Krunic, una retirada para reencontrarse

La tenista serbia reconoce que se apartó del circuito el pasado mes de marzo en busca de algo mucho más importante que el tenis: su propia identidad.

Aleksandra Krunic. Fuente: Getty
Aleksandra Krunic. Fuente: Getty

Aunque cada vez son más habituales los textos personales por parte de los jugadores contando las experiencias dentro del circuito profesional, la sensación al leer cartas como la de Alexandra Krunic es que desde fuera jamás podremos llegar a comprender qué se siente realmente al convivir dentro de ese vestuario. El blog Behind the racquet) lo ha vuelto a hacer, brindando una oportunidad de oro a la serbia para explicar lo difícil que es aclimatarte a un ambiente incómodo que no te permite expresarte tal y como eres. Una especie de obra teatral en la que no todos encajan. A sus 27 años y en un momento muy dulce de su carrera, la nº57 del mundo ha decidido dejar al tenis y todavía no sabemos si volverá a la competición. Así lo cuenta ella.

Cuando era niña estaba acostumbrada a ganar más que a perder. Todos los de mi alrededor consideraban que ganar era lo normal, algo que ni siquiera debiera celebrar, pero todo cambia cuando empiezas a crecer y necesitas tiempo para acostumbrarte al nuevo nivel de tenis. Yo me tomé mi tiempo para llegar al top100, luché mucho, tuve una carrera con varios altibajos en cuanto a ranking, pero afortunadamente llegué a situarme entre las cien mejores estos dos últimos años. Sin embargo, una vez llegué al nivel WTA, perdí mi propósito. El dinero, los managers y todo lo demás me hicieron perder el enfoque”.

Dentro de todo esto es importante no perderse, ser fiel a tu esencia. Todos tenemos personalidades diferentes e interesantes, pero cada vez es más difícil expresarlas en la gira. Tienes la sensación de que a nadie le importa realmente quién eres, solo les importa lo que puedas hacer por ellos. Para mí ha sido una lucha continua acostumbrarme a ese entorno sin dejar de ser fiel a mis creencias y valores. Entiendo que todos somos oponentes en la cancha, pero fuera de la cancha hay mucho más espacio para ayudarnos mutuamente y ser empáticos, aunque luego no suceda. La mayoría de nosotros tenemos equipos a nuestro alrededor, pero esas son las personas a las que pagamos y por tienen interés al final de cada día. Tuve suerte de trabajar con personas maravillosas que tuvieron un propósito mucho más grande que ganar dinero y alimentar su ego, pero he de reconocer que en su momento fue una experiencia extraña”.

Estar de gira durante diez meses al año es una locura, especialmente cuando se supone que estamos rodeado todo el tiempo de enemigos. Para la mayoría de las personas ­–no para todas– somos un mero proyecto, es complicado separar este aspecto de cualquier otro. Por estas razones decidí tomarme un descanso del tenis desde el pasado mes de marzo, aunque días después todos nos vimos obligados a parar”.

Básicamente, lo que he hecho es pasar tiempo a solas conmigo, sin escuchar otras opiniones. Quería deshacerme de toda la basura que se fue congestionando en mi camino y aprender cosas positivas sobre mí, algo que nunca nadie me enseñó. Estoy aprendiendo a encontrar mi propio lugar en el tenis, mis propias ambiciones y expectativas, sin ser influenciada por nadie. Por eso sentí la necesidad de regresar y comenzar a vaciar toda esta basura. Mi objetivo final es juzgarme por quién soy como persona, no por los partidos que gano. Encontrar quién soy realmente y estar de acuerdo con lo que encuentre”.

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