"Hay muchas variables independientes que no se pueden controlar"

La doblista británica Webley Smith detalla su experiencia en la burbuja del WTA de Palermo y avisa: "Las reglas están abiertas a interpretación".

Webley-Smith, en la Central de Palermo. Fuente: @emilywebleysmith
Webley-Smith, en la Central de Palermo. Fuente: @emilywebleysmith

La WTA pasaba esta semana uno de los desafíos más importantes de su vida como organización. En mitad de la pandemia por el coronavirus, el torneo que reactivaba el tenis mundial, más allá de las competiciones de exhibición, era femenino y se ubicaba en Palermo. Las preguntas eran inevitables, y mucho se ha escrito y hablado sobre el protocolo a seguir. ¿Podían salir las tenistas del hotel? ¿Cómo se organizaban los transportes de dicho hotel hacia el club para minimizar el riesgo de contagio?

Vimos a algunas tenistas quejarse de que se encontraban expuestas al virus por estar en el mismo hotel con otros turistas, mientras que otras (como Donna Vekic) se fotografiaban en el centro de Palermo mostrando que la burbuja no era del todo hermética. Y los testimonios apuntan a eso mismo: el protocolo era fuerte, las medidas seguras, pero la decisión individual del jugador siempre acaba pesando más que todo eso. El último de ellos, el de la doblista británica Emily Webley-Smith, que contó su experiencia para Tennis365 e hizo hincapié en ello.

"Las reglas son bastante estrictas, son altamente recomendadas, pero al final dependen de la interpretación personal. Siendo el tenis un deporte tan global, acabas confiando en los jugadores, su pasado, su educación, su estatus financiero y sus experiencias con el COVID-19, ya que cada uno viene de una parte del mundo", afirma Emily. Si algo cree la británica es que la unidad de los jugadores, el hecho de remar hacia un objetivo común, es absolutamente clave para la seguridad de todos.

"Hay y habrá un montón de variables independientes que no se pueden controlar. Pienso que, de aquí en adelante, los torneos van a aprender que la interpretación personal de un jugador puede diferir mucho de la interpretación de otro tenista. Es importante que los jugadores tengan una obligación moral hacia los lugares en los que compiten, respetar a la gente de allí y a los jugadores a su alrededor. Todos los jugadores debemos hacer un esfuerzo mayor para que el tenis pueda volver".

Teniendo todo esto en cuenta, el torneo de Palermo echó a andar, con esa burbuja atípica. Eso sí, mejor competir así que no hacerlo. "Si tiene que ser bajo estas condiciones, prefiero que sea así a no poder competir. Es muy diferente, pero fue bonito volver a pista. Lo más extraño, para mí, es estar tan lejos del árbitro en el sorteo inicial. También hay menos gente viéndote, además de que no hay choque de manos con el árbitro al final, algo que tienes muy interiorizado. Además, ponerte la mascarilla nada más terminar tu partido cuando tienes tanta calor es incómodo, pero posible".

La utilización de las mascarillas es una de esas medidas que los jugadores deben automatizar. Los torneos, como reconoce Webley-Smith, están haciendo un trabajo digno de aplaudir y que las tenistas en Palermo han tenido muy en cuenta: "Ninguna de nosotras se dio cuenta del increíble esfuerzo que están haciendo para crear el ambiente más seguro para nosotras hasta que realmente llegamos aquí. Necesita de mucha más preparación de lo que pensamos. Estoy agradecida por ello: nadie está obligada a jugar, depende de ti, así que soy feliz bajo estas condiciones. Con el tiempo, los torneos aprenderán qué hacer".

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