“Nadie ha dominado Wimbledon como ella”

Chris Evert repasa algunos de los momentos más gloriosos de Martina Navratilova en Wimbledon, su gran rival histórica pero también su gran amiga.

Martina Navratilova con su bien más preciado. Fuente: Getty
Martina Navratilova con su bien más preciado. Fuente: Getty

Las rivalidades en el mundo del deporte siempre son más completas si al final de sus días queda un hilo conector que permita recuperar cada encontronazo. No es fácil avivar esa amistad después de tantas derrotas dolorosas pero en el caso de Martina Navratilova y Chris Evert es un hecho contrastado de que sí es posible. Aprovechando que estamos (o deberíamos estar) en la temporada de hierba, Evert se presta en un reportaje elaborado por la WTA a recordar algunos de los momentos más brillantes de su rival en la hierba de Wimbledon. Posiblemente, la jugadora que más lejos ha llevado su dominio sobre un torneo concreto.

Nadie en la historia ha gobernado Wimbledon como ella. Creedme, sé de lo que hablo”, admite Chris antes de analizar su choque en la final de hace 42 años. “Recuerdo en 1978, cuando ella todavía estaba buscando su primer título allí y, sin embargo, esa final ya representaba la 26ª ocasión que nos enfrentábamos en el circuito. Es cierto que comencé jugando bien aquel partido, pero rápidamente sentí que Martina tenía una confianza distinta, había crecido mucho. Ni mucho menos dio un paso atrás, lo que nadie sabía era que aquel camino apenas acababa de empezar”, valora sobre ese primer título de Navratilova en el AELTC.

Por aquel entonces, Evert ya había conquistado Wimbledon en un par de ocasiones y todavía le quedaría una más, aunque en ninguna de ellas lo hizo estando Martina al otro lado de la red. De las cinco veces que se cruzaron en la última ronda en The Championships, ninguna terminó con final feliz para Chrissie. Un balance doloroso, aunque tantas veces se pudo vengar de la checa en su querida tierra batida de Roland Garros.

“Cuando volvimos a encontrarnos en la final de Wimbledon 1985, el currículum de Martina se había disparado”, confiesa Evert. “Había sido campeona cinco veces en Londres y su juego en hierba rozaba la perfección. En este punto se podría decir que Martina era prácticamente invencible cada vez que llegaba este torneo. Fue curioso porque en aquella final de nuevo gané el primer set, pero ella no tiró la toalla, siguió peleando, esa una de las características que le hicieron ser grandiosa”, señala desde la admiración total hacia su rival y compañera.

Pero en el tenis nada es para siempre y, si no es una rival la que te aparta, será otra más joven que esté por llegar. “En 1987 llegó el cambio de guardia, Steffi Graf apareció con una racha de 39 victorias de manera consecutiva y Martina llegaba a la final sin haber ganado un solo título en todo el año. Contaba ya con siete títulos allí, todos pensamos que su historia ya estaba escrita, pero todavía no había terminado”, rememora una Evert emocionada al trasladarse a aquel octavo triunfo de Navratilova en Londres. ¡Y todavía le quedaba uno por sumar!

“Yo me había retirado el año anterior, ahora me dedicaba a comentar partidos para televisión y esa semana (1990) pude disfrutar viendo a Martina abrirse paso por el cuadro hasta la final. Estaba ya en el precipicio de la historia, verla en pista me llevaba inevitablemente a 1978 y a sus seis títulos seguidos en aquella pista central”, apunta sobre la victoria de la checa sobre Zina Garrison en último Grand Slam. “Su juego estaba diseñado a medida para la hierba y ese verano lo volvió a demostrar levantando su noveno título, reclamando su corona de nuevo. Desde entonces, nadie ha podido igualar el dominio que Martina tuvo en Wimbledon”.

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