“Wimbledon 2008 pudo haber sido una final que no hubiera pasado a la historia”

Doce años después, Nadal analiza cada detalle de su primer título en Wimbledon. “De no haber ganado ese último juego, se hubiera suspendido el partido”.

Rafa Nadal en el documental 'Nadal visto por Nadal'. Fuente: Movistar
Rafa Nadal en el documental 'Nadal visto por Nadal'. Fuente: Movistar

Brillante el trabajo realizado por los compañeros de Movistar con el reportaje ‘Nadal visto por Nadal’, un documental de una hora de duración donde el tenista manacorense rememora sus mejores momentos en el torneo de Wimbledon. Cómo no, aquella final de 2008 ante Roger Federer es la que más miradas atrae, aunque hayan pasado ya doce temporadas. El propio Rafa Nadal volvió a presenciar los puntos clave y eso le hizo sacar el analista que lleva dentro, dejándonos algunos titulares muy intersantes sobre aquel triunfo.

- Victoria sufrida sabe mejor

“Es uno de los mejores partidos de mi carrera, sin duda. Creo que pudo haber sido una final que no hubiera pasado a la historia, la única historia hubiera sido que yo hubiera ganado. Dentro de lo que cabe, los dos primeros sets y buena parte del tercero yo estaba siendo mejor que él, pero en un momento dado él sacó al gran campeón que lleva dentro. Llegamos al tiebreak del tercer set y yo sabía que ahí él era el favorito, tenía un arma que yo en ese momento no tenía: el saque. En estos últimos tiempos ya se ha igualado un poco más. En ese tiebreak él sacó genial y fue imposible, pero luego perder también el tiebreak del cuarto fue mortal mentalmente. Perder el cuarto set, si hablamos de mis vivencias dentro de una pista de tenis sin lesiones de por medio, es uno de los momentos más duros de mi carrera”.

- Diferencias con los dos años anteriores

“Venía de perder dos finales, para mí era un gran sueño y un gran objetivo ganar Wimbledon. Estaba jugando bien y en ese mismo partido había tenido dos bolas para salir campeón, una de ellas con mi saque. Sin embargo, la realidad es que nos acabamos yendo al quinto set. La diferencia de este año era que el dolor no me iba a descentrar, este año no. En cierto modo creo que en 2007 fallé un pelín, ese año yo ya me veía capacitado para ganar Wimbledon, así como también reconozco que en 2006 todavía no lo estaba. Pero en 2008 estaba todavía más preparado. Aquel año no iba a fallar yo, si Federer era mejor pues ganaría él, pero no me volvería otra vez a vestuario sintiendo que había perdido por falta de concentración”.

- Un secreto jamás contado

“Es algo que no he contado nunca, pero tuve que jugar con el pie dormido desde el comienzo del partido. Y no solo en aquel partido, también en varios partidos anteriores. Por lo tanto, los parones por lluvia complicaron todo el tema, ya que la anestesia tiene una duración, y yo sin anestesia, en aquel momento, no podía jugar el partido. Necesitaba la anestesia para apoyar el pie. De hecho, los días previos apenas entrené porque no podía. Ahí sufrí también los nervios añadidos de no saber hasta dónde me iba a durar la anestesia”.

- Los nervios de cerrar un título

“El desarrollo del partido fue una continua agonía, la situación se había complicado mucho. Sentía todo el rato que yo había tenido más oportunidades que él, pero estábamos en el quinto set y estábamos 5-5, luego 6-6… había dejado escapar un montón de oportunidades de break, bolas que él me salvaba continuamente con el servicio. Pero bueno, en cierto modo, sabía que cuanto más se alargara el partido era mejor para mí. Mental y físicamente me sentía más fuerte que él en estos momentos límite. Cuando llega el break con 7-7 vi que ya estaba cerca, pero faltaba lo más difícil: cerrar el partido. Mi sensación era que si no ganaba ese último juego, se hubiera suspendido el partido, estaba ya oscureciendo y todo estaba al limite”.

- Por fin, campeón

“Con el 40-40 tomo una decisión valiente con el servicio. Yo siempre solía sacar a la zona del revés de Federer, pero esta vez le saqué a su derecha, donde menos porcentaje de éxito solía tener. Estaba sacando al mejor golpe de Federer, cuando mi estrategia siempre era la de jugarle al revés. Busqué sorprenderle y acerté, no se lo esperaba. Al final todo se acaba con un fallo suyo, curiosamente en la bola que más tiempo tuvo para pensar. Cometió un error claro, pero de todo esto al final del partido ni te recuerdas. Me tiré al suelo y no escuché nada. Aquel fue uno de los instantes más emocionantes que he vivido en mi vida, de los que no se olvidan nunca. Para mí representaba un paso muy importante en mi carrera, sobre todo por lo mucho que me había dolido perder la final de 2007. Más allá de la victoria, formar parte de aquel encuentro resultó una gran satisfacción”.

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