Las diez mayores sorpresas femeninas en Wimbledon

Repasamos los mayores shocks de la historia del torneo londinense en su versión femenina, desde finales inesperadas hasta grandes batacazos en primera ronda.

Maria Sharapova con el título de Wimbledon 2004. Fuente: Getty
Maria Sharapova con el título de Wimbledon 2004. Fuente: Getty

En un mundo ideal, Wimbledon se estaría acercando ahora mismo a su final. Un final donde por lo general vemos a los mejores y las mejores tenistas del mundo, pero que en ocasiones ve cómo grandes sorpresas se cuelan en las últimas instancias del torneo. Este año, por la pandemia de la COVID-19, no hay acción en las pistas del All England Tennis Club, pero tal y como hicimos con el torneo masculino, es momento de repasar las diez mayores sorpresas del Major londinense, esta vez, cómo no, en el cuadro femenino.

10 - La campeona en Roland Garros, derrotada: Justine Henin encaraba el Wimbledon de 2005 con muchas ganas de demostrar. Estaba inmersa en uno de sus mejores años de su carrera deportiva; de hecho, llegaba a Londres como la flamante campeona de Roland Garros. Sin embargo, todo se derrumbó en un abrir y cerrar de ojos, en un chasquido.

La belga no pudo pasar de la primera ronda ante Elena Daniilidou, que, si bien ya había sido top-20 y ganado varios títulos WTA, ocupaba en aquel lugar el puesto #76 del mundo y acabaría aquella temporada sin ningún título. No era una tenista completamente desconocida, pero nadie esperaba que la tenista que acumulaba 24 victorias consecutivas fuese a caer... en primera ronda. De hecho, con aquel 7-6, 2-6 y 7-5, Justine Henin se convirtió en la primera campeona de Roland Garros que caía en primera ronda de Wimbledon semanas después. No está mal.

9 - 1977, una final sorprendente: Hace 43 años que Gran Bretaña no ve victoriosa a una de sus tenistas. La última fue Virginia Wade, una pionera del tenis en Reino Unido que, a los 31 años, por fin se convirtió en profeta en su tierra. A pesar de llegar como número 3 del mundo, enfrente tenía una titánica tarea: se medía a Chris Evert. Sí, la misma Evert que llegaba a Wimbledon habiendo perdido un (!) solo partido en todo el año, que ya acumulaba seis Grand Slams y que había destrozado a Billie Jean King (6-1, 6-2) en la ronda anterior.

El 6-2, 4-6 y 6-1 de Wade fue un auténtico shock para todos, que celebraban en Wimbledon en un ambiente festivo. Era el centenario del torneo y las celebraciones de la Reina Isabel, encuadradas en el Silver Jubilee (el 25º aniversario de su ascensión al trono) demandaban una final británica. Casi la tenían: al otro lado, Sue Barker, campeona en el 76 de Roland Garros, se medía a la holandesa Betty Stove, de 32 años. Todos la daban en la final... pero Stove también hizo saltar la banca. Uno de los periódicos resumió aquel día de la siguiente forma: "Las posibilidades de que Miss Wade y Miss Stove, de 32 años, alcanzasen la final debían haber sido de 1,000 a 1". Si solamente hubiesen existido las apuestas...

8 - El momento de Michelle Larcher de Brito: Esta tenista portuguesa había causado cierta impresión en su época como junior. No solo por su tenis, que también... sino por sus exagerados gritos en pista, que le habían hecho tener más de un encontronazo con alguna jugadora. En 2013, sin embargo, de Brito había caído fuera del top-100 y solo había conseguido dos victorias en todo el año. Nada hacía indicar que aquel duelo de segunda ronda fuese algo más que otra victoria rutinaria para Maria Sharapova.

Masha, de hecho, atravesaba un buen momento de forma en 2013. Solo Serena Williams la alejaba de los grandes torneos, habiendo alcanzado cinco finales, pero aquel día, según palabras de la rusa, "no estuvo ahí". Molestias en el hombro también impideron que mostrase su mejor nivel, pero una derrota en sets corridos (6-3, 6-4) era algo sencillamente impensable unas horas antes de aquel duelo.

