Es difícil de explicar, pero a mí me está sirviendo muchísimo”, comentó Azarenka.

El sábado, la bielorrusa volverá a jugar una final de Grand Slam, siete años después de la última. Viendo en el lugar donde estaba hace 20 meses, cuando rompió a llorar en plena sala de prensa en Melbourne, ha sido un duro camino recorrido, con amago de retirada por el camino al perder la ilusión y las ganas, pero reconducido a tiempo y con el hambre recuperada. Pase lo que pase ante Osaka, Vika ya habrá ganado.

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