Eva Guerrero inicia una nueva etapa en Equelite

La tenista española abandona Barcelona y arranca un nuevo proyecto en la Academia de Juan Carlos Ferrero. César Fábregas será su nuevo entrenador.

César Fábregas junto a Eva Guerrero. Fuente: Equelite
César Fábregas junto a Eva Guerrero. Fuente: Equelite

A veces una pandemia puede servir para hacer una mirada introspectiva y estudiar el camino que realmente necesitas recorrer para cumplir tu sueño. Así fue como, después de siete años en Barcelona, las puertas hacia un nuevo horizonte se abrieron para Eva Guerrero (Madrid, 1999), la novena mejor raqueta española del ranking WTA. Una llamada que en la Academia Equelite de Juan Carlos Ferrero no tardaron en descolgar. A sus 20 años, la madrileña ha dicho adiós a la Ciudad Condal para instalarse en Villena, donde estos días cumple su cuarta semana de trabajo bajo las órdenes de César Fábregas (Barcelona, 1978), su nuevo entrenador. Una aventura nueva, ilusionante y rodeada de un equipo que conoce perfectamente qué teclas hay que tocar para irrumpir en la élite.

Como no podía ser de otra manera, la jugadora llega con la fuerza necesaria para tirar la puerta abajo y cumplir todos sus objetivos. Eso sí, para que una nueva etapa se abra, primero ha de cerrarse la anterior. “Mi entrenador fue quien tomó la decisión de no seguir trabajando juntos. Las relaciones a veces se rompen, en el tenis pasa constantemente, pero creo que era un cambio que ambos necesitábamos”, señala Eva, quien llevaba dos temporadas trabajando de manera privada con Antonio Capella. “Estoy contenta porque hemos acabado bien y eso es muy importante, le tengo mucho aprecio. Me ha venido bien cambiar de aires, llegar a un nuevo lugar y afrontar un reto diferente. He apostado por un cambio total, además en Villena desarrollan un sistema diferente al que yo tenía en Barcelona. Cuidan todo al detalle, son muy profesionales”, valora la actual 229 del mundo.

Del mismo modo, el proyecto llegó hasta las oficinas de Equelite, donde rápidamente buscaron un perfil que se hiciera cargo de una jugadora joven, cargada de talento y situada en esa última pantalla antes de llegar al top100. El nombre de César Fábregas no tardó en ocupar toda la mesa. “Valoré varias cosas del proyecto, pero esa misma noche me decanté por el sí”, resume el catalán. “Me parece un reto profesional muy atractivo, Eva es buena gente y además juega muy bien. Va a cumplir 21 años y todavía tiene un margen de mejora brutal. He cogido el proyecto con muchísima ilusión, tengo ganas de aportar cosas y que haya buena sintonía. Además viene con muchas ganas de trabajar, ahora solo me falta verla competir y afrontando situaciones dentro de cancha”.

Ambos llevan casi un mes trabajando mañana y tarde en Alicante, tiempo suficiente para ir cerrando la primera fase de introducción. “A César lo conocía de vista, alguna vez habíamos hablado, pero poco más. La verdad es que, para lo poco que llevamos, ha surgido un feeling muy bueno. Es muy simpático y al mismo tiempo muy estricto a la hora de entrenar, así que eso me ayuda un montón. Tiene mucha experiencia y eso se nota. Estoy encantada, la verdad, me están tratando súper bien desde el primer día que llegué”, confiesa la que fuera campeona del campeonato de España en 2018.

“No nos conocíamos mucho, pero en estas cuatro semanas ya vamos poco a poco acercando posturas, creando un vínculo”, añade César, el hombre que cogió a Tita Torró con 15 años y la colocó dentro de las cincuenta mejores del mundo. “En ningún momento hemos hablado de ranking, no quiero que lo tenga muy presente, aunque tampoco es fácil estando parado el circuito. Nos hemos enfocado más en aspectos tenísticos, aunque el gran reto con Eva es ordenar todo lo que sucede fuera de pista, gestionar las emociones y fortalecer el tema mental. Eso será la clave para que tire para arriba y logremos esa mejora que buscamos”, sostiene el técnico.

Sobre su estilo de juego, Guerrero guarda tantos ingredientes es su muñeca que es difícil catalogarla. “Es una jugadora mixta, es capaz de todo”, advierte Fábregas sobre su pupila. “Tira rápido, tira bien y tiene mucha mano. Esto en mujeres no es muy común, así que me encanta que tenga buena mano. Es muy positivo contar con esas dos vertientes, si es capaz de unirlas llegará a jugar muy bien. Cuando le pega de revés tiene un guante y además le pega durísimo, también lleva dentro esa mentalidad española de pelear y luchar por cada bola. De cara al futuro, cuando vaya mejorando cada aspecto en el día a día, acabará siendo una buena pegadora, jugando dentro de la pista y golpeando muy fuerte”, estima tras un mes compartiendo pista con ella.

Eva, que cumplirá 21 años en septiembre, sabe que no es fácil estar entre las 250 mejores del mundo a su edad, pero quiere más. Y por ha dado este paso, recorriendo un buen tramo de la costa mediterránea hasta llegar a Villena. “Siempre se puede estar mejor, pero creo que no estoy mal de ranking. Me falta un poco de regularidad, ganar esa experiencia que solo te da el tiempo. Quiero seguir mejorando y llegar arriba. En la pista me falta un poco de orden y de madurez, necesito esa confianza que te da el trabajo diario. El objetivo que nos hemos marcado es crecer como jugadora, como persona y como profesional. Competir contra mí misma para seguir evolucionando”.

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