7 - Marion Bartoli y el gran momento de su carrera: 47 veces. 47 participaciones en Grand Slam acumulaba Marion Bartoli antes de llegar a Wimbledon 2013. Ya había llegado a una final de Wimbledon en 2007, pero el tan ansiado Major parecía escaparse. En aquel momento, al fin y al cabo, la francesa estaba lejos de su mejor forma: no había llegado a ninguna semifinal en 2013. Siempre había sido, eso sí, una tenista diferente, tanto dentro como fuera de la pista, y su coronación no iba a ser tan distinta.

Bartoli selló la final con un ace, cuando en aquel momento lideraba el cómputo global de dobles faltas de la WTA. Una paradoja de la vida, una ironía que la llevaba a vencer en la Catedral (6-1, 6-4 en la final a Sabine Lisicki) tras tener un cuadro que también la ayudó en cierto modo (su peor rival había sido Sloane Stephens, número 17 del mundo). Nada, sin embargo, podrá quitarle la sensación de tener el trofeo de Wimbledon en sus manos. Tal fue la emoción y el alivio que solo unos meses después, en agosto, la francesa anunció su retirada.

6 - 'Boom Boom Lisicki': El título de Bartoli acabó ocupando todos los titulares a partir del domingo, pero antes, la gran historia de aquel Wimbledon 2013 la había escrito una joven alemana que lanzaba bombas por doquier. Algunos la llamaban 'Boom Boom', y su aparición tenística fue fulgurante, igual que sus servicios y sus derechas a mitad de pista.

Sabine Lisicki dejó por el camino a Serena Williams, Sam Stosur o Agnieszka Radwanska para llegar a su primera y única final de Grand Slam. Allí no pudo dar lo mejor de sí, paralizada de los nervios ante la ocasión, pero su fenomenal trayectoria por la Catedral no puede verse manchada por un solo día. Nunca alcanzó los cuartos de final en ningún otro torneo grande, pero aquella final en Wimbledon siempre estará en su memoria.

5 - Oh La La Genie: Resulta increíble decirlo tras el enorme éxito de Bianca Andreescu, pero Eugenie Bouchard es la primera tenista canadiense de la historia en alcanzar una final de Grand Slam. Es un dato que puede dejar atónitos a muchos, pero allá por 2014, los aficionados se dividían: algunos ya llamaban a Genie la próxima Kournikova, y otros confiaban ciegamente en la agilidad de piernas y en la capacidad para cambiar direcciones de Bouchard.

Lo que ha pasado después con su carrera es de sobra conocido por todos, pero su carta de presentación en la Catedral fue de todo menos poco glamourosa. Petkovic, Cornet, Kerber y Halep, todas cayeron a manos de una imparable Genie, que se vio frenada por Petra Kvitova en una final un tanto anticlimática. Eso sí, solo era la sexta aparición de Bouchard en un Grand Slam. A sus 20 años y tras tamaño resultado, parecía tener el mundo a sus pies. Quién sabe lo que le deparará el futuro.

4 - La hazaña de Zina Garrison: Hace poco contamos en Puntodebreak la historia de Zina Garrison

Zina Garrison, la finalista de Wimbledon sin contratos con ninguna marca

Zina Garrison, la finalista de Wimbledon sin contratos con ninguna marca

La exnúmero cuatro del mundo firmó con su primera marca de ropa la noche antes de su final en Wimbledon 1990. "Durante cinco años no tuve ningún contrato"

Seguir leyendo
, una de las pioneras del tenis negro antes de la llegada de las hermanas Williams. Lo que Zina hizo en 1990 entra dentro de las mayores sorpresas de la historia del tenis, me atrevería a decir. Ya era una jugadora muy respetada dentro del circuito, a pesar de que los patrocionadores dijesen lo contrario, y su nombre siempre aparecía entre las principales cabezas de serie de un Grand Slam.

Sin embargo, en la época donde parecía que Monica Seles y Steffi Graf arrasarían con todo durante la próxima década, Garrison podrá presumir de ser la única tenista en derrotar a ambas de forma consecutiva. En cuartos acabó con la inverosímil racha de 32 victorias consecutivas de la reciente campeona de Roland Garros (Seles), mientras que en semifinales se daría otro gustazo dejando en la cuneta a Graf y programando una final de ensueño ante Martina Navratilova. Zina no pudo levantar el trofeo, pero nunca olvidará aquel Wimbledon de 1990.

