El increíble documento de exención de la USTA a los jugadores

El documento, que obliga a los jugadores a admitir total responsabilidad de, incluso, su propia muerte, ha causado muchísimo revuelo.

Arthur Ashe Stadium. Fuente: Getty
Arthur Ashe Stadium. Fuente: Getty

De no creer. Esa es la reacción que podría tener cualquier persona que lea las condiciones que la USTA impone para disputar el Us Open. Y no hablamos de las condiciones relacionadas al juego o a los protocolos por el COVID-19, sino al documento de exención que los jugadores, en teoría, deben de firmar. En teoría, una condición más para que el torneo se desarrolle sin problemas. En la práctica, una depuración de responsabilidades que eximirá al Us Open de cualquier culpa en caso de que algo negativo ocurra en Nueva York.

Y es que el documento ideado por la Asociación estadounidense no permitirá a los jugadores denunciar a la institución bajo ningún concepto. Imaginen, por un momento, que hay una brecha de seguridad en el protocolo por COVID-19 y el jugador se contagia del virus. ¿Podría denunciar por negligencia? No. Como bien especifica el documento, el jugador "asume de forma voluntaria total responsabilidad por cualquier riesgo, incluyendo la muerte, que pueda asumir por él o por otras personas con las que se encuentre en contacto, ya sea como resultado de su presencia en las instalaciones, por una negligencia del National Tennis Centre o por cualquier otro motivo".

Un razonamiento escandaloso en un documento que repite estos conceptos a lo largo de sus líneas. El comienzo va más en la línea de lo que se podría esperar: se exige a los jugadores que notifiquen a la NTC o a la USTA la presencia de síntomas o de un positivo antes de entrar a las instalaciones del torneo, además de una obligatoriedad a cumplir con los protocolos del COVID-19 impuestos por la USTA y por las medidas de seguridad a nivel local, estatal y federal.

Hasta ahí, bien: un ejercicio más de responsabilidad para que los jugadores se tomen en serio la pelea contra el virus. De hecho, la USTA notifica en este documento de exención que el cumplimiento de las medidas de distanciamiento social y los protocolos de seguridad no te 'vacunan' contra el virus: siempre existe un pequeño riesgo de contraerlo, y esta es una situación ante la que el jugador tiene que reconocer que se arriesga (ha pasado en burbujas de otros deportes: al llegar, muchos jugadores han dado positivo y se han recuperado posteriormente).

A partir de aquí, empieza la traca. La USTA deja claro que los jugadores, "hasta el límite permitido por el derecho", "renuncian y se comprometen para siempre a no denunciar a la NTC, USTA, la ciudad de Nueva York, ATP, WTA y sus respectivos afiliados (...) directores, empleados, voluntarios, patrocinadores (...) por cualquier daño, acción o causa de acción que surjan en relación a cualquier pérdida, enfermedad o lesión, incluida la muerte (!) por mi parte o aquellos en contacto conmigo, como parte de mi decisión de entrar en las instalaciones del torneo".

Finalmente, se despide como un documento vinculante cuya vigencia es "para siempre". En definitiva, una auténtica locura que plantea incluso la posibilidad de una muerte por coronavirus en el torneo... en el que la USTA no tendría ningún tipo de responsabilidad. Una forma de cubrirse las espaldas ante posibles fallos del protocolo y un ejercicio de presión sobre los jugadores que les despoja de cualquier tipo de derecho en tiempos de COVID-19. Queda por ver si todos firman este documento de exención, pero la reacción general es la esperada: perplejidad.

Y vosotros, ¿qué opináis?

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