Los diez grandes momentos de Novak Djokovic en Wimbledon

Repasamos los diez acontecimientos inolvidables del número uno del mundo en Wimbledon, donde hubiese defendido título este 2020. 

Novak Djokovic con el título de campeón en Wimbledon 2019. Fuente: Getty
Novak Djokovic con el título de campeón en Wimbledon 2019. Fuente: Getty

Si hay un tenista que ha sido capaz de amenazar la tiranía de Roger Federer bajo la hierba londinense, ese no es otro, sin dudas, que Novak Djokovic. El balcánico no nació siendo un jugador ideado para jugar en pasto, y tuvo que adaptar su tenis para poco a poco dominar la superficie... pero lo ha conseguido y ello ha dejado en la memoria de los espectadores una cantidad de recuerdos increíbles. Campeón defensor de un título que no se ha jugado este 2020, con un balance de 72-10 y cinco títulos en la Catedral del tenis, repasamos los diez momentos inolvidables del serbio en Wimbledon.

1. La primera gran remontada en Grand Slam: hace poco escribimos un artículo en el que desmenuzamos por qué Djokovic es el mejor jugador del Big-3 cuando el partido se alarga a los cinco sets. También es poseedor de remontadas inolvidables, y, de hecho, en Wimbledon acumula un increíble 90% de efectividad cuando el partido se alarga hasta el quinto parcial.

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En 2005, un imberbe serbio situado en el #185 del mundo llegaba a tercera ronda de Wimbledon. Antes, sin embargo, había dejado por el camino a Guillermo García-López en la primera victoria a cinco sets de su carrera, además de ser la primera vez en la que el serbio remontaba una desventaja de dos sets a cero. Aquel 3-6, 3-6, 7-6(5), 7-6(3) y 6-4 fue la primera demostración de fuerza mental de Novak, un partido olvidado que siempre tendrá un lugar especial en su carrera.

2. La primera semifinal en Wimbledon: en 2007, Djokovic conquistó su primer gran título en el Masters 1000 de Miami. Aquel año también tendría lugar su primera gran experiencia bajo los focos de la Catedral, llegando a sus primeras semifinales tras superar dos tests muy duros sobre hierba: Lleyton Hewitt en cuatro trabajados sets y un partidazo ante Marcos Baghdatis en cuartos de final (7-6(4), 7-6(9), 6-7(3), 4-6, 7-5). Cinco horas, ni más ni menos, tuvo de duración aquel encuentro, que dejó al serbio tocado físicamente de cara a unas semifinales en las que le quitó un set a Nadal antes de retirarse en el tercer set.

3. Un pequeño punto de inflexión: después de dos años en los que Novak no mejoró sus resultados, en 2010 volvió a las semifinales. Fue el peor año para el serbio una vez establecido en la élite, con muchísimos problemas al servicio y gran inestabilidad, tanto a nivel tenístico como a nivel mental. Sin embargo, hay un partido olvidado que pudo ser una pequeña muestra de lo que estaba por venir.

Primera ronda ante un rival tan pequeño como "trampa", un Olivier Rochus experto en sacar las cosquillas de cualquier oponente sobre hierba. Su slice, su precisión a la hora de mandar bolas bajas y su tenacidad ponían a Nole contra las cuerdas... en primera ronda. Dos sets a uno en contra, el techo hubo de cerrarse y en esos 30 minutos de descanso, Djokovic cambió el chip y dominó con contundencia los dos últimos sets para firmar una victoria importantísima, de esas que sacas solo cuando tu estatus es de ser muy, muy bueno. Un año después empezaría su época dorada.

4. El ascenso al número uno: el 2011 fue fulgurante. Una primera mitad de temporada sencillamente incontestable dejaba a Djokovic en la rampa de lanzamiento para alcanzar la cima del ranking por primera vez en su trayectoria deportiva. Y eso llegó tras las semifinales ante Jo-Wilfried Tsonga, en un duelo de muy buen nivel tenístico y de varios grandes momentos que confirmó matemáticamente la subida al número uno del serbio, independientemente del resultado en su primera final de Wimbledon varios días después.

5. Y llegó el primer título: llegó, además, de forma tremendamente contundente. Novak Djokovic dominó su primera final de Wimbledon de cabo a rabo, moviéndose como un gato por la hierba londinense y atacando constantemente las fortalezas de Nadal. Las grandes respuestas del serbio ante el revés cortado del manacorí y su manera de abrir ángulos punzantes decantaron la final con cierta facilidad, completando una de sus mejores actuaciones en Wimbledon (6-4, 6-1, 1-6, 6-3) y conquistando por primera vez el trofeo dorado de campeón.

