Ruusuvuori: "Mi objetivo es ganar un Grand Slam"

Entre visitas a la Academia de Rafa Nadal y visionados de partidos antiguos, una de las mayores promesas del tenis masculino sueña muy alto.

Emil Ruusuvuori, con el título de campeón en el Challenger de Glasgow. Fuente: Getty
Emil Ruusuvuori, con el título de campeón en el Challenger de Glasgow. Fuente: Getty

Puede que no a todo el mundo le suene el nombre de Emil Ruusuvuori. Es completamente lógico, puesto que este chaval de 21 años apenas consiguió su primera victoria ATP hace unos meses, en el torneo de Montpellier. Para aquellos habituales, o incluso esporádicos, al circuito Challenger, este finés, sin embargo, es uno de los mayores nombres a seguir en el panorama tenístico masculino. Un tipo que rompió cualquier tipo de molde en 2019, con una fulgurante ascensión de más de 300 puestos en base a cuatro títulos de la categoría. Y Emil quiere más.

Así lo desvela en una entrevista con la ATP, en la que reflexiona sobre cómo ha aprovechado estos meses de parón y de qué forma ha llegado al lugar que ocupa. Ruusuvuori está al borde del top-100... literalmente. Solo un puesto le separa de la élite del tenis, un lugar al que ha llegado a través de una ascensión vertiginosa. El 2019, el año de su explosión, no auguraba demasiadas buenas noticias después de que algunos problemas de salud mermasen el rendimiento de Emil a finales de 2018. Nada de eso importó.

"Todo se ha dado muy rápido, la verdad. No fue el año más sencillo desde el inicio. Aprendí todo lo que tienes que hacer a este nivel, empecé a ganar algunos partidos y ahí conseguí mi primer torneo. Luego vino el siguiente. Trabajé muchísimo para llegar a este punto, pero en general, fue un gran año".

Uno de los motivos de su imparable progresión fue el bloque de pretemporada que realizó en 2019. Ruusuvuori eligió como lugar de concentración la Academia Rafa Nadal, donde tuvo la suerte de entrenar con el manacorí. Eso le dio una preparación impagable. "La forma en la que Rafa impacta la pelota y cómo te obliga a que el entrenamiento sea totalmente intenso, es algo completamente diferente al resto. Es algo que nunca había experimentado y uno de mis recuerdos favoritos en una pista de tenis. Había muchísimas cosas que aprender de él, aunque solo fuese un entreno".

El juego de Ruusuvuori podría asemejarse, en fondo y forma, al de otra de las mayores promesas en la constelación tenística: Jannik Sinner. Posee una fluidez en sus golpes suprema, con una enorme facilidad para cambiar direcciones y lanzar golpes ganadores desde cualquier lugar de la pista. Su tacto con el revés es tremendo, pero su derecha no se queda atrás. A falta de añadir mayores dimensiones a su tenis, es uno de esos ejemplos en los que puedes que ver que el tenista tiene la materia prima para construir un producto de primera. En ello andaba Emil... hasta que la pandemia paralizó el circuito.

"Ha sido muy duro. Ahora iba a jugar en torneos que nunca había disputado, como Indian Wells. Llegamos allí, nos entrenamos, y nos enteramos de que se suspendía. No fue nada fácil. Tenía muchas oportunidades por delante y sentía que estaba jugando muy bien". Pero su entrenador, el italiano Federico Ricci, se ha asegurado de que Ruusuvuori no pierda el foco en tiempos de confinamiento. Y qué mejor manera de hacerlo... que obligándole a estudiar a las leyendas de este deporte.

"Teniendo en cuenta que hemos tenido mucho tiempo, mi entrenador me daba partidos clásicos de Pete Sampras o Andre Agassi para que me los viese. Nos hemos fijado en aspectos de su tenis, qué hacen los mejores para ganar ese par de puntos que te permiten jugar tu mejor tenis. He visto muy buenos partidos. Ver clásicos de este deporte era algo que ya había hecho, pero ahora me ayuda fijarme en cómo eran las cosas en el pasado, qué hacían estos tipos. Agassi, por ejemplo, jugaba ante jugadores que todavía están en el circuito. Eso ayuda".

Ruusuvuori ya está formado en la Historia del tenis, y ahora tiene por delante el desafío de construir su propio camino. Las herramientas están ahí, y la ética de trabajo, ya sea dentro o fuera de la pista, también. Solo el tiempo dirá dónde está su techo, pero si me preguntan, no me importaría apostar un par de fichas a lo que, creo, es un caballo ganador. Sus metas, desde luego, están claras: "Quiero ganar un Grand Slam, sin dudas".

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