Fish y su tristeza en 2004: "Nunca más quise volver a jugar unos JJ.OO"

Mardy Fish recuerda la tristeza que sintió al perder en cinco mangas la medalla de oro en Atenas 2004, hasta el punto de no querer volver a unos Juegos.

Mardy Fish junto a Nico Massú
Mardy Fish junto a Nico Massú

Aunque es una prueba con no demasiada tradición en el mundo tenístico, los Juegos Olímpicos han generado momentos inolvidables en el imaginario del aficionado al tenis y también un sinfin de tristezas para muchos de los jugadores y jugadoras que han ido en busca de una medalla que no pudieron conseguir. En uno u otro sentido, ya sean los ejemplos de Djokovic o Puig en los últimos Juegos Olímpicos, lo que experimentó el estadounidense Mardy Fish en 2004 fue especialmente doloroso.

Así lo ha contado Mardy en 'The Tennis Podcast', como ha recogido 'Septimo Game' en sus páginas. Cuenta el hoy retirado tenista norteamericano cómo ha ido lamentando cada vez más una final que tuvo en sus manos, cedida en cinco sets ante el chileno Nicolas Massú, sumándose además la derrota de su compatriota Taylor Dent en la lucha por la medalla de bronce, lograda por el también chileno Fernando González.

“Es difícil de recordar. En aquel instante, me sentí decepcionado, pero pensaba que con el tiempo sería genial compartir y recordar esta medalla con mi familia y amigos. Pero eso nunca pasó. Nunca me sentí bien recordando aquella final”. Fish cuenta que su experiencia en Atenas fue tan sumamente grande que no volvió a unos Juegos.

“He vuelto a ver las fotos y la del podio lo dice todo. Devastado es poco. Entramos después de que sonara ‘We Are The Champions’, y eso jamás lo olvidaré. Antes me gustaba la canción, y ahora es una canción que no soporto. Nunca volví a jugar unos Juegos Olímpicos. Pensé que probablemente jamás podría ganar una medalla de oro o tener la oporunidad de estar en esa disposición. El haber estado ahí y hacer lo que hice, es algo que jamás olvidaré, que seguirá conmigo, sobre todo por las cicatrices que deja el hecho de que tuve la medalla de oro en mis manos y la dejé escapar. Sentí que no debía revivir esos sentimientos, así que nunca más volví a jugar unos Juegos”.

Pero el trauma no se queda ahí. El ex top-10 ATP recuerda que, por equivocación, recibió un anillo donde ponía 'medallista de oro', y que llegó a ponérselo para ir a la compra. “Hay algo que mucha gente no sabe, y es que te regalan un anillo olímpico. Te graban tu nombre, tu deporte, y si ganaste una medalla. Te la envían después de los Juegos, y cuando me llegó, se equivocaron, ponía ‘medallista de oro". Me lo puse una vez, nunca lo olvidaré. Fui al supermercado con ella y cuando volví, la miré y era como: ‘¿Qué estás haciendo? No ganaste una medalla de oro, ¿por qué lo llevas puesto?’. Nunca más me lo puse, y de hecho no sé dónde la dejé”.

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