"Lo siento, te he ganado"

2003 y un jovencísimo Rafael Nadal vence a su actual mentor. Carlos Moyá recuerda aquel partido que anunció la llegada del balear a la élite del tenis.

Rafael Nadal, en el partido ante Moyá en Hamburgo 2003. Fuente: Getty
Rafael Nadal, en el partido ante Moyá en Hamburgo 2003. Fuente: Getty

En las carreras de los grandes campeones siempre existen puntos de inflexión. Momentos icónicos que, de una forma u otra, se convierten en eventos inolvidables de la trayectoria de una leyenda. Para muchos de los aficionados al tenis, la victoria de Rafael Nadal ante Carlos Moyá en el ATP de Hamburgo, en el año 2003, constituye la primera vez que el manacorí anunció su llegada al estrellato de forma pública. Una especie de bautismo de fuego cuyo simbolismo se agiganta debido al rival que Rafa tenía enfrente.

No solo era Charly todo un top-5 ATP, que había conquistado varios títulos aquel año antes del torneo germano: era ya un conocido para Nadal, alguien que se convertiría más tarde en su maestro, quien le devolvería la confianza y le haría modificar el servicio para completar una resurrección que algunos no podían augurar. Pero, antes de todo eso, 2003. Nadie mejor que el propio Moyá para hablar de ello. Carlos, desde la Academia Rafa Nadal, en Manacor, compartió algunas vivencias muy curiosas sobre aquel día.

"Quién me iba a decir que 15 años después de ese partido estaría aquí, en la Rafa Nadal Academy, trabajando con él. Ese día fuimos rivales por primera vez, pero ya éramos amigos y compañeros de entrenamientos antes. La cosa no empezó aquel día muy bien para mí. En esos momentos ponían el nombre del jugador en el banquillo. Él entró primero... y se fue a sentar a mi banquillo. Obviamente no se dio cuenta. Luego entré yo y le dije: "Rafa, este es mi sitio, tienes que ir al tuyo". Fue una anécdota simpática. No fue lo único que me quitó ese día (risas)".

Es necesario poner en contexto los antecedentes de aquel duelo. Moyá, claramente establecido en el top-5, con una carrera envidiable y una buena dinámica aquel año 2003. Pero, ¿y Rafa? Tenía 17 años, pero había comenzado aquella temporada justo fuera del top-200. Lo que pocos recuerdan es que su pistoletazo de salida... también fue en Hamburgo, concretamente en un Challenger que se disputaba en moqueta... ¡en el que llegó a la final! Dos finales y un título más de Challenger en Barletta lo catapultaron al top-100 y a los cuadros principales de algunos torneos ATP, aunque Charly recuerda un partido que ya hacía que el manacorí tuviese cierto estatus en el circuito.

"En esos momentos yo era favorito, estaba entre los cinco primeros del mundo. Él debía estar 60, 70, algo así, pero su nivel no era ese. Era un chaval muy joven, de 17 años, pero que ya había ganado a Albert Costa en Monte Carlo unos meses antes y que ya prometía. Se vislumbraban esos destellos de lo que él sería luego". Aquel duelo, desde un punto de vista histórico, fue bastante significativo, pero el nivel de tenis dejó algo que desear de acuerdo a las declaraciones de Moyá.

"El partido no fue mi mejor partido, sinceramente. Él tampoco creo que jugase a un gran nivel. Ambos estábamos un poco nerviosos por la situación: yo por ser favorito, estar entre los cinco primeros y jugar contra un chaval diez años menor que yo, pensando que podía pasar lo que al final pasó; y él por jugar conmigo. Tenía un poco de respeto también, al ganarme estaba bastante nervioso y tímido. Me dijo: "te he ganado, lo siento". Le dije que no pasaba nada. Por mi parte entendí que fue la primera de las muchas veces que me iba a ganar. Ahí vi que tenía lo que hay que tener para ganar a un jugador de entre los diez primeros del mundo, y ha cumplido de sobra lo que prometía en su momento".

Curiosamente, en aquel primer año de Rafa en la élite del circuito, Nadal no pudo debutar en Roland Garros por una lesión. Fue el año, eso sí, de su debut en un Grand Slam, alcanzando la tercera ronda de Wimbledon (perdió ante Srichaphan), y fue el año en el que Moyá, meses después, se tomó su pequeña revancha ante aquel jovenzuelo que le había desafiado, ganándole en las semifinales de Umag por un doble 6-4. Fue el primer avistamiento de uno de los mayores monstruos de la historia del tenis... que ahora trabaja con el derrotado aquel día. Las vueltas de la vida.

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