Zverev pone fin a la andadura de Davidovich

El alemán Alexander Zverev se deshace del español Alejandro Davidovich, aquejado de problemas físicos mediado el encuentro (6-2 6-2 6-1).

Alexander Zverev. Foto: Getty
Alexander Zverev. Foto: Getty

Alexander Zverev vuelve a estar a dos partidos de su primera final de Grand Slam y a un partido de sumar dos semifinales consecutivas de un major por primera vez en su carrera. El alemán se deshizo cómodamente de un Alejandro Davidovich aquejado de problemas físicos mediado el encuentro, conformando un choque ciertamente particular en lo referente a la competitividad del mismo.

Entre lo más destacable de la actuación del germano se halló su buena predisposición desde el primer momento por comenzar agresivo y no ceder iniciativa ni aplazar el plan que mejor se adecuaba a su rival. Teniendo en cuenta la diferencia de rango y experiencia, sólo, y no es poco pero tampoco ninguna heroicidad, al alemán le pidió el partido la concentración y la continuidad para trabajar desde la defensa y hacia el ataque; desde el ataque ya hacia la defensa.

Desde el primer juego, Sascha fue claro en sus intenciones y le acompañaron siempre todos sus golpes más determinantes una vez cambiaba el ritmo o abría pista para comenzar a definirlo una vez atacaba los flancos del malagueño. Alexander fue poco a poco ganando terreno y con ello las primeras grandes ventajas que le hicieron construir un partido mentalmente llevadero, sin tener que verse apurado por el marcador o a remolque del mismo.

Así, con 18 aces, casi 40 winners y sólo 22 no forzados, el curriculum marcaba la victoria. No obstante y en mitad de todo esto, su rival tuvo que afrontar todas las dificultades, propias -inexperiencia y diferencia de calidad-, más los añadidos -lesiones, marcador en contra, plus psicológico-. El español, se debe decir, y es casi lo más significativo, nunca pudo disfrutar de un momento tan importante. Ya no debe mirarse el plano más tenístico o competitivo, sino de poder estar al 100% para disfrutar de poder meterse de nuevo en el partido o probar cosas nuevas si las cosas no marchaban bien. Ser uno mismo.

El físico del español comenzó a emitir señales cada vez más negativas, hasta el punto de condicionar su movilidad y actitud, añadiendo más peso a un marcador tan desfavorable y ante un rival organizado, potentísimo, firme al servicio, sin fisuras. El resultado dice todo de las diferencias que hubo en todo momento, colocando a Sascha en la antepenútlima ronda y a Davidovich con la agridulce sensación de no poder valorar cuánto de lejos le queda este nivel, pues no pudo probarse pleno de facultades.

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