Sharapova: "Mi agente no revisó la lista de medicamentos, fue error suyo"

En un documental que repasa su figura a partir de 2016, Sharapova reflexiona sobre el proceso de dopaje y afirma que la culpa residió en su agente, Max Eisenbud.

Maria Sharapova. Foto: Getty
Maria Sharapova. Foto: Getty

Se esperaba con cierta expectación el documental, casi más publirreportaje que #Vamos de Movistar ha estrenado sobre Maria Sharapova. Un documental que tiene como punto de partida el momento en el que la rusa anuncia al mundo su positivo por 'meldonium' en 2016, sus pensamientos, sus malos momentos y sus argumentos, en gran parte ya conocidos en los meses posteriores de un proceso que finalmente la tuvo alejada de las pistas durante 15 meses.

"Recibí un correo de la Federación Internacional de Tenis", comienza diciendo 'Masha'. "Esos correos normalmente eran muy básicos, pero ese en concreto decía algo sobre dopaje, y mencionaba algo de un medicamento llamado meldonium. Yo fui al diccionario para buscarlo, porque no conocía esa sustancia, pero luego leí 'mildronate' y sí que sabía perfectamente lo que era."

La tenista rusa explica entre diferentes escenas cómo comenzó tomando aquella sustancia. "De joven noté que mi salud se resentía. Entonces mi padre buscó un médico en Rusia, un médico personal. Mi padre era como el capitán de mi equipo, y aunque viviamos en EEUU, estaba más seguro hablando con un médico ruso, pero ese médico no tenía experiencia con deportistas. Me hizo muchas pruebas e hizo una lista de medicamentos que podía tomar, y con los problemas que empecé a tener desde 2006, cayendo enferma, me dijo que podía tomar 'mildronate', que en Rusia se toma sin receta, como si fuera aspirina".

Sharapova argumentó en su famosa comparecencia que ella tomaba habitualmente esa sustancia y que en enero de 2016 pasó a ser prohibida. "Siempre me hicieron muchísimos tests desde 2006 a 2015, y nunca pasó nada, y en enero de 2016 pasó a ser ilegal. Fue muy decepcionante enterarme que otras federaciones advirtieron a otros deportistas sobre el meldonium y que pasaba a ser legal, pero no a mi."

Maria tuvo que salir delante de todo el mundo, en una comparecencia absolutamente histórica. "Después de la rueda de prensa borré todas las redes sociales de mi teléfono, para protegerme, mantener la cordura y protegerme de opiniones y juicios. Creo que nunca me ha preocupado lo que la gente piense de mí, pero de repente pasa esto y ves que te importa lo que sepan. Y eso me disgustó, fue muy desagradable sentirme tan pequeña. Mi madre me dijo que no pasaba nada si no podía volver a jugar al tenis nunca más. Se pasó semanas durmiendo conmigo para que estuviera acompañada. Mi padre también me acompañó mucho para asegurarse de que nada se salía de madre, que no empezaba a culpar a los demás. Había que tomar el control y saber que la habías cagado".

En un momento posterior del documental, Sharapova pone sobre la mesa el nombre de Max Eisenbud, su manager en aquellos días, quien según ella fue el culpable de que siguiera tomando 'mildronate' en 2016, cuando ya era ilegal. "Si hay varias personas en un equipo, cada uno se dedica a su campo. Creo que mi equipo y yo nos habíamos acostumbrado a tomar algo que mejoraba mi salud peor no mi rendimiento. Dejé trabajar con aquel médico en 2013 porque quería un enfoque más natural. Seguí tomando tres sustancias que él me dijo de tomas muchos años atrás, entre ellas el 'mildronate'. Y le dije a mi manager que comprobara esa lista a finales de año en 2015. Pero tenía problemas personales y no lo comprobó. Fue error suyo no hacerlo".

Sharapova defendió en todo momento que nunca ocultó que tomó meldonium y que nunca lo hizo para mejorar su rendimiento. "La ITF insistió en que yo oculté que consumía 'meldonium', nada más alejado de la verdad, porque yo tomé durante muchos años algo completamente legal. Fue doloroso y violento. Me sentí muy vulnerable. Quiero que me respeten, no pedí que me dejaran jugar al día siguiente. Siempre he estado dispuesta a luchar, y lucho por lo que considero mi derecho y mi voz. En aquellos momentos fui yo misma, fui una luchadora. Al leer después aquel informe (tras su apelación) que me rebajó la pena, me sentí libre. Ese tribunal no estaba de acuerdo con la ITF. Yo no oculté que tomaba meldonium".

La rusa reflexiona, por último, en varios momentos, sobre la necesidad de saber que la vida son ciclos y altibajos, algo que vio con mucha más claridad tras todo aquel proceso. "A veces el océano esta en calma y parece solido como el hielo, se ve el reflejo. Y otras veces es turbulento y violento. Nosotros mismos pasamos por momentos de tranquilidad, y otros de olas. Es un ciclo, son altibajos. Hay veces en mi vida en las que me he dado cuenta de que era una lección de vida hasta que lo superé. Sobre todo después de 2016. Cuando pienso en ello me sirvió para darme cuenta que había tneido una trayectoria increíble pero también problemas de lesiones. He disfrutado muchos desde los 4 años."

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