La famosa frase de John McEnroe que tapó su descalificación

La primera ronda de la edición que convertiría a John McEnroe en campeón de Wimbledon estuvo marcada por una más que posible descalificación.

Ted James llamando a Fred Hoyles, juez árbitro del torneo.
Ted James llamando a Fred Hoyles, juez árbitro del torneo.

De aquel 22 de junio de 1981 se recuerdan pocas cosas, sobre todo porque una expresión sepultó cualquier otro recuerdo de un partido que pudo haber significado muchas más cosas, quien sabe cuánto de negativas, en la carrera de John McEnroe. La frase, que después se hizo lema y posteriormente foto, la que preside este texto, no es otra que la famosísima 'You cannot be serious', que en las próximas líneas va a ser sepultada como anécdota de lo que realmente ocurrió en el partido que enfrentó a un McEnroe aún sin títulos en Wimbledon con Tom Gullikson, el que fuera lustros después entrenador de Pete Sampras y que falleció enfermo de cáncer, para desgracia de la leyenda de Washington.

El asunto fue el siguiente. John McEnroe estaba a unos cuantos golpes, siete partidos, de certificar en el pasto más sagrado el descomunal talento natural con el que había sido dotado. 'Mac' venía de perder un año antes una final que podría haber caído de su lado, a pesar de su juventud, pero no pudo ser. No obstante, su calidad pesaba tanto que aunque sólo fuese por inercia y gravedad, aquel chaval estadounidense llegaba a finales de junio como claro favorito a la victoria.

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Para su interés, además, en aquella primera ronda, su rival era el mencionado Gullikson, que estaba a punto de ser padre, dudando sobre su presencia en el torneo. Finalmente decidió ir a Wimbledon a arañar unos cuantos dólares. El caso es que, como contaría el propio Tom, daba tanto por hecha y vendía tan barata su derrota, que tenía decidido darse de baja del cuadro de dobles una vez terminara el encuentro con John.

Entonces entra en juego Fred Hoyles, el juez árbitro, que no juez de silla (Ted James, el tipo de la foto). Gullikson tiene decidido marcharse del torneo y dar walkover, previo paso de un perdón a su compañero de dobles, Dennis Ralston. "Mira Fred, me voy. Se lo he dicho a Dennis y no hay ningún problema. Mi mujer va a tener un niño y me quiero marchar". Fred le mira y contesta: "Vale, Tom, pero sabes que podrían multarte por no presentarte al torneo sin estar enfermo o lesionado". Tom lo mira pensando en lo que ha sucedido el día anterior en la pista 1 y le dice: "Bien, Fred, podrías multarme, pero entonces yo podría contarle a la prensa lo que John McEnroe te dijo ayer', circunstancia que Fred Hoyles, juez árbitro de Wimbledon, prefiere dejar correr: 'OK, Fred, que tengas un buen viaje".

A la prensa le podrían haber contado que John McEnroe debería haber sido descalificado de aquel encuentro. Todo, a raíz, de la famosa frase, que Gullikson recuerda así, y que sólo fue el principio de toda la secuencia. "Creo que fue tras un ace justo en la T del cuadro de deuce. Fue entonces cuando entró en cólera y le dijo al árbitro la famosa expresión: 'You cannot be serious. That ball was on the line". Pero no por el hecho de soltar esa frase, sino por lo que allí aconteció durante y después.

Antes de llamar a Fred Hoyles (recordamos, juez árbitro), McEnroe comenzó a despotricar contra Ted James (juez de silla) después de la famosa frase de protesta tras su saque a la línea: "¿Sabes que lo ha visto todo el estadio y cantas fuera? Sois el pozo de este mundo, ¿lo sabes?". No contento con eso, McEnroe rompió su raqueta, recibió un 'point penalty' y volvió con más frases de las suyas: "Eres un tonto incompetente y una ofensa contra el mundo". Y Ted James procedió con otro 'point penalty', dejando a McEnroe al borde de la eliminación.

Hasta que John pide la asistencia de Fred Hoyles, con el que McEnroe mantiene una discusión por la que Tom Gullikson, más pendiente de su inminente paternidad, utilizó para librarse de una posible multa por ausencia del dobles. Gullikson no dejaría pasar la oportunidad de expresar su malestar. “No tiene sentido. Todos tienen miedo de estos tipos (los jugadores Top). Todo lo que se necesitaría es valor para ponerlos en su lugar. Si hubiera sido el jugador número 120 del mundo, lo habrían descalificado con total seguridad".

Enlazando con sus modales, McEnroe nunca pudo justificar su forma de comportarse, presa de su temperamento, a través del resultado. John dominaba aquel partido, Gullikson no era rival, y además estaba mentalmente a otra cosa. Quería terminar cuanto antes. Pero McEnroe se la jugó, como tantas otras veces, porque todo formaba parte de su enrevesada manera de competir. Así lo ha reconocido 'Mac' posteriormente, en declaraciones recogidas hace unos años por 'El Mundo'.

"Me había sometido a mí mismo a demasiada presión porque a lo mejor pensaba que ya debería haber ganado este torneo. En aquella primera ronda quería reafirmar las expectaciones que me había creado. Para entonces, ya se había creado esa imagen de 'yo contra el mundo', ya fuera contra la prensa o los jueces. Sí, había mejores maneras de motivarse. No hace falta asomarse al desastre. Es verdad que debería haber pensado más sobre esto antes de saltar a la pista. Pero al final se convirtió en algo así como una marca registrada, la ira como una especie de mecanismo de defensa. Siempre pensé que uno debe ser intenso en lo que hace. Una de las cosas que admiraba de Jimmy Connors era su capacidad para soltar un 'insulto' y al momento hacer alguna gracia sin perder nunca la concentración. Me hubiera encantado tener esa cualidad".

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