6. La epicidad de su duelo ante del Potro: quizás, a posteriori, Djokovic se lamente de cómo aquel duelo de semifinales en 2013 se desarolló. Sin embargo, en aquel momento, el serbio y su buen amigo Juan Martín nos regalaron uno de los duelos más épicos de la última década en el All England Tennis Club. Un duelo de poder a poder, un constante toma y daca de grandes golpes desde el fondo de la pista en el que Novak y la Torre de Tandil se extenuaron mutuamente durante 4 horas y 43 minutos. 7-5, 4-6, 7-6(2), 6-7(3), 6-3 para Novak, que salió victorioso pero que bajó sensiblemente su nivel en la gran final ante Andy Murray, probablemente mermado por el increíble esfuerzo físico de las semifinales.

7. El inicio del cambio en una de sus grandes victorias: en 2014, Djokovic había contratado a Boris Becker para formar pareja junto a Marian Vajda y los resultados habían sido contradictorios. Habían caído algunos títulos, pero la titubeante actuación en Australia ante Wawrinka y su bajón de rendimiento en la final de Roland Garros ante Nadal ponían algunas dudas sobre el nuevo binomio y, sobre todo, acerca de la fortaleza mental del serbio.

Wimbledon 2014, sin embargo, constituyó el inicio de la época dorada del serbio, un dominio incontestable que se extendió hasta Roland Garros 2016. Tras salir del abismo ante Marin Cilic en cuartos, la final ante Federer fue un duelo espectacular que estuvo a punto de escaparse de las manos de Nole, que tenía una ventaja de un break en el cuarto set. La desperdició, la grada rugió y Novak, ante todo, mantuvo su compostura y volvió a encender la mecha de su cabeza en el quinto set para poner el punto final a un duelo que, de haber perdido, lo habría dejado sumido en un profundo estado de desconfianza.

8. Wimbledon 2015, la confirmación: muchos podrían haber dudado de la entereza de Novak tras el palo sufrido solo semanas antes. Stan Wawrinka lo había noqueado en una final de Roland Garros inolvidable para el espectador neutral, a la par que en una de las derrotas más dolorosas de la carrera del serbio. ¿Sería capaz de mostrar aplomo en su próxima gran cita? Novak despejó todas las dudas y firmó dos semanas al máximo nivel para conquistar su tercer Wimbledon, remontando entre medias otro partido donde estuvo 0-2 ante Kevin Anderson y superando en la final una de las gradas más hostiles de su carrera profesional ante Roger Federer.

9. La resurrección ante Nadal: tras conquistar prácticamente todo lo que se puede conquistar, las lesiones y las dudas se apoderaron del serbio. En 2018, Novak llegaba a la cita londinense fuera del top-20 y cargando con una derrota ante Cecchinato en Roland Garros que, incluso, le había hecho replantearse jugar la gira de hierba.

Las dudas se disiparon y el serbio llegó a unas semifinales que tuvieron de todo: un estratosférico nivel de tenis, una suspensión, la polémica por disputar lo que quedaba de partido con techo y momentos calientes de resultado inolvidable. Aquella bola de break salvada en el quinto set con un passing de derecha quedó guardada en la retina de muchos, y tras cinco horas de partido, Djokovic derrotaba a Nadal, 10-8 en el quinto set, de camino a su cuarta corona en el All England Tennis Club. Una corona balsámica que impulsó a Djokovic a establecer un nuevo periodo de dominio incontestable.

10. 8-7, 40-15: la última edición de Wimbledon nos dejó en manos del serbio uno de los momentos más icónicos de la historia del tenis. La enésima demostración del poderío mental de Djokovic, de que para ganarle hay que matarlo dos veces. Justo cuando Roger Federer acariciaba con las manos un nuevo título, dando un golpe de efecto y derrotando a uno de sus grandes rivales en la final, en su jardín, por primera vez, Novak emergió.

Emergió gracias un nuevo passing de derecha, de parecida factura al firmado en 2018, cuando parecía muerto y el mundo iba contra él. Alargó el partido hasta convertirlo en la primera final de la historia en llegar al tie-break final con el 12 iguales en el quinto set. Ahí, el serbio se sabía ganador y ejecutó el tiro de gracia con un revés paralelo en el tie-break que celebró con compostura, al igual que tras echar el broche de un Wimbledon inolvidable para él, en la que certificaría su quinto título en la Catedral y su 16º corona de Grand Slam.

Y tú, ¿con cuál te quedas?

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