"Contra Serena en Wimbledon, Halep jugó el partido de su vida"

Virginia Ruzici, antigua campeona en Roland Garros y actual manager de la rumana, desvela momentos importantes de la carrera de la campeona en Wimbledon.

Simona Halep, tras proclamarse campeona de Wimbledon 2019. Fuente: Getty
Simona Halep, tras proclamarse campeona de Wimbledon 2019. Fuente: Getty

Virginia Ruzici es una figura un tanto olvidada, un nombre más en un océano de grandísimas jugadoras femeninas a lo largo de la historia. No cualquier jugadora puede presumir de haber sido campeona de Roland Garros, concretamente en 1978, además de haber alcanzado una final más dos años antes, en la que cayó ante Chris Evert. Uno de los mayores emblemas de Rumanía, la actual manager de Simona Halep charló con Ubitennis para desvelar momentos importantes tanto de su carrera como de la de su actual pupila.

Y es que Ruzici es la viva demostración de que los tiempos han cambiado. Perteneciente a una generación de su país prácticamente dorada, tenía de compañía en el circuito a tenistas destacadas como Florenta Mihai (que alcanzó la final de Roland Garros en 1977) y Mariana Simionescu, quien acabaría siendo conocida por ser la primera mujer de Björn Borg, un matrimonio que apenas duró unos años. Pero aquellas tres rumanas se paseaban por el circuito en un contexto muy diferente al actual. Y es que cruzar el famoso 'Telón de Acero' era toda una experiencia.

"Siempre estábamos sin un duro. No solo nosotras: Ion Tiriac, que luego fue mi mánager y ahora es billonario, siempre buscaba formas de poder mantenernos en aquella época. Teníamos algunos conjuntos de ropa hechos desde Rumanía, y tratábamos de venderlos para pagarnos las habitaciones de hotel. En un par de ocasiones aceptamos ser árbitras en un torneo de Francia por una o dos libras. Cada vez que viajábamos a una ciudad europea, teníamos que ir al Consulado del país en el que jugaríamos el siguiente torneo para conseguir una visa. Por ejemplo, si jugábamos en Hamburgo, inmediatamente nos íbamos al Consulado italiano para conseguir un permiso para volar a Roma, donde jugaríamos la siguiente semana".

Ruzici coincidió en un circuito en muy buena forma, pero donde dos jugadores destacaban por encima del resto: Chris Evert y Martina Navratilova. Una de las mayores rivalidades de la historia del deporte, y dos nombres que se convirtieron en una pesadilla para Virginia: contra Chrissy, por ejemplo, no pudo ganar ni un partido. "De 20 partidos, nunca le pude ganar ni uno a Chris. Siempre fue demasiada buena para mí, sobre todo desde un punto de vista mental. Yo era una jugadora muy atacante, y ella me desgastaba en cada intercambio, era agotador".

A pesar de coincidir con tales leyendas, la carrera de Ruzici la aupó al Olimpo de las deportistas rumanas: un Grand Slam, un lugar en el top-10... años más tarde, Virginia empezó a representar, a partir del 2008, a una tal Simona Halep. Cuenta que fue difícil conseguir patrocinadores al inicio de su carrera, con contratos que no tienen nada que ver con el dinero que la rumana gana en la actualidad. Y eso que su travesía en las rondas finales de Grand Slam siempre fue ardua: hasta tres veces tuvo que esperar para coronarse en un Major, con una durísima derrota ante Ostapenko en la final de Roland Garros en su tercer intento.

"La primera la perdió contra Sharapova, que ya había ganado en París y que sin dudas sabe cómo asegurar un torneo grande. En Australia, contra Wozniacki, fue un partido de alta tensión, un 7-5 en el tercero ante una antigua número uno. Eran derrotas entendibles. Es cierto que, sin embargo, Simona estaba destrozada después del fiasco en la final contra Ostapenko: dominaba por 6-4 y 3-0 y de la nada se atascó. Aquella final podría haberse convertido en un problema en algún momento".

En 2018, sin embargo, Halep se quitó esa espina de encima tras remontar en la final de Roland Garros ante Sloane Stephens. Con el poso que te da haber dominado una de las mayores plazas del planeta, Simona reventó cualquier pronóstico el año pasado en Wimbledon, donde pasó por encima de Serena en una final histórica. "Jugó el partido de su vida aquel día, no tengo ninguna duda. Es verdad que Serena no tenía nada que ganar, con la presión del récord histórico de Grand Slams, pero ella misma admitió que nunca había visto jugar a Simona así, cada bola que jugaba aterrizaba justo donde ella quería, fue algo memorable".

Ahora, el circuito se encuentra plenamente parado por la pandemia del COVID-19, y Virginia admite que su protegida aún no ha tomado una decisión firme con respecto al calendario que seguir. "Aún es muy pronto para tomar una decisión. Ahora mismo tendría que hacer una cuarentena de dos semanas tras volver de Nueva York, así que es una decisión difícil. Soy más optimista con respecto a Roland Garros, vivo en París y aún llevo mascarilla en público, pero la situación ha mejorado muchísimo y una capacidad del 50%-60% en las gradas es algo factible".

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