Muguruza se sobrepone a un inicio dubitativo y manda un aviso a navegantes

La hispanovenezolana abrió su participación en el Us Open mostrando un juego brillante por momentos tras adaptarse a las condiciones del torneo.

Garbiñe Muguruza, en su debut. Fuente: Getty
Garbiñe Muguruza, en su debut. Fuente: Getty

El marcador puede llegar a engaño: no tuvo un inicio fácil de Us Open 2020 la gran baza española en el cuadro femenino. Garbiñe Muguruza se sobrepuso a un inicio dubitativo ante la japonesa Nao Hibino, pero acabó tirando de galones para rubricar una primera victoria trabajada y meritoria. Sin molestias físicas de por medio y mostrando su mejor nivel desde el fondo de la pista por momentos, las señales son, en cierto modo, esperanzadoras.

Durante alrededor de 20 minutos, se notó que Garbiñe no lleva tanto tiempo en Nueva York como otras tenistas. Su juego estaba totalmente enquistado y sus golpes muy fuera de timing. Enfrente, una tenista ágil, aguerrida, capaz de coger la bola en el aire de forma temprana, capaz de absorber la potencia de Muguruza como una esponja. Esas cualidades le dieron el 3-0 y una bola de break para certificar, prácticamente, el primer set.

Sin embargo, conforme corrían los minutos la tenista hispanovenezolana fue poco a poco haciéndose a las condiciones de la pista. Los paralelos comenzaban a fluir, y la potencia de Garbiñe comenzaba a hacer estragos en la Louis Armstrong. Ajustes buscando saques más seguros y, sobre todo, a la hora de medir sus golpes de fondo. Lo que antes era un 3-0 se convirtió en un 3 iguales en un abrir y cerrar de ojos.

Una vez la dinámica del partido viró, el resultado evidenció la diferencia de ranking y tenis entre ambas tenistas. Garbiñe pasó de acumular errores no forzados a mostrar todo su arsenal de golpes desde el fondo, soltándose con el revés paralelo y dominando con su derecha. Hibino, que antes se movía por toda la pista, solo podía ver cómo auténticos cohetes la sobrepasaban por todos los lados. Era definitivo: el ciclón Muguruza acababa de hacer su presentación en Nueva York, acorde con el tormentoso día y el techo retráctil cerrado de la Louis Armstrong.

El 6-4 inicial quitó cualquier esperanza a la tenista japonesa de hacer saltar la banca. Lo había tenido muy cerca, a punto de poner una ventaja de cuatro juegos, pero su oponente era otra. Cuando ves que ganas un set por 6-4 después de ser incapaz de adaptarte a las condiciones de la pista durante 20 minutos, juegas con la suficiencia que ese dato te da. Garbiñe se sabía superior y lo refrendó con un break para abrir el segundo parcial, una rotura que venía a decir: “da igual lo que hagas, yo lo haré mejor que tú”. Y no es que Hibino estuviese jugando para nada mal: es que Garbiñe había encontrado la confianza en sus golpes. Su raqueta dictaba los intercambios con clarividencia.

Eso sí, si algo se puede decir de Hibino es que en ningún momento le perdió la cara al partido. A pesar de ir contra remolque todo el segundo set, peleó en un juego que se fue hasta cuatro veces al deuce para no ceder el doble break, además de salvar con un intercambio larguísimo una bola de partido. Su espíritu combativo quedó más que presente en un duelo en el que Garbiñe necesitó trabajar muchísimo.

El doble 6-4 final arroja una conclusión principal y positiva: Muguruza no tiene problemas físicos, o al menos no los mostró en su primer partido en más de seis meses. Su nivel de tenis, tras veinte minutos de adaptación, acabó siendo sensacional, y encontrar el saque será clave para seguir avanzando en el cuadro. ¿La última toma? Una sonrisa de Conchita Martínez. Quizás esa sea la mejor señal posible.

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