Las 5 mayores sorpresas en Canadá

Hacemos un repaso por los momentos más sorpresivos en el Masters 1000 norteamericano. En esta ocasión destacan campeones por los que nadie hubiese apostado

Jo-Wilfried Tsonga, campeón en Canadá tras derrotar a Federer. Fuente: Getty
Jo-Wilfried Tsonga, campeón en Canadá tras derrotar a Federer. Fuente: Getty

Tras muchas semanas en las que hacer esta sección era prácticamente obligatorio, por fin se acerca el final de un parón que ha mantenido al tenis en jaque durante varios meses. El coronavirus sigue ahí, pero las nuevas medidas de seguridad y la vuelta, aunque bajo una nueva normalidad, de un sinfín de eventos deportivos han provocado que el deporte de la raqueta vuelva a gran escala la semana que viene. Aunque parezca mentira decirlo, estamos muy cerca de vivir el primer Masters 1000 del año.

Lo que la lógica hubiese dictado, sin embargo, es que esta semana viviésemos en directo el Masters 1000 de Canadá, uno de los torneos más especiales del circuito por su marcada impredecibilidad. Especialmente a principios del último Siglo, era normal ver en Montreal o Toronto sorpresas por doquier. Ante la suspensión de la Rogers Cup, echamos un vistazo al baúl histórico para repasar los cinco momentos más sorprendentes del torneo, como ya hiciésemos este 2020 con el resto de Masters 1000 no disputados: Indian Wells, Miami, Monte Carlo, Madrid y Roma.

Las 5 mayores sorpresas en Roma

Las 5 mayores sorpresas en Roma

Repasamos los resultados más sorprendentes en el Foro Itálico, con leyendas de este deporte apeados a la primera y campeones sorprendentes.

Seguir leyendo

5. El gran torneo de la carrera de Andrei Pavel (2001): Con este torneo en particular, vamos a hablar mucho de campeones por sorpresa. No tanto, quizás, de un partido increíble que nadie esperaba. En Montreal, especialmente, abundan los outsiders que acaban llevándose el título, un torneo de mucho prestigio que acaba siendo el mayor cetro de toda una carrera deportiva. Uno de esos casos es el del rumano Andrei Pavel, un jugador de longeva carrera, con un estilo ofensivo (muy americano) que logró su mejor victoria en 2001.

Su celebración, besando el cemento del Stade Uniprix, fue lo más emotiva que uno puede imaginarse. Andrei había sido campeón de Roland Garros junior, ni más ni menos, pero su carrera deportiva no parecía despegar del todo. En aquellos instantes era el #43 del mundo. Suficiente para ejecutar una semana perfecta, ayudado por la rapidez de la superficie, en la que derrotó a dos jóvenes que empezaban a hacer mucho ruido: Tommy Haas y Andy Roddick. En un cuerpo a cuerpo con muchas subidas a la red, Patrick Rafter fue su última víctima en la final más importante de una carrera que acabó con 3 títulos ATP y una breve visita al top-15.

4. Jo-Wilfried Tsonga reverdece laureles (2014): En 2009, Canadá vio al gigante francés derrotar por primera vez en su carrera a Roger Federer. El poderío y la explosividad de Jo conectaban bien con el ambiente eléctrico del torneo canadiense, pero tuvimos que esperar hasta 2014 para asistir a algo realmente extraño: un torneo importante que no caía en manos del Big-3 o Andy Murray. Quién iba a decir que apenas un mes después Marin Cilic daría el mayor campanazo en mucho tiempo...

Pero lo que nos ocupa es la semana de Tsonga en Canadá, y calificarla de histórica no sería para nada una exageración. ¿Quién puede presumir de haber derrotado a Novak Djokovic, Andy Murray y Roger Federer a lo largo de siete días? Probablemente se cuenten con los dedos de una mano. Tsonga lo hizo y prácticamente sin despeinarse, con menos altibajos en su carácter de lo habitual y poniendo la derecha a mil revoluciones. Un nivel de tenis sostenido en el tiempo como hacía mucho que no se le veía al francés, que, de hecho, llevaba bastantes meses sin estar entre los diez primeros. Su magnífico triunfo en Canadá le devolvió a esos puestos de honor.

3. El mejor resultado del mejor israelí (2000): Amos Mansdorf había sido el último gran representante de Israel, un país de relativo peso mundial pero de poca tradición tenística. Harel Levy parecía ser la gran esperanza para los israelitas, un tenista que decía querer representar a "Israel y al pueblo judío". Antes de que Dudi Sela apareciese en escena, Harel enarbolaba la bandera de Israel con resultados... dispares. La dominación que había llevado a cabo en las categorías inferiores de su país, digamos, no se trasladaba al circuito ATP.