3 - Maria Sharapova alcanza la gloria: "La sorpresa más impresionante en la memoria del All England Club". Así definía el Washington Post la coronación de Maria Sharapova, una joven y delgada rusa de 17 años, allá por 2004. Aquel día, Masha se convirtió en la tercera tenista más joven en conquistar el título en Wimbledon, la segunda durante la Era Moderna, solo por detrás de Martina Hingis.

Lo hizo desbaratando por completo a Serena Williams en una final totalmente desnivelada, provocando que los expertos se preguntasen si la rusa llegaba para quedarse e inquietar el incontestable dominio de la estadounidense bajo el tapete londinense. Con el tiempo, Williams acabó dominando ampliamente a su rival, pero el shock de aquel sábado aún retumba en la Pista Central. Fue la puerta de entrada de Masha al top-10 y el inicio de una exposición mediática a la que pocas veces una tenista se había visto sometida.

2 - La caída de Steffi: Si Henin se convirtió en 2005 en la primera campeona defensora de Roland Garros en perder a las primeras de cambio en Wimbledon, Steffi Graf fue la primera tenista que defendía el trono de Wimbledon... y que caía en primera ronda haciéndolo. Llegó, además, de la forma menos esperada posible, en un duelo áspero para la germana, en la que Lori McNeil, una de esas "picapedreras" del circuito, desmanteló su tenis subiendo constantemente a la red y haciendo uso de su cortado.

Para poner en perspectiva aquella victoria en 1994 (7-5, 7-6), basta decir con que Graf llevaba 21 victorias seguidas en Wimbledon, habiendo conquistado el título en cuatro de las últimas cinco ediciones, mientras que McNeil llevaba varios años alejada de su mejor ranking histórico (#9 del mundo). Lori llegaría a las semifinales de aquella edición, cayendo ante Conchita Martínez e igualando su mejor registro en un Grand Slam, las semifinales en el Us Open de 1987. ¿Su verdugo aquel día? Steffi Graf.

1 - El Wimbledon más increíble de la historia: Lindsay Davenport fue campeona de Wimbledon 1999, derrotando en la final a Steffi Graf. Eran la tercera y segunda cabeza de serie, respectivamente. Hasta aquí todo bien, ¿no? ¿Dónde están las sorpresas?

Las sorpresas llegaron antes. Concretamente en la primera ronda. Para muchos, lo que ocurrió en el primer día de competición fue la mayor sorpresa de la historia de Wimbledon. Por un lado, Jelena Dokic, una prometedora junior australiana ubicada en el #129 del mundo. Por otro, Martina Hingis, la gran sensación del tenis femenino, campeona de varios Grand Slam, número uno del mundo y reciente finalista de Roland Garros.

Lo que pasó a continuación te sorprenderá: Dokic tardó 54 minutos en derrotar a Hingis. 6-2, 6-0. Sí, como lo oyes. La derrota en la final de Roland Garros y este varapalo aún inexplicable a día de hoy hicieron tanta mella en la suiza que nunca más volvió a conquistar un Major. Dokic llegó, después de eso, a cuartos de final. Allí perdió ante Alexandra Stevenson. ¿Cómo? ¿Quién es esa? Una tenista estadounidense que, proveniente de la fase previa, se plantó en semifinales de Wimbledon... y nunca volvió a pasar de la segunda ronda en un Grand Slam. Muchos la recuerdan, de hecho, por descubrir durante aquel torneo que era hija de Julius Erving, "Dr J", el famoso jugador de baloncesto que la había tenido durante un affaire con una periodista.

Pero es que, además, del otro lado del cuadro, una croata llamada Mirjana Lucic se coló en semifinales con 17 años tras derrotar a Monica Seles en cuartos. Lucic se había convertido en la tenista con el ranking más bajo de la historia de Wimbledon en alcanzar las semifinales. En semis forzó a Graf al tercer set, pero no pudo completar una nueva machada. Como lo oyen: tres grandes sorpresas a manos de tres adolescentes en el templo del tenis. Nunca habrá una edición como la de 1999.

Y tú, ¿con cuál te quedas?

Comentarios recientes