La dureza del profesionalismo atrapó en cierto modo a Levy, que acabó su carrera sin ningún título, con un balance de victorias y derrotas negativo y sin pasar nunca a una segunda semana de Grand Slam. ¿Y qué hace aquí, entonces? Pues Harel tuvo su gran momento de gloria en el Masters 1000 de Toronto, concretamente en el año 2000, en el cual solo Marat Safin pudo pararle los pies en la final del torneo. Antes, Grosjean y Jiri Novak ya habían caído ante el tenis agresivo de la raqueta #144 del mundo. Sí, un tipo que no estaba ni entre los 100 mejores del mundo llegó a la final de un Masters 1000. Con ello dobló el prize money de toda su carrera y se vio listo para finalizar un capítulo siempre presente: sus tres años de servicio militar, interrumpidos por el tenis, que concluyeron poco después de esta final. Casi nada.

2. El canto del cisne de Pernfors (1993): Si pensamos en grandes tenistas suecos se nos vienen a la cabeza los sospechosos habituales: Börg, Edberg, Wilander. Incluso otros de menos magnitud histórica pero presentes en grandes momentos como Magnus Norman o Robin Söderling. Ambos llegaron a la final de Roland Garros, una gesta que ya cumplió un tipo que pasó desapercibido incluso en su propio país: Mikael Pernfors.

Contribuyó, claro, que Ivan Lendl no le dejó opción alguna en aquella final de 1986. También que la carrera de Pernfors empezase su caída después de aquel torneo: nunca superó el listón que puso por entonces (alcanzó su mejor ranking, #10, aquel mismo año), ganando solo dos títulos ATP de poco calado. En 1993, Mikael estaba hundido en el ranking, pero quiso darse una última función para que la gente recordase quién había sido.

Empezó a escalar poco a poco, utilizando el circuito Challenger como plataforma. Volvió al top-100 sin disputar ni un solo Grand Slam: así llegó a Canadá, en el #93 del mundo. Para sorpresa de absolutamente todos, Pernfors arrasó a cualquier oponente que se topase en su camino: 6-3 y 6-2 ante el número dos del mundo, Jim Courier; 7-6 y 7-5 ante el #11, Petr Korda, y una solvente remontada en la final ante Todd Martin para asombro de todos. La gesta adquiere valor con el siguiente dato: fue la única vez en toda su carrera que Pernfors pasó de la tercera ronda en un Masters 1000. Llegar y besar el santo.

1. La gran satisfacción de Chris Woodruff (1997): Este nombre probablemente pasará desapercibido para la gran mayoría. Chris Woodruff era un proyecto de futuro para el tenis estadounidense, llegado al circuito en un momento transitorio entre la generación de Sampras, Agassi, Chang y compañía y la que llegaría años más tarde con tenistas como Andy Roddick o Robby Ginepri. Su carrera prometía muchísimo: había dejado una huella increíble en la Universidad de Tennessee, ganando el título de la NCAA en 1993 y consiguiendo un gran contrato con Adidas.

El salto al profesionalismo costó más. En 1996, Chris tuvo su primer gran momento en el circuito, sorprendiendo a Andre Agassi en Roland Garros. Aquel año había hecho dos finales ATP: no quería mirar atrás. Su gran momento llegó, sin embargo, un año después. Montreal fue testigo de su semana de consagración en el circuito, y es que la nómina de tenistas a los que hizo frente para alzarse con el título habla por sí misma: Goran Ivanisevic (#3 del mundo en aquel entonces), Philippousis, Yevgeny Kafelnikov, y la guinda en el pastel: el flamante campeón de Roland Garros, Gustavo Kuerten, en la final.

La emoción era palpable en un tipo que tras aquella victoria alcanzó su mejor ranking, entrando de refilón en el top-30. Era una sorpresa de esas que ponen una sonrisa en la cara. La mala suerte se cebó con Woodruff poco después: en noviembre de ese año tuvo que operarse de una doble hernia, y por si fuera poco, un mes después de la operación tuvo que someterse a una cirugía artoscrópica tras lesionarse mientras jugaba al fútbol americano. En 1998, Woodruff solo jugó un partido, cayó más allá del #1000 del ranking, pero volvió con más ganas: nunca llegó al nivel de excelencia de aquella semana en Canadá, pero consiguió un nuevo título ATP (en Newport), unos cuartos de final en el Open de Australia y, sobre todo, la sensación de retirarse del tenis por su propio pie.

Hasta aquí nuestra recopilación de grandes sorpresas. Ahora que el tenis de actualidad volverá pronto, solo cabe preguntaros: ¿os gustaría que siguiese esta sección en el futuro? En vuestras manos está: siempre habrá grandes momentos que rememorar.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes